
Chinglish. Found in translation, un libro del filólogo Oliver Lutz Radtke, alemán y profesor de inglés, se vende en las librerías de libros extranjeros de Pekín, con bastante éxito, en la sección de humor. Es una recopilación de fotografías de carteles chinos en que los ideogramas conviven con notables traducciones al inglés.

Es fácil –sabiendo un poco de inglés, claro está- reírse de los equívocos primarios y las chapuzas

(¿como seria si tuviésemos que traducir nuestros carteles o nuestros menús al chino?). Pero se puede uno reír también con esa desesperada perplejidad ante las distancias que la traducción tiene que superar.

O ante algo que suena a otro modo de ver las cosas.

¿Y que hacer cuando la traducción frustrada desemboca a profundidades difíciles de definir?

Publicado por Gibbs Smith, de Layton, UTAH.
Impreso y encuadernado, cómo no, en China.
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