<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031</id><updated>2011-12-20T18:32:32.721-02:00</updated><category term='homeopatía'/><category term='toros'/><category term='Inside Job'/><category term='Conrad'/><category term='antropologia'/><category term='Craig Venter'/><category term='Brasil'/><category term='Viajes China Traducción Humor'/><category term='seguros'/><category term='politica'/><category term='memoria'/><category term='Naturaleza'/><category term='Tierney'/><category term='ecologia'/><category term='literatura'/><category term='Silvio Berlusconi'/><category term='Bierce'/><category term='cultura'/><category term='internet'/><category term='Eastwood. Hereafter'/><category term='Colón'/><category term='pedofilia'/><category term='Sostres'/><category term='Viajes'/><category term='Papa Noel'/><category term='racionalidad'/><category term='protectores de los animales'/><category term='inundaciones'/><category term='Bollaín'/><category term='medicina'/><category term='Shanghai'/><category term='Más allá de la vida'/><category term='ecología'/><category term='wikileaks'/><category term='sexualidad'/><category term='ficción'/><category term='economía sostenible'/><category term='pirateria'/><category term='Amazonia Fitzcarrald Herzog'/><category term='También la lluvia'/><category term='botellas señor Klein Scheherezade'/><category term='Silvio Santos'/><category term='Zapatero'/><category term='educación 2.0'/><category term='Ley Sinde'/><category term='jefe Seattle'/><category term='corrupción'/><category term='tertulias'/><category term='Navidad'/><category term='historia'/><category term='efímera'/><category term='Indios'/><category term='Odisea'/><category term='Amazonia'/><category term='Gadafi'/><category term='Belomonte'/><category term='Assange'/><category term='cine'/><category term='muerte'/><category term='crisis'/><category term='consumo'/><category term='género'/><category term='viajes China'/><category term='Che Guevara'/><category term='espiritismo'/><title type='text'>Café Kabul</title><subtitle type='html'>Café Kabul –en homenaje a la infeliz capital cultural del siglo- es el blog de Oscar Calavia, escritor y antropólogo. Divulga la parte publicada o publicable de sus escritos y de sus ideas.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>53</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-1594526683192900259</id><published>2011-12-20T18:23:00.003-02:00</published><updated>2011-12-20T18:32:32.728-02:00</updated><title type='text'>Lu Xun y la China caníbal</title><content type='html'>Lu Xun era estudiante de medicina en Japón cuando, entre las diapositivas de actualidad que un profesor proyectaba para rellenar el tiempo sobrante de sus clases, vio una imagen que marcaría su vida. Un compatriota chino, maniatado, rodeado por otros chinos imperturbables. Era un trabajador acusado de espionaje a favor de los rusos (eran los tiempos de la guerra ruso-japonesa) que iba a ser decapitado para servir de ejemplo. Los otros estaban allí para presenciar el hecho. En el prólogo a su primera colección de cuentos, LuXun contó esta anécdota -invariablemente repetida en cada semblanza corta o larga que se haga del autor- y lo que ella le hizo pensar: “la gente de un país débil y atrasado, por fuerte y sana que sea, sólo puede servir para servir de ejemplo, o para presenciar ese espectáculo fútil; y así no importa realmente cuántos entre ellos mueran de una enfermedad” Así, dejó la medicina y –signo de aquellos tiempos- optó por la literatura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-T37Ez5dKlus/TvDwmhE0PnI/AAAAAAAAAFc/itVhfUCEYo4/s1600/luxun"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 262px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-T37Ez5dKlus/TvDwmhE0PnI/AAAAAAAAAFc/itVhfUCEYo4/s320/luxun" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5688310873873202802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta su muerte, a los cincuenta y cuatro años en 1936, escribió un buen número de cuentos, poemas, y sobre todo ensayos que lo habilitaron para ser aclamado hasta hoy como fundador de la literatura china moderna. A ello contribuyó también la suerte, que impidió que fuese tenido por trotskista en los años 30, y lo llevó tempranamente al otro mundo, allí donde era más difícil caer en alguna herejía. Aunque lideraba una alianza de escritores izquierdistas, no se hizo del Partido; el Partido lo hizo suyo, lo que exige una cierta disciplina incluso para un muerto. Mao Tse Tung, un admirador ferviente de su obra, hizo notar que su negra ironía, un látigo contra la decadente sociedad que le tocó vivir, no era un ejemplo que se debiese seguir en la literatura socialista, donde las cosas deben ser dichas sin rodeos y de modo que todo el mundo pueda entenderlas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las revoluciones tienen sólo medio sentido del humor. Pueden reírse, en los relatos melancólicamente socarrones de Lu Xun, del modo en que los chinos de principio de siglo administraban su coleta –esa marca impuesta por la dinastía Qing-, cortándosela si triunfaba la república, dejándosela crecer si el emperador amenazaba con volver, o recogiéndosela en un moño si la situación era indecisa. Pero sería inconveniente que esas observaciones se extendiesen a la vida bajo un nuevo régimen. O pueden divertirse con ese desgraciado de Ah Q, el personaje más famoso de Lu Xun, prototipo del más miserable de los chinos descamisados –literalmente, pues tiene que vender su camisa para pagar una multa- que quiere ser revolucionario pero acaba siendo fusilado por ladrón, porque cuando la revolución triunfa no es revolucionario quien quiere sino quien puede –los mandarines de siempre. Claro que se trata de la revolución burguesa de Sun Yat Sen: ¿alguien osaría decir que una revolución socialista tiene también sus Ah Q?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los comunistas tuvieron menos problemas para adoptar el otro recurso literario de Lu Xun, esa sustancia de pesadilla que gotea de sus relatos, a través de la corteza naturalista o costumbrista, y que se hace explícita en el Diario de un loco, quizás su cuento más conocido. El autor del diario va descubriendo que el mundo que le rodea está poblado de caníbales. No es una pesadilla genérica: se alimenta de giros del habla china (esa madre airada con su hijo al que amenaza con “arrancarle unos bocados”) o de consejas edificantes chinas (la idea de que un pedazo de carne que el hijo corta de su cuerpo puede aliviar la salud de sus viejos progenitores enfermos) o, en otros cuentos, de detalles como ese rollito untado en la sangre de un ajusticiado que un médico ofrece como fármaco infalible. Ese canibalismo chino –fundamentalmente imaginario, como casi todos los canibalismos- tiene su peculiaridad. No es como el de las tradiciones europeas –un régimen alimenticio de seres monstruosos, ogros, vampiros, brujas- ni como el de los indios americanos, una predación que organiza las relaciones entre humanos, dioses, espíritus y animales. La versión china de la pesadilla habla de un canibalismo consanguíneo, de padres contra hijos; o del estado contra el súbdito, o de la sociedad contra el individuo o el paria, un canibalismo de autoridad. Rumores sobre campesinos hambrientos que consumen a sus hijos pequeños (un terror antiguo, renovado en las hambrunas del Gran Salto Delante de los años 50) o sobre ejércitos autorizados a alimentarse de los derrotados. En China como en todas partes, la verdad de esas historias es muy difícil de establecer, pero no hay duda de que no hay canibalismo, por imaginario que sea, que no hable con verdad de algo muy serio. En el caso chino, de esa omnipotencia de los padres, o de un estado que quiere parecerse a ellos, sobre sus hijos-ciudadanos.&lt;br /&gt;La brutalidad de la revolución cultural –esa epopeya de adolescentes persiguiendo y humillando a sus mayores o destruyendo todo testimonio del pasado en nombre de los nuevos tiempos, algo que se vio también en el México recién conquistado por los españoles, cuando los franciscanos pusieron a los niños a descubrir ídolos ocultos y perseguir a viejos idólatras- se entiende mejor si se piensa que Lu Xun era un autor de cabecera de los jóvenes guardias rojos, y que esos tropeles grotescos de reaccionarios que aparecían en sus carteles de propaganda son herederos directos de los ácidos retratos del escritor. Lu Xun había visto el pasado chino como un ogro viejo que había que destruir de una vez. &lt;br /&gt;Lu Xun concebía sus pesadillas más o menos en la época en que Antonio Machado componía su sombría fábula de la Tierra de Alvargonzález, o aquel verso que describía a España como “un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín”. Este entrada puede tener al menos eso de original: no creo que a nadie se le haya ocurrido comparar a Lu Xun con Antonio Machado, aunque los dos hayan vivido obsesionados con el peso de una tradición torpe y rancia, hayan sido ensayistas comprometidos con la regeneración nacional y se hayan aproximado claramente al Partido Comunista. Y aunque a los dos les pese también la relación con sus hermanos también escritores. Machado, el de Caín, concluyó su vida con una guerra en que su hermano se vio inmerso en el otro bando. Lu Xun, el de la china caníbal, guió paternalmente a su hermano menor, también escritor, y quizás lo canibalizó un tanto (el Diario de un loco está escrito por un hermano menor que teme, más que a todos los otros caníbales, a su propio hermano mayor); desde luego, fue con la esposa de este –y no con la suya propia- con quien tuvo su hijo reconocido, un pecado que arruinó sus relaciones y ensombreció la vida privada de Lu Xun. Probablemente Lu Xun no se definiría como “en el buen sentido de la palabra, un buen hombre”. Tampoco todo lo contrario. Pero Machado era capaz de guardar un amor por su rancia patria que cuesta más encontrar en las narraciones de Lu Xun. Lo trágico en ambos es la posibilidad de que la España de charanga y pandereta o la China de las coletas sean más persistentes que lo que ellos creían. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuentos de Lu Xun esbozan con elegancia los mil modos en que lo muerto pesa sobre los vivos:  la medicina tradicional china cuya eficiencia se mide por el tamaño de las uñas del doctor, o la Ópera, descrita como un espectáculo decepcionante y mortecino, o la pedantería de los candidatos aprobados en los exámenes estatales, o la mezquindad de esos vecinos que prestan dinero a la pobre viuda del señor Shan para que los harte de comer y beber en el funeral de su hijo pequeño; o la prepotencia con que cualquier poderoso apalea a quien roza un pelo de su honra; o la sórdida tensión entre los fracasados que intentan “salvar la cara” (una expresión china esencial) y sus vecinos que hacen todo lo que pueden por airear su vergüenza. O en suma, para volver al ejemplo mítico que Lu Xun repite en sus narraciones, la avidez con que un público imperturbable va a presenciar una decapitación ejemplar. Si tus uñas son largas, eres sabio; si te decapitan, lo mereces. &lt;br /&gt;El panorama chino que describe Lu Xun es esencialmente el mismo de esa sinofobia que se da un poco por todas partes en Occidente. No por casualidad: él contemplaba China desde el punto de vista ideal de un occidente que no conoció. Pasividad, indiferencia, crueldad, mezquindad, servilismo. Incluso la pieza más sórdida de ese folclore del peligro amarillo - esa que acusa a los chinos de comercializar en sus restaurantes la carne de sus deudos difuntos- parecería sacado del Diario de un loco. &lt;br /&gt;Lu Xun era un ideólogo, como todos los modernistas. Juzga la tradición china filtrándola a través de los años de decadencia de la dinastía Qing, cuando el país había sido aliquebrado por una serie de intervenciones corsarias de las potencias occidentales –la Guerra del Opio, la Guerra de los Boxers- de una brutalidad y desfachatez difíciles de igualar. Seria difícil explicar cómo ese pantano de ineptitud y modorra que él describe pudo servir de base a un país que todos los observadores occidentales, admirados u hostiles, coincidían en señalar como excepcionalmente creativo y rico, no sólo por sus palacios o sus templos sino por sus mercados, cultivos, talleres, canales. A ningún viajero, desde la época de Marco Polo hasta entrado el siglo XIX, escapaba que el nivel de vida de la población china era muy superior al que se disfrutaba en la Europa occidental, y hacía pocas décadas que ese balance había cambiado de signo en los momentos en que Lu Xun escribía. El periodo que va de la decadencia del Imperio Qing al reciente éxito económico de China –menos de dos siglos- ha sido una excepción pasajera en una larga historia en que China fue constantemente la potencia económica global. El oro de las Indias que según Quevedo venía a morir en España no era enterrado, como él suponía, en Génova: por caminos más o menos largos acababa para siempre en oriente, donde compraba los productos de una industria que en Europa apenas daba sus primeros pasos: sedas, porcelanas, mantones, abanicos, té. Y esos dos siglos de excepción no son necesariamente una gloria para el Occidente: comparada con la rapiña a escala planetaria realizada por las potencias europeas desde el final de la edad media hasta el pos-colonialismo, la política exterior china ha sido un prodigio de civilidad (que algunos ideólogos del neoliberalismo han reformulado como falta de iniciativa). Si las presiones occidentales a favor del Tíbet no alteran demasiado a las autoridades chinas no es sólo por las razones económicas bien conocidas, sino porque en el capítulo del respeto a las soberanías ajenas las credenciales occidentales son más bien pobres: un pretexto plausible, ya que no un buen pretexto, para no aceptar consejos. &lt;br /&gt;De todos esos visitantes extranjeros que admiraban la riqueza de China entre el XVI y el XIX, pocos dejaban de meditar sobre un tema crucial: que posibilidad habría de, con una fuerza expedicionaria reducida, hacer allí lo mismo que Hernán Cortés había hecho en México. Las perspectivas eran buenas, porque el ejército chino no parecía muy ducho en guerras exteriores: el Imperio del Centro mantenía a raya a los estados vecinos más que nada por una política de regalos –sobornos, extraños tributos de arriba abajo, algo no tan diferente de la actual inversión china en occidente. Lu Xun admiraba al occidente, una tierra de autonomía y abertura, sin contar con que la libertad occidental siempre se alimentó de su frontera, allí donde era posible para cualquiera abrirse paso en nuevas tierras (o en nuevos mercados) y transferir su servidumbre a otros. El despotismo chino, por su parte, estaba ligado a un relativo desinterés por las conquistas: ¿para qué salir en busca de oro a lejanas tierras, para qué buscar lejos un ejército de esclavos si se puede construir un reino de hijos obedientes capaces de producir todo lo que el oro puede comprar? Los ilustrados del siglo XVIII -especialmente Voltaire – admiraban aquella dictadura de letrados, en que militares y eclesiásticos tenían poco que decir: valía la pena, a cambio del progreso de las luces y la riqueza, someterse a un estado ingente e impenetrable; sólo Rousseau, que tantas chanzas se ganó por ello, entendió que más valía recuperar la desnudez de los salvajes y con ella la libertad y la autonomía. Se dice que el Occidente contemporáneo es hijo de la ideas de Rousseau, pero la criatura de hecho se parece mucho más a la China milenaria, con su burocracia  extraterrena pública o privada y esos inmensos rebaños humanos que solemos identificar con los chinos para no tener que reparar en que se nos parecen mucho. &lt;br /&gt;No está claro, a fin de cuentas, si Lu Xun odiaba al ogro debilitado por ser ogro o por haberse tornado débil. Mao Tse Tung le restauró la salud, en un nuevo formato que quizás no sea tan nuevo, una buena razón para que el fundador del comunismo chino continúe siendo cultuado en un país que, dicen, no tiene mucho de comunista. Mao recuperó algunos instrumentos de la China Imperial -su propio culto,por ejemplo-  y Lu Xun también se dedicó, al fin, a reescribir viejas leyendas y una historia de la literatura de su país.  Tiene muchas estatuas en las ciudades chinas (dicen que no hay otro escritor con tantos monumentos); y de un modo u otro, después de muerto, se ha reconciliado con el caníbal, a quien la carne fresca mantiene con excelente salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-1594526683192900259?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/1594526683192900259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/12/lu-xun-y-la-china-canibal.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1594526683192900259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1594526683192900259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/12/lu-xun-y-la-china-canibal.html' title='Lu Xun y la China caníbal'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-T37Ez5dKlus/TvDwmhE0PnI/AAAAAAAAAFc/itVhfUCEYo4/s72-c/luxun' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-8457081619100957485</id><published>2011-12-13T15:01:00.003-02:00</published><updated>2011-12-14T20:04:21.679-02:00</updated><title type='text'>Esclavos felices</title><content type='html'>La literatura romántica, y después el cine, han creado una imagen épica del esclavo: cubierto de harapos, encadenado, fustigado por un látigo continuo y siempre listo para sublevarse en masa, aunque sea armado con un pedrusco. Se puede encontrar un esclavo muy diferente en un libro ya viejo, &lt;em&gt;Anthropologie de l’esclavage&lt;/em&gt;, de 1986, basado en datos de más de un milenio de esclavitud en el África subsahariana –muy próximos, por lo demás, a los que tenemos sobre la esclavitud en el próximo oriente o en el mundo clásico mediterráneo -en las plantaciones de toda América tuvo algunas peculiaridades que no se tratan aquí. Las cuentas que su autor, Claude Meillassoux, hace para articular esa esclavitud con una descripción marxista de la historia pueden parecer de época, pero el modo en que caracteriza la institución es hoy mismo muy sugestivo. &lt;br /&gt;El esclavo es un extranjero, producto del saqueo de poblaciones más débiles o más dispersas –mejor cuanto más lejanas. El concepto de libertad, como revela la etimología, surge de una imagen vegetal - los &lt;em&gt;libres &lt;/em&gt;son los que han brotado y crecido juntos, mientras el esclavo es un extraño, lo contrario de un pariente. Aún se llama &lt;em&gt;liber &lt;/em&gt;a la parte interior de la corteza de los árboles. Los libres forman un haz, los esclavos están sueltos. No tienen patria, no tienen familia, no tienen edad. No han nacido –nacieron alguna vez, sí, pero ese hito inicial fue abolido cuando fueron capturados ya en pie; los recursos naturales no tienen fecha de bautismo. Se les priva de personalidad, son niños perpetuos cuya única relación es la que mantienen con su amo, un padre ficticio con poder de vida o muerte del que dependen para todo; de por sí no tienen religión, cultura ni vergüenza.. No tienen en rigor sexo: en un mundo que define minuciosamente las tareas que cada sexo debe y no debe ejercer, los esclavos pueden ejercer cualquiera, las esclavas pueden ser cargadoras, guardaespaldas o verdugos, los esclavos camaristas o putos. Los esclavos, y eso es importante, no se reproducen. De hecho, un esclavo eunuco alcanza precios exorbitantes: es la quintaesencia de un esclavo. Por todas partes, la fertilidad de los esclavos –a eso se ha dado todas las explicaciones posibles- es bajísima, lo que es bueno para el amo porque criar los esclavos en casa acaba con lo que los hace verdaderamente rentables: arrancarlos, ya criados, de su lugar original y extraer de ellos el esfuerzo que no se gastará en criar una descendencia. Y además un esclavo de casa ya no sería tan esclavo, tan ajeno. El esclavo está solo, aunque se pierda en medio de una multitud de esclavos tan solos como él. Eso puede parecer contraintuitivo, y hasta dudoso si no fuese por un dato negativo: las sublevaciones de esclavos fueron raras, rarísimas. La de Espartaco consiguió su fama duradera por ser casi la única, en el mismo lapso de milenios en que las insurrecciones de campesinos sujetos a la servidumbre se podrían contar por millares. La única diferencia que explica esa diferencia es que los siervos de la gleba tenían con quién y por quién sublevarse; a pesar de toda la opresión que sufrían eran parte de un conjunto, eran etimológicamente libres. Hay, claro está, insurrecciones de un esclavo aislado: la fuga, el asesinato del capataz o del amo: todo un horrendo aparato de represión fue creado para prevenir ese tipo de reacción,  no las sublevaciones en masa que nunca llegaron, ni siquiera en lugares donde el número de esclavos sobrepasaba en mucho al de libres y no había milicia suficiente para vigilarlos. &lt;br /&gt;El destino más común del esclavo era ser exprimido hasta la última gota (la manumisión fue con frecuencia un expediente para no tener que mantener a esclavos viejos que habían dejado de ser productivos) haciendo el trabajo sucio o pesado del que se eximía a la población libre, o la parte más afortunada de esta. Pero era imposible que no se descubriesen otras virtualidades de la condición esclava. En palacio, por ejemplo. Los reyes podían vivir abrumados  en medio de esa maraña de relaciones, derechos e intrigas que constituía la libertad de los libres, sus parientes. ¿En quién puede confiar el rey más que en sus esclavos, que no lo tienen sino a él? Proliferan los esclavos alzados a la categoría de consejeros y primeros ministros, validos y regentes. Un esclavo puede ser el administrador de la sucesión real, por estar a igual distancia de todos los linajes de los diversos pretendientes; como esclavo no tiene herederos legítimos a los que dejar el poder. No puede favorecer a una familia que no tiene. Más aún: ¿en qué fuerza podría apoyarse el rey mejor que en la de sus esclavos? Parece haber algo de absurdo en la idea de formar un batallón de esclavos y darles armas, pero el caso es que con ellos se han formado cuerpos de policía o ejércitos. Muchas veces son ellos los que se ocupan de la captura de nuevos esclavos, muchas veces, también, son ellos los que ejecutan la opresión de la población libre, obligada a pagar los pesados impuestos que exige mantener un palacio caprichoso, y mantener también, oh paradojas, a ese mismo ejército de esclavos. El aislamiento del esclavo permite que lleguen a existir el esclavo rico, el esclavo dueño de esclavos, el esclavo que mantiene bajo su látigo a los ciudadanos libres. Siempre, verdad sea dicha, en virtud de una gracia que el amo da y el amo quita. Como decía un viejo proverbio africano, el piojo del rey es rey también. &lt;br /&gt;Pero las paradojas de la esclavitud no se acaban ahí, y se extienden más allá de lo que cuenta el libro de Meillassoux. Si se pudiese hacer abstracción de la cadena que lo ata al amo, sorprende ese retrato del esclavo: exento de lazos familiares y de fidelidades, un desarraigado que no pertenece a ningún lugar, que no debe lealtad a códigos de honor, a creencias o a banderas, que no se verá atado a matrimonios ni hijos, que es un muchacho perpetuo, un menor de edad cuyas acciones o accidentes siempre remiten a una voluntad ajena, que no está sujeto a convenciones de sexo –siempre fue en el seno de la esclavitud donde la sexualidad podía tomar cualquier forma- y que en suma es infinitamente moldeable, capaz de todas las posibilidades. Si se pudiese olvidar que ese sujeto está encadenado a la voluntad arbitraria de un amo –que es la que le exime de toda otra sujeción- ese retrato correspondería a lo que ahora se entiende por el ejemplo supremo de un individuo enteramente libre. &lt;br /&gt;Para hacer verosímil esa transposición está el cine. Recordemos, para dar un excelente ejemplo, el &lt;em&gt;Espartaco &lt;/em&gt;que Kubrick dirigió casi por casualidad (y cuyo guión escribió bajo pseudónimo el comunista Dalton Trumbo, que estaba en la lista negra). En la película, los esclavos rompen sus cadenas y entonces se descubren libres e iguales; sus amos seguirán atados a supersticiones y prejuicios pero ellos no, son ciudadanos rebeldes, que practican una solidaridad desinteresada y emprenden relaciones amorosas limpias de ataduras y cálculos. No es, o no es sólo, que el cine idealice: es que la idea de libertad que apreciamos ahora no procede de aquel antiguo concepto de libertad, el de la etimología,  que a estas alturas puede parecer excepcionalmente engorroso; tiene que ver más bien con una versión feliz de aquella esclavitud que sustituyó todas las ataduras por una sola. Ser libres como los antiguos libres sería hoy por hoy muy poco –preferimos ser los libertos, y quizás los herederos, del difunto amo.&lt;br /&gt;Claro está que las cosas pueden ser en realidad menos halagüeñas. Quizás el amo no ha muerto; se hace el muerto y sigue operando en la sombra. Es lo que sospechan los antisistema, que sin embargo difícilmente quieren imaginar lo que era el mundo sin amo: prefieren perseguir al amo allí donde se encuentre –en las normas, en las costumbres, en el léxico- para matarlo, o sugerirle educadamente que abdique. Pero el amo siempre ha sido un poco sordo. Con los años quizás se haya vuelto inmortal, tal vez no pueda desaparecer ni aunque quiera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-8457081619100957485?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/8457081619100957485/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/12/esclavos-felices.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8457081619100957485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8457081619100957485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/12/esclavos-felices.html' title='Esclavos felices'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-4679358911094695712</id><published>2011-11-27T14:25:00.002-02:00</published><updated>2011-11-27T14:31:56.535-02:00</updated><title type='text'>Cosa de marcos</title><content type='html'>Una marca francesa de automóviles –aquella que hace tiempos vendía “el coche para gente encantadora”- ha puesto en circulación en Brasil un anuncio encantador. &lt;br /&gt;Un joven guapo, con una barba ligera y ropa informal, está al volante, visiblemente desquiciado por un embotellamiento. Su voz –en off- dice:&lt;br /&gt;- ¿Qué tal… si yo fuese el único ser sobre la faz de la tierra?.&lt;br /&gt;En ese momento, se ve su automóvil desde el cielo, absolutamente solo en una ciudad de calzadas primorosamente asfaltadas y pintadas y totalmente vacías. Arranca a gran velocidad y se desliza por las calles en una carrera deliciosa.&lt;br /&gt;La voz en off vuelve entonces:&lt;br /&gt;- Corrigiendo: ¿qué tal… si yo fuese el único &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;hombre&lt;/span&gt; sobre la faz de la tierra?&lt;br /&gt;El coche sigue circulando, fluidamente pero sin correr. Desde el interior del coche se ven las calles, llenas de modelos ataviadas como ejecutivas camino al trabajo, guardias de tráfico, obreras de la construcción. Todas, por cierto, a pie.   &lt;br /&gt;Slogan, foto del coche, logomarca y fin del anuncio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La publicidad es una de las bellas artes de nuestro tiempo; como siempre, los moralistas dicen que es engañosa (lo han dicho siempre de todas las artes). Deben estar engañados. &lt;br /&gt;Veamos algunos ejemplos: uno de los más antiguos aún en vigor es ese anuncio de lo que antaño se llamaba crecepelo. A un lado está &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Antes&lt;/span&gt;, sujeto calvo y triste como López Vázquez, y al otro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Después&lt;/span&gt;, un gañán, gemelo de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Antes&lt;/span&gt; pero con el tupé de El Puma. &lt;br /&gt;Casi tan viejo como el anuncio del crecepelo era el anuncio de un sastre  de mi ciudad que se presentaba a sus posibles clientes como “el que peor trabaja y más caro cobra”, un slogan de su invención (ni siquiera ahora una agencia de publicidad se atrevería a tanto) y que siguió empleando largos años, prueba de que no le llevó  la ruina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro clásico son los anuncios de coches, especialmente de coches que pretenden ser de lujo. Hay mil variantes que dependen de cómo aparece en ellos alguna mujer espléndida:  en su versión más clásica, ella se tiende sobre el capó como sobre una cama. El anuncio resumido antes es una versión contemporánea, que cambia el fetiche de los escotes o las medias de seda por el de un maletín o un casco de albañil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier moralista sabe que todos esos mensajes son incapaces de engañar a nadie que no sea absolutamente imbécil, de modo que es mejor reformular la queja. No es que la publicidad engañe, es que se dirige al público como si el público fuese absolutamente imbécil, lo que sigue siendo una ofensa. Nuevo error de los moralistas, no es así. Sería así si los anuncios fuesen mensajes puros, sin marco (sin &lt;span style="font-style:italic;"&gt;frame&lt;/span&gt;, como dicen los del ramo), es decir, sin contexto de enunciación. Es una vieja cuestión pragmática, de la que ya trataba Sancho Panza discutiendo con otro escudero por qué “hideputa” podía ser un elogio. Es cuestión de marcos, y el arte de la publicidad es un arte de marcos, el mensaje en sí es lo de menos. Véase la estrategia impecable de la campaña de Rajoy que, a gran distancia del cainismo español, ha dejado boquiabiertos también a los comentaristas brasileños: ninguna información, pero todo el marco necesario.  &lt;br /&gt;Con su debido marco, el receptor –que no es un absoluto imbécil- entiende que un sastre no puede divulgar por ahí que es malo y caro. Quizás sugiere con ello todo lo contrario, y en cualquier caso valdrá la pena comprobarlo.&lt;br /&gt;Quizás haya aún quien crea en crecepelos, pero serán tan pocos que la publicidad no podría dirigirse sólo a ellos, así que el anuncio del crecepelo, debidamente enmarcado, quiere decir más o menos: “créetelo o no, pero ser calvo sin esperanza es como ser calvo dos veces”.&lt;br /&gt;Así mismo, no creo que ningún potencial comprador sea imbécil hasta el punto de entender que la mujer espléndida fuese un accesorio incluido en el precio del coche; puede, sí, que algunos entiendan que mujeres espléndidas se enamoran de hombres dotados de coches espléndidos. Pero esa hipótesis (tan machista que es casi inconcebible) no deja  de exigir alguna imbecilidad, porque a fin de cuentas incluso los dueños de coches espléndidos esperan que las mujeres espléndidas caigan rendidas por algún otro motivo. Quizás, considerando los debidos marcos, el anuncio quiera decir que más vale asumir esa sospecha de imbecilidad que asumir que el coche de lujo atrae más que la mujer espléndida, algo no tan raro a esa edad en que se tiene dinero para comprarlo. En otras palabras, disfrute del lujo sin sentirse por ello viejo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anuncio del único hombre sobre la faz de la tierra indica que vamos llegando a una nueva situación. Tiene tantos marcos, uno sobre otro, que puede permitirse decir las cosas del modo más crudo posible: “nuestro coche podría hacerlo muy feliz si el mundo estuviese vacío, o poblado únicamente por mujeres que se locomoviesen a pie, pero eso es simplemente imposible por razones que ni vale la pena enumerar, así que lo que le ofrecemos es atascarse hasta la desesperación al volante de nuestro magnífico coche, soñar -que es gratis- y trabajar arduamente para pagarle los plazos al banco”. El mensaje es aún más crudo que el del sastre que trabajaba peor y cobraba más que nadie. En aquel caso podría ser que el sastre estuviese mintiendo: en este basta salir a la calle para ver que es verdad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todas las artes, la publicidad dice muchísimo del espíritu de los tiempos. Las Inmaculadas de Murillo dicen lo que eran capaces de creer los españoles del siglo XVII, el anuncio del único hombre dice lo que son capaces de hacer los hombres del XXI aún sin creerse nada. Lo mismo se aplica a muchas otras cosas, por ejemplo la crisis. Empezó hace mucho tiempo como el anuncio del crecepelo, prometiendo créditos y lucros fantásticos a partir de casi nada. Creció como los anuncios de vampiresa en el capó, sugiriendo que el boom del ladrillo era algo así como una prueba de vigor y genialidad. Ya a finales de septiembre, en pleno pánico, Alessio Rastani, un especulador de la bolsa de Londres, se hizo famoso con el mismo cinismo del sastre de Logroño diciendo cosas como  “esta crisis es un sueño para quien quiere hacer dinero” o “Goldman Sachs gobierna el mundo” –los ministros de economía corrieron a ponerle un marco, diciendo que eso era un disparate. Y en fin, los portavoces del sistema se expresan ahora con la sinceridad descarnada del anuncio del único hombre: “pasarás el resto de tu vida quejándote del atasco, pero volveremos a vendértelo y tu volverás a comprárnoslo”. Más transparencia, agua mineral.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-4679358911094695712?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/4679358911094695712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/11/cosa-de-marcos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4679358911094695712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4679358911094695712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/11/cosa-de-marcos.html' title='Cosa de marcos'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-7315781679449252818</id><published>2011-11-16T11:24:00.000-02:00</published><updated>2011-11-16T11:25:00.660-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Silvio Santos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Silvio Berlusconi'/><title type='text'>Silvio y la basura</title><content type='html'>Silvio Berlusconi ha conseguido una hazaña rara, muy rara: a estas horas, hacer su elogio póstumo le resultaría más fácil a un enemigo que a sus seguidores fieles de años y años. Porque no creo que la Iglesia Católica esté muy dispuesta a reivindicar su papel en defensa de la familia, la moral o el sentido cristiano de la vida, ni que algún representante de las finanzas o las grandes empresas lo siga prefiriendo al caos y a la amenaza comunista, ni que los partidos de la Liga Norte lo señalen como una garantía contra la amenaza hortera de los meridionales, ni que lo echen de menos sus supuestos aliados de la derecha europea. En realidad todo indica que no ha sido derribado por ningún 15-M ni ninguna primavera italiana. Quienes lo han quitado de en medio son los suyos, si es que Berlusconi tiene alguien a quien pueda llamar “los suyos” además de sus empleados, en nómina o fuera de nómina.  &lt;br /&gt;Claro está que no soy italiano, y más claro aún que si lo fuese no habría votado nunca a Berlusconi, y probablemente habría descorchado alguna botella para celebrar su salida. Pero por eso mismo estoy plenamente habilitado para hablar en su favor: qué gran artista pierde el mundo.&lt;br /&gt;Sé menos que poco de la política italiana, pero sé algo que pocos italianos saben. En Brasil, donde vivo desde hace veinticinco años, Silvio estuvo cerca de llegar al poder pero no llegó. Me explico. En las primeras elecciones directas de la democracia brasileña, cundió el entusiasmo de muchos y el pánico de muchos otros cuando se supo que Silvio Santos pensaba presentarse a las elecciones presidenciales. Silvio Santos era (es) el dueño del SBT, que por aquellos tiempos era (sigue siendo) uno de los principales canales de televisión. Era (sigue siendo) un canal popular o populachero, competidor directo de la Globo, esa televisión brasileña casi oficial, de estilo impecable y un poco relamido que alguien vino a llamar la Venus Platinada (“en la Globo, hasta los negros salen guapos” dijo una vez, con su peculiar sentido de la oportunidad, un líder histórico de la izquierda brasileña). En la SBT, por el contrario, todos salían feos, y casi pareciendo felices de serlo. Empezando por su dueño, que todos los domingos protagonizaba un larguísimo programa en el que recorría el auditorio con un micrófono de mesa colocado sobre el pecho con un armazón. Allí alegraba la tarde de asueto con números como el “Préstate a todo por dinero”. Silvio gritaba “¿Quién quiere dinero?”, agitaba billetes, hacía avioncitos con ellos y con ellos recompensaba a los que se disponían a conseguir delante de una audiencia masiva sus cinco minutos de ridículo. Al margen de la masiva publicidad de la emisora –cacofónica y libertada de cualquier coartada estética- el grupo empresarial de Silvio Santos lucraba enormemente con empresas como la Liderança Capitalização o el “Baúl de la felicidad”, una empresa a medio camino entre una lotería, un sistema de crédito popular y un almacén de baraturas, que su televisión difundía a los cuatro vientos y tenía millones de clientes cautivos. En algún momento, los noticiarios de la SBT contrataron, para ganar respetabilidad, a un periodista famoso, Boris Casoy, que puntuaba sus comentarios de la política nacional con el estribillo ”Esto es una ver-güen-za” mientras en la pantalla proliferaba la carnaza y la sangraza, probando una vez más que la moral en parte alguna se siente más a gusto que en medio del escándalo. El caso es que Silvio Santos, uno de los hombres más ricos del país, con una fortuna surgida prácticamente de la nada, quería ser presidente, y estaba a la busca de un partido de alquiler. Y todo el mundo tuvo claro que él, el adalid de la telebasura, podía alzarse con la presidencia. Lo tenía todo: no era un político, era inmensamente rico (una creencia extendida supone que quien está en esa condición “no necesita robar”), tenía todo un sistema de comunicaciones a su favor, y “pertenecía al pueblo” de una de las muchísimas maneras en que esa vaga virtud puede darse. &lt;br /&gt;Pero no pudo ser. Los políticos profesionales probaron ser negociantes más duros que el veterano vendedor, o se mostraron lo suficientemente corporativos como para impedir el paso a un advenedizo. Su candidatura fue anulada, dejando más llano el camino de Fernando Collor, también dueño de un sistema de comunicaciones, que venía de una vieja casta de políticos pero acabó siendo depuesto porque se empeñó en comportarse, también él, como un advenedizo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Italia, cuna del renacimiento, la ópera y la ciencia política, Silvio, el otro Silvio, tuvo éxito, y después de colaborar estrechamente con un primer ministro (socialista) que apoyó decisivamente el ascenso de sus empresas, optó por evitar intermediarios y se convirtió él mismo en primer ministro, probando que magnates de las comunicaciones llamados Silvio tienen una alta probabilidad de ascender al poder. Los países son diferentes y las personalidades también (el Silvio brasileño, de ascendencia sefardita, no se ha privado de decir barbaridades, pero ha llevado una vida familiar morigerada) pero los dos Silvios muestran curiosos paralelos. Para empezar, en sus primeros negocios: Berlusconi era cantante en cruceros por el Mediterráneo, y Santos, que ha grabado algunos discos, entretenía con una radio por altavoz a los pasajeros de las barcazas Río-Niteroi. Más obviamente significativas son las historias paralelas de su engrandecimiento: concesiones televisivas obtenidas con manejos políticos dudosos en las que se emitía esa morralla que creó tendencia. Cuando se habla del gancho político de tales personajes se habla de populismo y, con más severidad, de fascismo, lo que es más fácil en el caso de Berlusconi. Los fascistas eran populacheros y poco escrupulosos, pero no puede decirse que no llegasen a ganar muchos votos. Hitler, como todo el mundo sabe, llegó al poder en unas elecciones. Hay, claro, alguna cosa nueva en el liderazgo popular de los Silvios: ya no apela a imperios milenarios, estandartes esotéricos o ceremoniales pomposos, más bien al consumo dominguero, al enriquecimiento mágico, al desprecio por la gentuza (marginales o inmigrantes), y a la crudeza satisfecha de los que están un palmo encima de ella. Quizás sea, sí, una especie de fascismo sin atrezzo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Silvio italiano lo han sacado de su asiento los mismos que al Silvio brasileño no le dejaron entrar. Como ha dicho algún comentarista, los de arriba han sacado del poder a un personaje a quien una amplia mayoría de su población había puesto allí por voto democrático. En realidad lo ha depuesto una alianza de designios tecnocráticos y prejuicios elitistas, porque a fin de cuentas, ¿qué se puede decir en su contra? ¿Qué deja su país enmarañado en un caos económico y sembrado de sentimientos venenosos? Bien, eso no es muy original, parece que muchos han llegado al mismo punto con estilos muy diferentes. ¿Que su principal actividad ha sido hacer medrar sus empresas y promulgar leyes que lo ponen a salvo, a él y a sus empresas, de la justicia, y que es obsceno que uno de los hombres más ricos del país sea su gobernante? Pero no seamos hipócritas, ¿no es mejor entenderse con el amo de la tienda que con sus empleados? Berlusconi en el poder habrá ocultado algunos negocios sucios, pero le ha dado transparencia al mayor de todos. &lt;br /&gt;¿Y qué, si organiza orgías y además presume de ellas, y además prodiga chistecitos procaces cuando se encuentra con los otros primeros ministros? Eso muestra por lo menos que ni miente cuando presume, ni disimula cuando lo hace, ni cambia de tema cuando cambia el burdel por una reunión en la cumbre; eso se llama coherencia, y no parece que a su electorado todo eso le haya preocupado mucho. El electorado italiano es antiguo y sabio, y sabe que el exceso de poder y de dinero siempre se gasta, en primera instancia, en putas. ¿Qué ha puesto en pie políticas xenófobas? ¿Que llama a Angela Merkel “culona inchiavabile”? ¿Que dice pestes del Poder Judicial y de la Prensa? Vox Populi, Vox Dei. ¿Que hace gracias con el Holocausto, los Vuelos de la Muerte en Argentina, Mussolini y el color de Obama? Bien, es que a la gente, en el fondo, le inquieta sentir que su lider es un buen hombre, como le inquieta sentir que su perro guardián es manso, pero también le acaba cansando que se finja un buen hombre, qué aburrimiento esos jefes de estado standard que dicen sólo lo que tienen que decir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen, a Berlusconi le tienen inquina por las mismas razones que a Julian Assange: por poner a la vista de todos aquello que es irremediable que ocurra por debajo de la mesa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se podría decir a favor de los dos Silvios es más o menos lo mismo que se suele decir del tipo de telebasura que ambos han promovido a gusto: es lo que la gente quiere. Quienes han quitado de en medio a Berlusconi saben bien por qué ese argumento es falso, y han acabado obrando en consecuencia. Pero no lo han hecho, ni lo hacen ni lo harán, a respecto de otras cosas que seguirán ofreciendo a la gente porque, según dicen, la gente quiere: televisión-basura, hipotecas-basura o basura-basura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-7315781679449252818?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/7315781679449252818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/11/silvio-y-la-basura.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7315781679449252818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7315781679449252818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/11/silvio-y-la-basura.html' title='Silvio y la basura'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-5468917123493027674</id><published>2011-11-12T15:50:00.001-02:00</published><updated>2011-11-12T15:55:50.044-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gadafi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='muerte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Che Guevara'/><title type='text'>Cadáveres comparados</title><content type='html'>En octubre de 1967 Muammar el Gadafi, oficial de veinticinco años, debía estar ya preparando el golpe  que le llevaría al poder en Libia dos años más tarde. Muy lejos de allí, en Bolivia, uno de sus héroes, Ernesto Che Guevara, era asesinado por militares del país en alianza con la CIA. A veces me he preguntado por qué el cadáver del Che, preservado con inyecciones de formaldehído, fue compuesto y exhibido con aquella austera solemnidad en el lavadero del hospital de Vallegrande, donde curiosos de todo tipo -incluso las monjas del hospital- acudieron a visitarlo y a obtener reliquias suyas. Ya se sabía de sobra en aquellos tiempos que no es bueno convertir a un enemigo abatido en un mártir glorioso, pero fue eso lo que se hizo cuidadosamente. Los verdugos del Che evitaron dispararle al rostro porque pensaban contar que había muerto en combate, y las fotografías se tomaron para que el mundo no tuviese dudas de su muerte. Pero eso no acaba de explicar esas composiciones que parecen copiar –muchos lo han notado- la del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cristo Muerto&lt;/span&gt; de Mantegna o la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Lección de Anatomía&lt;/span&gt; de Rembrandt: el escorzo, la digna cabeza ladeada y sostenida por las manos de un militar, el gesto contenido de los presentes. Los retratos de enemigos muertos abundan, y en general van de lo horroroso a lo vejatorio pasando por la imagen burocrática de frente y perfil; allí no hubo nada de eso. Quizás la razón la haya dado hace mucho Félix Ismael Rodríguez, un anticastrista al servicio de la CIA que transmitió la orden de ejecutar al Che y se encargó después de su cuerpo, un hombre locuaz que no ha tenido inconveniente en contar cómo heredó su asma (el hombre que apretó el gatillo heredó solo su reloj). Basta leer sus declaraciones para percibir que el Che fue muerto por hombres que de algún modo lo veneraban, y eso añadió algo a su larga y rica vida póstuma. &lt;br /&gt;Aunque no sé si eso debería convencer a quienes entienden que ni una hoja se mueve en algunos rincones del mundo sin que lo sepan y determinen los Poderes Imperiales. Si es así, las manías de Rodríguez no serían explicación suficiente y habría que admitir que los poderes imperiales querían que la izquierda latinoamericana tuviese para siempre su símbolo en aquel mártir aún joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cadáver de Gadafi ha tenido peor suerte. Gadafi ha muerto demasiado tarde, ya viejo, ya contaminado por muchos años de poder y en un mundo donde muchos se ocupan de maquillar la muerte pero nadie de embellecerla. Su velorio ha sido mucho más improvisado y sin embargo, también, mucho más previsible. En torno al cadáver de Gadafi se ve un enjambre de teléfonos móviles que sacan fotografías: es una imagen de las imágenes que se toman del cadáver, un linchamiento del linchamiento.  La OTAN no ha enviado al lugar un maestro de ceremonias y a pesar de ello el resultado es más inequívoco. Un cuerpo envilecido, arrancado según dicen de una alcantarilla, arrastrado por el suelo; una imagen ejemplar de cómo acaban –alguien ha dicho así- los que gobiernan a sus pueblos con puño de hierro, o los que defienden intereses espurios que no son suficientemente fuertes. El cuerpo ha sido expuesto a la afrenta pública, después recogido a la cámara frigorífica de un mercado y por fin enterrado de modo más que discreto para que su tumba no sirva de lugar de peregrinación –ya se sabe que habrá razones para que alguien peregrine. Los líderes mundiales hablan de su muerte como de la extracción de un quiste, sin concesiones a esa etiqueta que recomienda un gesto pesaroso cuando se habla del óbito de cualquiera.  Verdad es que esa etiqueta siempre ha sido nada más que eso, etiqueta, y que si nos empeñamos en ser sinceros fuerza es reconocer que no todo muerto la merece. Pero hay algo más, y es esa sugerencia, que alguien ya habrá expresado, de que sin Gadafi el mundo es un lugar mejor para vivir. Por desgracia, la mejoría no se ha notado en otros casos semejantes, de modo que ese optimismo es excesivo. Pero quizás este mundo que ya no aspira a perfecciones exija en cambio una maldad perfecta. En la época del Che los políticos cultivaban el carisma –piénsese en De Gaulle, Kennedy o Mao- ; ahora cultivan la insipidez y se esfuerzan en parecerse unos a otros. Por el contrario parece que cada villano es incomparablemente ruin. No está completo si, además de ser tiránico y asesino, no es también inmaduro, hortera, obtuso, pedófilo, hipócrita, incestuoso o está atascado de colesterol, o mejor aún, reúne todas esas cualidades. Por un lado, eso quiere decir que los criterios se han vuelto más sistémicos, y ya no se cree que alguien pueda ser bueno o malo solo a sus horas. Por otro, indica un horrendo pesimismo no declarado, porque supone que países casi enteros son lo bastante cretinos o perversos para dejarse llevar años y años por esos dechados de carisma al contrario. Y porque muy poco convencido debe estar el sistema de sus virtudes cuando necesita que sus enemigos sean tan indiscutiblemente viles.&lt;br /&gt;Hay quien dice que la muerte se ha convertido en tabú. Puede ser, pero los tabúes son muy ambivalentes. Hace un tiempo, se llamaba al fotógrafo para hacer un retrato del cadáver para el álbum familiar. Incluso quien no llegaba a tanto veía con normalidad la exhibición de un jefe de estado muerto en su ataúd rodeado de velas y flores; en compensación, las películas, incluso las de terror, mataban a sus personajes con tiros  o cuchilladas limpios, a lo sumo con una mancha de sangre que parecía una escarapela. Ahora, cualquier exhibición de cadáver en las páginas de un periódico serio debe hacerse con cautela, y si se muere un ilustre la última foto que se escoge para dar la noticia es su foto póstuma; pero la industria del cine (que equivale a la historia sagrada de otros tiempos) contrata consultorías de matarifes y forenses para que su casquería sea más verdaderamente horrenda. A los cadáveres  de ahora les pasa lo mismo que a los caudillos del Eje del Mal: sólo deben aparecer en público con su peor aspecto, y Gadafi acabó reuniendo hace más o menos un mes las dos condiciones.  &lt;br /&gt;En los años sesenta, los enemigos del Che podían decir muy malas cosas de los comunistas, pero la expresión &lt;span style="font-style:italic;"&gt;telón de acero&lt;/span&gt; era mucho menos categórica que la expresión &lt;span style="font-style:italic;"&gt;eje del mal&lt;/span&gt;. Estaban lo bastante seguros de la bondad de su causa que podían permitirse un bello cadáver como enemigo. Ya no, y lo que da más miedo de esa criatura de photoshop que es el (ya no tan) Nuevo Orden Mundial es la calidad de los enemigos que necesita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-5468917123493027674?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/5468917123493027674/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/11/cadaveres-comparados.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/5468917123493027674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/5468917123493027674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/11/cadaveres-comparados.html' title='Cadáveres comparados'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-8062806100575261138</id><published>2011-11-08T14:01:00.001-02:00</published><updated>2011-11-08T14:10:44.944-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Inside Job'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ecologia'/><title type='text'>Inside Job</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Inside Job&lt;/span&gt;, o &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Trabajo Interno&lt;/span&gt; como se ha traducido al español, es un documental dirigido por Charles Ferguson y de sobra conocido. Ha ganado un Oscar por su explicación de esa crisis financiera también de sobra conocida. Merecido, desde luego, por ese empeño en explicar a un público lego qué es lo que ha ocurrido -aunque el público lego se las vea y se las desee para acompañar la vertiginosa sucesión de maniobras que describe: es, desde luego, una película mucho más verbal que visual- y por la desagradable tarea que se tomó al entrevistar a personajes que en su mayor parte preferían no decir nada, o se arrepentían cuando accedían a decir algo.&lt;br /&gt;No voy, claro está, a resumirlo. Me limito aquí a apuntar algunos aspectos impagables de lo que cuenta.&lt;br /&gt;Uno, casi el epílogo de la película, es la sospecha (sospecha es aquí un eufemismo) de que los principales autores o fautores de la crisis no se han retirado de la escena con pingues recompensas, como a veces se dice. En general, ellos han sido confirmados o llevados de vuelta a sus puestos de dirección de la política económica global. El público ignorante supone que si hicieron a sabiendas lo que hicieron deberían haber sido enjaulados, y si lo hicieron sin saber despedidos como inútiles. Pero parece que al actualísimo método neoliberal le pasa lo que al palo de cavar del neolítico: sólo funciona empujando hacia abajo. Reducir gastos despidiendo a ejecutivos inútiles o nocivos parece ser el último recurso de las empresas. En España sólo los deudores son responsables en los préstamos hipotecarios irresponsables y en Estados Unidos (lo cuenta David Graeber en un libro reciente) los bancos que vieron sus deudas condonadas por el dinero público ahora se esfuerzan en atenazar a sus deudores: la prisión por deudas, una práctica penal vieja, contemporánea de la picota y la horca pública, va siendo actualizada. &lt;br /&gt;Otro, casi delicioso de tan siniestro (¿será verdad?), es eso que dice a Ferguson, en correcto inglés, un dirigente económico chino: con el fin de la guerra fría, una pléyade de físicos y matemáticos que trabajaban en la carrera armamentista fueron a buscar trabajo en el mundo financiero, el único que ofrecía posibilidades comparables a las del viejo complejo militar-industrial. Por lo que se deduce de la película, ellos aportaron a la economía no tanto el saber de su ciencia como una virtud colateral de esta: su ininteligibilidad. Lo que diferencia las arquitecturas financieras recientes de los timos castizos (o de ese timo elegante pero ya muy visto de la pirámide, que llevó a Bernie Madoff  a una cárcel donde está, ay, tan sólo) es su galimatías, incomprensible al parecer, eso se dice en la película, incluso para los economistas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tercero –muy sensible para quien trabaja en una universidad- es el papel que han tenido en esta crisis los doctos, esas figuras señeras de Harvard que supuestamente deberían saber qué estaba ocurriendo. De hecho más de uno lo sabía y lo dijo. Lo que no tuvo mucha consecuencia, porque en su mayor parte los doctos, en lugar de quedarse en su torre de marfil pontificando, decidieron poner las manos en la masa, o más exactamente hacer eso que los intelectuales hacemos cuando decidimos poner las manos en la masa, que es bendecir con nuestro saber la masa que hacen otros (siempre será posible decir después que el pan no salió bueno por otros motivos) y cobrar por ello. Mucho, en este caso. Del respeto que nos merece el saber habla bien claro que un catedrático de economía pueda estar al mismo tiempo a sueldo de un conglomerado financiero, cuando los ministros de economía no pueden estarlo. Pero qué estoy diciendo: los ministros de economía también lo están, véase el documental. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La película de Ferguson tiene, al margen de la descripción de la crisis, un argumento principal que vale la pena subrayar, a saber el del valor del público para la ciencia. Una de las perogrulladas menos discutidas del mundo moderno es esa de que la expansión y la especialización de los saberes hace imposible que cualquiera pueda entender un ápice de los asuntos que son especialidad de su vecino. El saber está fragmentado. Quién va a discutir eso, cuánta verdad, tanta que hasta puede ocultar falacias de buen tamaño. Nadie que no sea economista o trapecista podrá reproducir las piruetas de quienes lo son, claro está, pero hay una gran distancia entre admitir eso y suponer que una ciencia pueda alcanzar un nivel de realidad absolutamente inasequible para el público. La tesis de Ferguson, autor de la película, es que cuando los científicos –los economistas en este caso- le dicen al público que no hay cómo explicar a los legos los misterios de su arte es porque están cubriendo una estafa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ferguson, dicho sea de paso, no es un perroflauta ni un rojo. Ha trabajado largamente como asesor del gobierno americano en asuntos de alta tecnología y es un empresario de éxito que en su día vendió su empresa de software a la Microsoft. No parece ser un antisistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo mejor por eso, o porque no cabía tanta cosa en un documental, no hace una pregunta que sin duda atendería a la curiosidad del espectador. ¿Cómo tanta gente (millones, muchos millones) estuvo tan dispuesta a embarcar en un viaje que, como ya sabemos por repetidas experiencias, acaba como acaba? No hay engaño suficiente para engañar tanto a tanta gente por tanto tiempo, a no ser que los engañados lo deseen. La respuesta debe estar en otro engaño más básico que sostiene el de los financieros. Hoy mismo se sigue esperando que la infame crisis sea por fin controlada y sea posible reanudar el crecimiento y el desarrollo. O sea, ese sueño de que sea continuamente posible para todos a la par gastar más y acumular más, por mucho que vivamos en un planeta de recursos finitos, gracias a las prodigiosas  invenciones de nuestros tecnólogos. En realidad, esa esperanza se parece como un huevo a otro al inmenso timo que Ferguson describe. Más sofisticada que el timo de la pirámide, pero al cabo una versión más del timo de la pirámide; y basada en una fe en la tecnología bastante más ciega que la fe de cualquier fundamentalista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro tema aún más difícil de tratar es si el sueño del desarrollo infinito, realizable o no, sostenible o no,  es en realidad apetecible. Habrá muchos convencidos de ello, como hay muchos convencidos de que el cigarrillo es una bendición: por desgracia sólo a estos el ministerio de la salud les advierte cosas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-8062806100575261138?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/8062806100575261138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/11/inside-job.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8062806100575261138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8062806100575261138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/11/inside-job.html' title='Inside Job'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-5456405493362177206</id><published>2011-11-03T20:06:00.001-02:00</published><updated>2011-11-03T20:08:35.594-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Brasil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='economía sostenible'/><title type='text'>Modos de sostenerse</title><content type='html'>Una investigación realizada por la National Geographic y Globe Scan ha situado al Brasil en el segundo lugar de un ranking de prácticas sostenibles, en cuyo primer lugar figura la India. Después quedan otros quince países (Argentina, Australia, Estados Unidos, México, España, Canadá, Francia, Rusia, Suecia, Japón, China, Reino Unido, Alemania, Corea del Sur y Hungría, no necesariamente por ese orden). Los motivos que le han hecho merecer esa distinción son el tamaño (pequeño) de las viviendas, el escaso uso de aire acondicionado, la utilización generalizada del transporte público y la gran extensión del reciclado, especialmente de las latas de aluminio cuya recuperación no está muy lejos del cien por ciento. Brasil sólo ha cedido el primer lugar a la India por causa de su consumo de carne roja, que es un incentivo a la deforestación.&lt;br /&gt;La carne roja es uno de los primeros lujos que en Brasil se permite quien sale de la estrechez absoluta –cosa que en la era Lula ha ocurrido con mucha gente. Y las viviendas diminutas, la falta de aire acondicionado y el transporte público son –ni siquiera los autores de la investigación deben ignorarlo- parte de las condiciones de vida de quien sigue sin tener otra opción. No, desde luego, de la conducta voluntaria de quien la tenga (lo que no puede escandalizar, porque el transporte público es en líneas generales nefando y esas casas pueden ser buenas para el planeta pero no para quien las habita). El reciclado no se debe, por supuesto, al cuidado de los consumidores ni al del estado, sino a la legión de  desfavorecidos que encuentran su mejor modo de ganarse la vida hurgando en las basuras. &lt;br /&gt;La investigación, como se ve, no incluye Haiti o Burkina Faso, que probablemente sean aún más sostenibles. &lt;br /&gt;Tal vez fuese más razonable medir la sostenibilidad no por la conducta media del ciudadano sino por la conducta de sus élites, que a fin de cuentas es la que todo el mundo tiende a reproducir cuando tiene ocasión. Quizás no se haga así para no deprimir al globo con mensajes de catástrofe. La investigación de que aquí se trata tiene por lo menos un valor que no hay como refutar: muestra que la sostenibilidad es insostenible, porque sigue dependiendo de quien la sostiene a la fuerza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-5456405493362177206?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/5456405493362177206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/11/modos-de-sostenerse.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/5456405493362177206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/5456405493362177206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/11/modos-de-sostenerse.html' title='Modos de sostenerse'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-5776375963427130787</id><published>2011-10-31T20:54:00.004-02:00</published><updated>2011-11-03T20:19:26.393-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tierney'/><title type='text'>Neblina en el Dorado</title><content type='html'>En el año de 2000, el periodista Patrick Tierney lanzó su libro &lt;em&gt;Darkness in El Dorado&lt;/em&gt;, un largo reportaje que pretendía contar como los científicos y los periodistas devastaron el Amazonas o en concreto cómo devastaron a los Yanomami -o Yanomam, o Yanomamö- un pueblo que se convirtió hace mucho en uno de los íconos de la Amazonia original. &lt;br /&gt;Entre los acusados sobresalían tres: James Neel, un famoso especialista en genética –que había muerto meses antes- al que Tierney imputaba haber provocado una epidemia de viruela entre los indios por intereses de investigación. Lacques Lizot, un etnógrafo francés que describió un cotidiano Yanomami envuelto en una densa atmósfera sexual, de la que sabía entre otras cosas porque la vivió con los muchachos del lugar, a los que hacía frecuentes regalos. Y en fin, Napoleón Chagnon, que, desde 1968  había convertido en un best-seller permanente (se calcula que sus seis ediciones habrán vendido unos cuatro millones de ejemplares) su libro &lt;em&gt;Yanomamö: the fierce people&lt;/em&gt;, donde presenta a esos indios como adictos a una extrema y constante violencia que él explica en términos sociobiológicos; pero que al menos en parte se explicaría también por los modos en que él mismo la azuzó durante su estancia. Chagnon habría sido, también, cómplice de las viruelas de Neel.&lt;br /&gt;Aunque las denuncias fuesen muchas más, esas tenían el mérito de componer una trinidad nefanda: los horrores frankensteinianos de la ciencia, la pedofilia y la arrogancia racista del hombre blanco.&lt;br /&gt;El libro causó un revuelo considerable y, como los antropólogos no son demasiado corporativos, lo causó aún mayor en los medios profesionales. Varios colegas ilustres apoyaron la posición de Tierney, promovieron una investigación para esclarecer los hechos, y el debate sobre &lt;em&gt;Darkness in Eldorado &lt;/em&gt;se tornó una especie de tradición peculiar de la American Anthropological Association. En particular, las teorías y también el tono siempre un poco matón de los métodos de Chagnon ya desagradaban a muchos colegas, que además le reprochaban su irresponsabilidad –si es que no mala intención- política: su retrato feroz de los Yanomami fue esgrimido con gusto por los invasores de sus tierras, que llegado el caso podían argumentar que estaban llevando la paz a una tierra bárbara. &lt;br /&gt;Pero después de muchos debates, las informaciones de Tierney mostraron algunas debilidades y sus principales valedores (no todos) perdieron su entusiasmo, o pasaron a criticarlo abiertamente. &lt;br /&gt;La mala conducta de Lizot no ha sido, que yo sepa, refutada, y las pretensiones de contextualizarla podrían sonar a malas repeticiones de aquel viejo proverbio que decía que no hay pecado abajo del ecuador: es probable que si hubiese realizado sus investigaciones en Francia estuviese en la cárcel, y de hecho se rumorea que por razones semejantes se encuentra refugiado en Marruecos. Pero es difícil que la denuncia lleve a mucho más o a mucho mejor, porque los más inclinados en castigar esas conductas depravadas más abajo del ecuador suelen aprovechar el viaje para opinar que los propios habitantes de aquellas tierras son depravados y tienen que ser corregidos. Hace cinco siglos que los misioneros están en América empeñados, dicen,  en apartar a los indios de todo mal, y aún no han entendido por qué muchos de ellos siguen huyendo y a veces se juntan con todo tipo de canallas. &lt;br /&gt;En el caso de Neel no hay evidencias que permitan diferenciar entre una conducta criminal y los contagios y desastres involuntarios –que no son raros- causados por una inocente campaña de investigación –que era el propósito alegado por Neel. A no ser que se arreglen los datos para solventar esa duda, cosa que al parecer Tierney no se abstuvo de hacer.  &lt;br /&gt;En cuanto a Chagnon, sigue vivo y relapso en sus ideas, aunque las haya dulcificado un poco en sucesivas ediciones de su obra y haya insistido en que &lt;em&gt;fierce &lt;/em&gt;no sólo significa feroz sino también bravo y orgulloso. Hay un consenso amplio entre sus colegas de que su estilo y su teoría llevan a la bestialización de la humanidad comenzando por los Yanomamö. Hay que decir, de paso, que en la historia americana los pueblos con fama de bondadosos y mansos han sido borrados de la faz de la tierra con más asiduidad que los de reputación feroz. De estos hay muchos que continúan teniendo una presencia significativa, como es el caso de los Shuar (antiguos Jíbaros) o de los propios Yanomami, que por cierto constituyen un pueblo y no, como dicen algunos de sus defensores, un grupo de “últimos supervivientes”. Entre los que han retratado a los indios como demonios contumaces y los que los han presentado como ángeles frágiles es difícil saber quién les ha hecho más daño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 2010, el cineasta brasileño José Padilha convirtió en documental –&lt;em&gt;Secretos de la tribu&lt;/em&gt;- el libro de Tierney, abriendo la posibilidad de que la polémica vuelva. Por lo pronto no parece que haya sido así, por lo menos entre los antropólogos –incluso entre los que en su día se interesaron por las denuncias de Tierney. ¿Será que se ha decidido por fin barrer las cosas bajo la alfombra? Más bien parece que impone su ley la complejidad y la ambigüedad del contexto. Preocupa que la recidiva del escándalo ponga en peligro campañas de vacunación y otros proyectos de asistencia a los Yanomami que dependen de la credibilidad de agentes a los que siempre alguien puede confundir con mala gente, en un medio muy sensible a los rumores como es el amazónico.  Y cierta noción de que lo que ha contribuido más a devastar a los Yanomami no han sido los pecados intencionales de un puñado de científicos perversos, sino el desarrollo económico de la región y la explotación de los recursos naturales que el mundo tanto necesita para inundar sus escaparates. Y junto con ella la cohorte habitual de invasión de tierras indígenas, epidemias de malaria y caos en general. Pero el desarrollo no está en la lista de los pecados nefandos y sus agentes son demasiados y demasiado difusos: denunciarlos es largo y prolijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empresarios morales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Padilha tiene una carrera interesante. Él es el autor de uno de los documentales más complejos y sensibles sobre la violencia urbana de Rio de Janeiro: &lt;em&gt;Ônibus 174&lt;/em&gt;, donde narra el secuestro de un autobús urbano por un joven perturbado, habitante de una favela, que fue ultimado por la policía en un episodio oscuro al final del secuestro. Y también de &lt;em&gt;Diario de una guerra particular &lt;/em&gt;donde describe cómo la guerra entre narcos y policías en Rio de Janeiro, rebasando sus objetivos declarados, se vuelve vocación para unos y otros. &lt;br /&gt;No mucho después lanzó &lt;em&gt;Tropa de elite &lt;/em&gt;(2007), un estruendoso éxito de taquilla, que para sorpresa general fue aclamado por los entusiastas del primero dispara y después pregunta, y denigrado como fascista por los admiradores de sus películas anteriores. Su héroe es un capitán de una fuerza especial de policía, guapo, incorruptible y dado al uso de la tortura y la ejecución sumaria; su segundo protagonista es un policía novato, inclinado al respeto cuidadoso de la ley y a la colaboración con las ONGs, que aprende con la dura experiencia que la violencia bruta es la única forma decente de tratar con la gentuza (incluyendo sus aliados pacifistas). ¿Apología del exterminio? Padilla se ha defendido diciendo que se ha entendido mal su película, que en realidad es una crítica de la violencia policíaca. Un argumento descortés, porque insinúa que el público ya no es capaz de distinguir los buenos y los malos cuando ellos son presentados sin ambigüedades en la pantalla. &lt;em&gt;Tropa de élite&lt;/em&gt; ya ha tenido una secuela, también de gran éxito, en la que Padilha no ha hecho por sacar al público de su error. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tierney también tiene una carrera interesante. Años antes de denunciar el sensacionalismo con que Chagnon había enfocado la violencia Yanomami, se puso a investigar los sacrificios humanos –de niños- practicados por los indios andinos y por los mapuche chilenos: de ello trata su libro &lt;em&gt;El altar supremo&lt;/em&gt;, de 1989. Que esos sacrificios ocurrían en época incaica parece fuera de duda; pero en cuanto a la permanencia actual de la práctica se trataba de un tema peligroso del que, muy previsiblemente, nadie quería hablar. Como Chagnon no había circulado por los Andes, Tierney no dudó de que en este caso hubiese, más allá de prejuicios, una terrible realidad, y se puso a extraerla a cualquier costo. Obtiene una visión sombría de la vida indígena, como la que enuncia en un momento la Machi Juana, su principal interlocutora (y sospechosa) en el caso mapuche:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Es por causa de esas acusaciones de sacrificar a aquel niño que la policía me puso en la cárcel” -y se puso a llorar cuando recordaba sus experiencias en la prisión. “Me amarraron por los tobillos y me colgaron cabeza abajo como a un puerco para hacerme confessar”... “las personas me odian. Me llaman asesina de nietecitos. Los mapuches son un bando de gente envidiosa, dura y mentirosa”.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tierney no se conmueve con esas lamentaciones, y piensa: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Tal vez le pueda ofrecer cien dólares. Si una vez casi habló por veinticinco, antes de la familia interfiriese, tal vez ahora me revele los detalles que faltan por cien dólares...”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque él mismo acabe por tener algunas reservas morales sobre sus procedimientos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Repentinamente me golpeó una autocrítica aguda, que mostraba mi horrible comportamiento, al aislar sin piedad, al presionar y sobornar a aquella pobre anciana”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay que notar que sus dudas morales no son dudas metodológicas: no le impidieron continuar su investigación y publicar sus resultados. Que a fin de cuentas no tratan de alguna lacra exclusiva de andinos y chilenos. Esa violencia puede ser tal vez un universal humano, como lo prueban los estudios al respecto realizados entre pueblos primitivos, como –cita Tierney- los de Napoleón Chagnon entre los Yanomami. El altar supremo, fuerza es reconocer, no deja incólumes nuestros propios antecedentes culturales, ya que la última parte del libro trata de la Biblia. Allí nos encontramos en el papel de Mal absoluto a Moloch, el ídolo devorador de niños. Según un polémico erudito a quien Tierney reseña largamente, Hyam Maccoby, nunca hubo tal Moloch. Esa abominación fue en realidad un nombre dado a Yahvé, que originalmente apreciaba los holocaustos infantiles. Episodios como el del sacrificio de Isaac fueron reescritos cuando mucho más tarde la religión bíblica optó por abolir el sacrificio humano y convertirse en una religión moral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Moraleja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que en nombre de la moral se haya inmolado a más gente que por muchos otros motivos; pero habrá quien se consuele pensando que sea lo que sea que se haga es mejor que se haga por buenas razones, y no para saciar el apetito de un dios feo. Padilha y Tierney son empresarios morales de nuestra era. Los caracteriza esa capacidad de estar en el buen lado que ellos llevan consigo donde quiera que vayan. Bien está: si todo el mundo se pasase la vida preguntándose si está libre de pecado, indagando en ambiguedades y responsabilidades difusas, nadie tiraría la primera piedra a donde hay que tirarla. En el mejor de los casos se le echaría la culpa al sistema, que se supone difícil y largo de cambiar, mientras siguen sueltos por ahí monstruos de todo cariz. Nuestra época corteja a los monstruos. Los odia, claro, pero les otorga su reconocimiento: si no fuese por ellos, quién podría tener convicciones firmes hoy por hoy. Es una especie de fariseismo simpático que nos muestra que este sistema nuestro, por injusto que sea, puede hacer justicia en abundancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es el tipo de acusación que puede llevar a un juzgado, pero los antropólogos son acusados también de ofrecer una imagen primitiva, pura y congelada de las sociedades indígenas de la Amazonia. De hecho, Neel y Chagnon se interesaban por los Yanomami para sus indagaciones porque los suponían ajenos a contactos e influencias de fuera. A pesar de eso habría que evitar una idea pura, primitiva y congelada de lo que es la antropología: desde entonces, e incluso antes de entonces, hubo muchos antropólogos que han hablado de los indios amazónicos como humanos complejos, cambiantes y contemporáneos. La idea de la Amazonia virginal es de hecho mucho más popular entre los no-antropólogos. Virginidad ecológica, histórica, estética y moral. Es ella misma la que da esa nitidez moral a los nativos de Tierney-Padilla mirando a la cámara y diciendo que no se puede creer en la palabra de los blancos, que los blancos siempre mienten. En este siglo confuso, vale la pena ir hasta El Dorado para oir por fin las cosas claras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-5776375963427130787?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/5776375963427130787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/10/neblina-en-el-dorado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/5776375963427130787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/5776375963427130787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/10/neblina-en-el-dorado.html' title='Neblina en el Dorado'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-254783405852709736</id><published>2011-10-26T12:39:00.004-02:00</published><updated>2011-10-26T17:08:04.178-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='efímera'/><title type='text'>La literatura y el signo de los tiempos</title><content type='html'>Ocurrió una noche, en una Feria del Libro de una ciudad española, hace unos meses. Un autor muy famoso era entrevistado en un pequeño escenario ante un público que, al final, podía también hacer sus preguntas. Alguien preguntó al escritor sobre el futuro de sus obras: si pensaba que ellas permanecerían. El escritor respondió que la literatura es ya algo efímero, que la actualidad de una obra dura hasta el momento en que ella es publicada, que una novela importa mientras la prensa va dando noticias de que está siendo escrita, de que va a ser publicada, mientras se adelantan esbozos de su tema o su trama o, finalmente, se anuncia su lanzamiento. Lo que viene después de eso es póstumo, poco, y poco interesante.&lt;br /&gt;Es una descripción muy realista del mercado literario actual, o de su aspecto más visible, que él conoce muy bien pues no sólo trabaja en la prensa como es también uno de esos escritores a los que los periodistas especializados buscan asiduamente para preguntarles si se dignarán a escribir otra novela, si lo están haciendo, cómo lo están haciendo, cuándo será publicada, etc. Pero aunque esa solicitud le agrade y garantice una larga vida pre-natal a sus trabajos, parecía extraña, en su declaración de aquella noche, la evidencia sensorial de que eso que estaba describiendo le satisfacía. O, al menos, que no sentía nostalgia de la permanencia, que celebraba que el mundo en que vivimos se haya deshecho de esa rémora; que los escritores deberían darse cuenta de ello y aceptarlo sin vanidades obsoletas. Puede ser falsa modestia, o muy falsa modestia: porque aunque sin decirlo llanamente, en el fondo el conferenciante podía sentirse satisfecho suponiendo (él es famoso, como he dicho) que incluso en ese reino de lo más que efímero sus obras se tornarán clásicos. Pero no puede ser eso: su satisfacción tenía que deberse a otros motivos, porque si quisiese tornarse un clásico tendría que pactar con una antigualla, a saber ese lector dispuesto a interesarse por las obras incluso después de que hayan sido publicadas.&lt;br /&gt;La vanidad de los escritores es de las más potentes y complejas. Muchos otros vanidosos se contentan con figurar en la cumbre de algo, o en alguna lista ilustre, o encima de algún pedestal, o en suma, como se dice en portugués, convertirse en un &lt;span style="font-style:italic;"&gt;vulto&lt;/span&gt;. Por cierto, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;vulto&lt;/span&gt; en portugués tiene un matiz muy diferente del que tiene en castellano; pero a veces los falsos amigos de las traducciones pueden ser muy expresivos. La vanidad de los escritores, como he dicho,  suele ser compleja, y su núcleo está en el deseo de que lo que escriben alimente: deseos, obsesiones, pesadillas, proyectos, qué más da mientras alimente algo.  Las efigies de los escritores ilustres parecen bastante tristes en las galerías de la academia cuando se sabe que ya nadie los lee, y probablemente cambiarían su lugar por el de cualquier anónimo que aún cosquillee la imaginación de la gente. Pero el conferenciante de la feria del libro ha sido claro: dejémonos de pretensiones, querer que nos lean o aún nos relean cuando doscientas novedades salen al mercado cada día es ridículo; a cambio, no nos aflijamos, es más fácil convertirse en un &lt;span style="font-style:italic;"&gt;vulto&lt;/span&gt;, quizás por menos tiempo pero seguramente con mayor difusión. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Borges hablaba en algún sitio de que los esbozos de libros podían ser más interesantes que los libros en sí. Nada demasiado sorprendente: los niños suelen ser más geniales que los adultos en que se convierten, y el mejor día de las nuevas eras suele ser el primero. De hecho Borges incluyó en sus obras un buen número de esos esbozos, muchos de ellos de obras que nadie escribió. Si viviese ahora podría sustituir los esbozos por releases de prensa, y dar el ejemplo a otros escritores, que dejarían de escribir largos cañamazos para limitarse a escribir las contraportadas u orejas de sus libros, o esos volantes de propaganda que en portugués (qué lengua desaprovechada) se llaman &lt;span style="font-style:italic;"&gt;filipetas&lt;/span&gt;. Puede incluso que fuera mejor así. Es un signo de los tiempos, que Borges anunció muy bien con su tan pos-moderna literatura. Aunque Borges, a quien tanto gustaba meditar sobre el tiempo, obtuvo con ella esa paradoja de parecer no ya clásico sino preclásico, uno de esos autores que ya se releen desde la primera vez. &lt;br /&gt;En fin, hay alguna diferencia entre reconocer los signos de los tiempos y hacerles fiestas. Además no es necesario: a pesar de la crisis, los signos de estos tiempos siempre andan con las fiestas puestas. Por mi parte digo como aquel: preferiría no hacerlas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-254783405852709736?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/254783405852709736/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/10/la-literatura-y-el-signo-de-los-tiempos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/254783405852709736'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/254783405852709736'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/10/la-literatura-y-el-signo-de-los-tiempos.html' title='La literatura y el signo de los tiempos'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-8064713490071833964</id><published>2011-10-18T21:34:00.003-02:00</published><updated>2011-11-04T21:39:20.151-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Shanghai'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes China'/><title type='text'>El cielo de Shanghai</title><content type='html'>De &lt;em&gt;Imperio del Sol&lt;/em&gt;, una película de Spielberg basada en la novela de J.G. Ballard, recuerdo sobre todo, no sé por qué, la imagen de un niño mirando a un cielo muy alto. Ballard nació en Shanghai en una familia inglesa, y en la cinta se ve al joven protagonista, trasunto suyo, perdido entre la multitud de aquella ciudad inmensa que huía aterrorizada ante la inminencia de los invasores japoneses. El cielo de Shanghai me parece muy alto. Es que al otro lado del Huang-Po, el Río Amarillo a cuyas orillas surgió la ciudad, se ven los enormes rascacielos de Pudong, erigidos a toda velocidad uno junto al otro, sobrepujándose en altura y como queriendo agotar las formas en que un rascacielos podría crecer. Y en este lado, sobre el muelle del Bund, la avenida donde se alinean los edificios monumentales del viejo Shanghai comercial y financiero -bancos, hoteles, bolsa de valores, compañías comerciales, un conjunto modélico de la arquitectura capitalista- flota muy arriba un tropel de cometas de colores; dragones, mariposas. Una multitud festiva inunda el paisaje, protegiéndose del sol ardiente bajo sombrillas de colores. Sería fácil perderse en esa multitud, porque es densa pero sobre todo amable, una virtud muy rara en las multitudes. El calor pesa, reblandece esa conciencia de ser yo y no otro, y siempre es más fácil perderse allí donde se intuye que se podría encontrar cualquier cosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquella jornada de pánico en que el joven Ballard -un &lt;em&gt;shanghailander &lt;/em&gt;más que un inglés stricto sensu- se perdió de la mano de sus padres, se perdió también toda una era de Shanghai: la ciudad no volvió a ser como era. Difícil que volviera a serlo, porque aquella Shanghai terminal era un mundo improbable, una de esas obras maestras del azar que son las grandes ciudades, quizás la más improbable de todas; más que Paris o Buenos Aires, más incluso que Nueva York. Más cosmopolita que todas ellas, más ciudad que todas ellas por estar en un país y al mismo tiempo fuera de él, una tenebrosa urbe ideal al margen del mundo pero casi abarcándolo. En China el viajero encuentra por todas partes ciudades, grandes o pequeñas, que cuentan con la gloria de haber sido corte imperial. Pekín, sí, pero también Hangzhou, o Nankin o Luoyang, algunas más. La historia del país es lo bastante larga y fragmentada para que prolifere ese modo augusto y fácil de ser ciudad que consiste en haber sido cabeza de un país. Shanghai, la mayor ciudad china, el corazón de China, nunca fue capital, y apenas fue china. Minúsculo puerto pesquero en sus inicios, creció abruptamente justo en la mitad del siglo XIX cuando el Imperio en decadencia abrió sus puertas a los comerciantes extranjeros. Allí se instaló una concesión inglesa, y poco después una americana, y una francesa, y las tres convivieron con una municipalidad china. Un asentamiento japonés se sumó al conjunto, y a la postre se adueñó del sector chino no mucho antes de hacer lo mismo con el resto de la ciudad, ya en pleno conflicto mundial. A aquella metrópolis compuesta, una caótica yuxtaposición de regímenes, normas y costumbres, donde ningún poder estatal era absoluto y siempre había a la vuelta de la esquina una frontera para refugiarse por los mejores o peores motivos, llegaron en masa refugiados de los conflictos europeos: rusos blancos y judíos rusos, judíos centroeuropeos después. En Shanghai proliferaba la mala vida: el juego, la prostitución y el tráfico de opio brillaban en antros lujosos de siete pisos, llevados por los gangsters de la Banda Verde y de la Banda Roja, y hasta el prior del principal templo budista de la ciudad tenía una corte de concubinas y una guardia personal de pistoleros. El nombre de Shanghai consiguió entonces ese aura de ciudad-aleph, donde todas las depravaciones y todos los encuentros son posibles. Cuando Wallis Simpson sedujo al rey inglés, Eduardo VIII, hasta el punto de hacerle renunciar a la corona, se rumoreó que lo había hecho con la ayuda de las mañas sexuales aprendidas en los burdeles de Shanghai donde la había metido su obsceno primer marido.  &lt;br /&gt;No por eso  Shanghai se convirtió en un cuerpo extraño a China -un enclave con ese cosmopolitismo que ha perdido toda fecundidad ahora cuando en cualquier lugar se mezclan indiferentemente todas las lenguas y todas las razas. En ella florecieron cosas tan diversas pero tan inequívocamente chinas como la literatura de Lu Xun -el iniciador, dicen, de las letras chinas modernas- el &lt;em&gt;qipao &lt;/em&gt;(ese vestido femenino largo del cuello a los pies pero ceñido como una piel de serpiente) o el Partido Comunista, fundado allí, en un local ahora convertido en museo en medio de una barriada comercial de lujo. &lt;br /&gt;En los barrios de Shanghai aún perdura el recuerdo de las viejas concesiones; quizás más que en las otras en el barrio francés, poblado de tiendas de moda, calles sombreadas y pequeños jardines. Allí está aún la casa de Chou-en-lai, el brazo derecho de Mao Tse Tung, o el lado urbano del fundamentalismo campesino de aquél, o el rostro burgués o liberal o moderado de una revolución que  llegó a todos los extremos sin atropellarlo a él. Es una casa burguesa en un buen sentido casi extinto: elegante, discreta, cuidada, sin la opulencia de las élites nuevas o antiguas ni la ostentación de cemento de las jerarquías de partido. En Shanghai no abundan los recuerdos de los líderes revolucionarios; Chen Yi, el primer alcalde comunista, está allí, enérgico y de bronce, justo en el punto medio del viejo paseo plutocrático del Bund, pero por lo demás hay que hacer enormes esfuerzos para imaginar que esta ciudad fue alguna vez parte de ese mundo, dando origen incluso a su último intento radical, el de la Banda de los Cuatro. Pero a Chou-en-lai los turistas se lo encuentran a menudo, no como ícono, sino citado en las placas de un viejo monumento, un templo o un jardín que se salvaron de la destrucción de los guardias rojos por su intervención. Él era un señor culto y viajado, y sabemos que gente como él aprecia las curiosidades. Pero ahora esas amenidades reaccionarias son reductos de escala más humana en medio de una barahúnda de torres capitalistas erguidas sobre la tierra rasa revolucionaria. &lt;br /&gt;Algunas guías turísticas advierten de la existencia de un museo de la propaganda política china, dan la calle y el número. Pero cuando el turista decide visitarlo, se pierde: no encuentra el número, ninguna placa identifica el museo, se pregunta si la guía está equivocada, si el letrero de la calle lo está o si la numeración china de las calles oculta alguna originalidad. Pero al poco el portero de un edificio cercano llega, pregunta en inglés “Museum?” y con signos conduce a los visitantes a una entrada de garaje. Por un ascensor allí oculto se llega al museo, cuyos únicos carteles están dentro. El museo es minúsculo pero rico. Consta de una gran sala con paneles que la dividen, llenos como las paredes de carteles que ilustran toda la evolución de esa especialidad del realismo socialista, y acompañados por sobrios comentarios. En los comienzos del régimen, tienen el estilo e incluso la temática de la publicidad del viejo estilo: seductoras damas de Shanghai vestidas con su &lt;em&gt;qipao&lt;/em&gt;, hogares felices saludando los inicios de la república popular. O pinturas cuidadamente académicas en que Mao y sus camaradas inauguran esa república desde el pórtico de la Ciudad Prohibida. O, más tarde, el rostro de Mao flotando como un sol sobre campos fértiles y labradores entusiastas  -la tez colorada no es casual, se nos explica, ella procede de la vieja simbología de época imperial, en que el rojo intenso era signo, claro está, de vigor cósmico. O aún más tarde, los trazos enérgicos de los carteles de la revolución cultural, brochazos negros sobre blanco que fulminan recuas de enemigos políticos con rasgos animalescos, en contraste brutal con ese edulcoramiento lírico o épico de otros momentos de la revolución. No más de dos o tres: se nos explica que esos carteles son extremamente raros,  han sido cazados y eliminados; como ocurre con toda la época que los vio surgir, es difícil saber qué ha sido de su espíritu, si ha ido a parar a la catacumba o se ha hospedado, ya menos ruidoso, en los palacios. No hace falta que los textos explicativos expliquen mucho más: es obvio que los organizadores y dueños del museo no actúan por amor a los tiempos pasados. Eso tiene la propaganda: se torna contra sí misma con solo que la reunamos y la pongamos entre comillas. La semiclandestinidad del museo nos hace pensar una vez más en esa transición desde el comunismo hasta su negación más firme, más extraña en Shanghai que en ningún otro lugar. En la otra sala del museo, se puede comprar una enorme variedad de itens ligados a la vieja propaganda: carteles, pins, gorras, banderas, libros rojos... Son reproducciones de buena calidad a buen precio. Más caros, se venden también los mismos objetos originales. La economía planificada los produjo en abundancia para que aún hoy sigan dando abasto a la nueva.&lt;br /&gt;Nadie puede extrañarse de que con tanta frecuencia se encuentre una voluntad de desgajarse del pasado comunista. Los cuarenta primeros años de la República Popular empequeñecieron esa Babel que había nacido para el mundo y para las finanzas, que solo volvió a encumbrarse después de las reformas de Den Xiao Ping, ya a finales de los ochenta. Shanghai exhibe al mismo tiempo su cosmopolitismo, su espíritu liberal y xenófilo, y mantiene, claro está, una pugna de metrópoli a metrópoli con Pekín; hay incluso un cierto prurito por cultivar la lengua local en detrimento del mandarín. Shanghai es China, pero no quiere reducirse a China. &lt;br /&gt;Qué otra cosa se podría esperar sino un gran escaparate, si hay detrás una enorme tienda. Siguiendo el curso del Huang-Po hasta la confluencia con el Yang Tse se siguen las decenas de kilómetros de los muelles del puerto de Shanghai: los cargueros, con sus montañas de containers, se parecen a los bloques de viviendas que se alinean masivamente en la periferia. Es el mayor puerto de carga del planeta, a su modo el ombligo de un mundo difícilmente sostenible y más difícilmente soportable. &lt;br /&gt;Por eso mismo sorprende que la polución visible y casi tangible del cielo de Shanghai -que no puede quedarse en el cielo, que tiene que llover sobre la vida de quienes cobija- no oculte el color de las cometas. Las ciudades no suelen desperdiciar la ocasión de parecer una selva: es parte de su imponencia. “Hay barrios en Nueva York que no le recomendaría que invadiese” le decía el protagonista de Casablanca, en un intercambio de fanfarronadas,  al oficial alemán que le hablaba de la posibilidad de invadir los Estados Unidos. Las grandes urbes tienen hoy una reserva de ferocidad superior a la de sus países, que resiste a los poderes públicos por absolutos que sean. Y por eso la jovialidad de Shanghai sorprende. Hay algo de inusual en que ese monstruo de poco menos de veinte millones de habitantes -algo más de veinte si se cuenta con el Gran Shanghai- con un pasado de casino y burdel y un presente de factoría universal, parezca guardar un qué de inocencia en sus calles. Y la policía podrá conseguir, quizás, que la gente transite segura por las calles, pero no que viva en ellas, porque las calles pueden ser hostiles de muchos modos respetuosos con la ley. Y en Shanghai se vive en las calles.  No sólo en los parques donde se ejercita el tai-chi o se ensayan boleros, valses o tangos al son de un tocadiscos enchufado en el kiosco de bebidas más próximo, sino también en esos espacios populosos entre mercados, templos y casas de comida con sus cilindros humeantes de dim sum, o hasta en esas avenidas donde una riada densa de peatones detiene el empuje de los vehículos cuando se enciende la luz verde. Gente, mucha gente, demasiada gente pero no esa masa de muertos vivos que tantas veces engendran la multiplicación y los neones. Será el crecimiento económico. O será la costumbre ya vieja de convivir con sus lacras; demasiadas lacras, demasiada costumbre. Los habitantes de Shanghai saben mucho antes que nosotros lo que es vivir en un gran casino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-8064713490071833964?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/8064713490071833964/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/10/el-cielo-de-shanghai.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8064713490071833964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8064713490071833964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/10/el-cielo-de-shanghai.html' title='El cielo de Shanghai'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-7669236688563330592</id><published>2011-04-03T19:37:00.004-03:00</published><updated>2011-10-11T10:49:38.166-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación 2.0'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='memoria'/><title type='text'>Damnatio memoriae</title><content type='html'>Unos claman por la memoria histórica y otros -en parte los mismos- desprecian la memoria sin más. Leo un artículo sobre el programa Educación 2.0, ese que pretende remediar las escuelas con el uso masivo de ordenadores. Como es de rigor, se explica que el papel del educador debe cambiar en esta nueva situación, él será un intermediario o un facilitador de la busca de información por el propio educando, y el aprender de memoria  pasará al basurero del pasado. Es perturbador oír cómo se repite esa imbecilidad sin que nadie discorde; eso debe ser el pensamiento único en carne y hueso. Y es difícil imaginar qué se enseña en las facultades de pedagogía para que se tenga en pie esa idea pedestre de la memoria como un almacén informe de datos, una antípoda de la inteligencia. Sería deseable que quienes la mantienen usasen ordenadores con 64kb de memoria y se dedicasen con ellos a la busca de información. No creo que lo hagan: fuera de ese paraíso ideal de los credos y las propagandas, todo el mundo sabe que razonar sin memoria es como chutar a gol sin balón.&lt;br /&gt;Ese desdén pedagógico hacia la memoria es ya muy viejo: personalmente lo conozco desde las reformas tecnocráticas de la enseñanza en el franquismo. Yo era un niño memorión, y la memoria ya era tratada como si fuese una obesidad de la mente. El nuevo paradigma en el que la memoria no es necesaria porque la información ya está disponible en otro sitio es en realidad un paradigma muy viejo: desde que se inventó la escritura, y con ella las bibliotecas, y con ella los censores, se podría decir que la memoria ya no es necesaria: para qué, ya hay otros que cuiden de ella. Pero quizás nunca se ha sido tan crédulo o tan impúdico como ahora: había memoriones y desmemoriados, listas de reyes godos o abolición de las listas de reyes godos, pero no un sistema educativo que jugase abiertamente con la minimización de la memoria, ni un público que lo aplaudiese. &lt;br /&gt;Damnatio memoriae es una frase que se emplea para designar esa acción de borrar las inscripciones y sustituirlas por otras más convenientes: ya se hacía mucho en Egipto, para acabar con el recuerdo de algún faraón molesto. Lijar la piedra era un trabajo duro, con un ordenador se ha hecho mucho más fácil. Esto que digo lo escribo sobre otro post anterior en que yo mismo decía que no iba a publicar más entradas. Pero quién se va a acordar de eso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-7669236688563330592?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/7669236688563330592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/04/mejor-callarse.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7669236688563330592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7669236688563330592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/04/mejor-callarse.html' title='Damnatio memoriae'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-7086986164404400390</id><published>2011-03-29T18:25:00.004-03:00</published><updated>2011-03-29T18:29:55.676-03:00</updated><title type='text'>El amor es ciego</title><content type='html'>El amor es ciego. Es lo mejor que se me ocurre decir a propósito de este cartel fotografiado en el distrito do Limoeiro, en Lisboa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-kK5nCj6kcyQ/TZJOoYjtowI/AAAAAAAAAEs/DUOzC75EjTw/s1600/291.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-kK5nCj6kcyQ/TZJOoYjtowI/AAAAAAAAAEs/DUOzC75EjTw/s320/291.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5589616543214183170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciego en general, en todos los sentidos de la palabra ciego que son muchos. Es ciego porque hace ver algo mayor o mejor de lo que hay, lo que nadie más ve, pero eso en rigor no es ceguera (impide, sí, ver lo contrario, esa menudencia del sentido común que todos saben a ciegas, sin siquiera mirar).  “Cegador” es un adjetivo que se reserva casi solo a lo luminoso; la oscuridad es cegadora con más frecuencia que la luz, pero nadie se acuerda de reconocérselo. “Ciego” es también, en el español de algún país americano, el jugador con malas cartas. Ciego está quien ha bebido o comido en exceso; ciego es lo que no tiene salida posible o no deja paso, cegar es cerrar –un pozo, un túnel. Un gato ciego es inquietante, como un pájaro que se arrastra; es más ciego que otros animales ciegos. El dueño del gato debe amarlo mucho, aunque no sea ciego, ni el gato ni él mismo, y aunque los dos lo parezcan. He cegado los datos del hombre que busca a su gato: por mucho que lo ame, no sé si quiero ayudar a que lo encuentre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-7086986164404400390?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/7086986164404400390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/el-amor-es-ciego.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7086986164404400390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7086986164404400390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/el-amor-es-ciego.html' title='El amor es ciego'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-kK5nCj6kcyQ/TZJOoYjtowI/AAAAAAAAAEs/DUOzC75EjTw/s72-c/291.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-1612221604518901489</id><published>2011-03-21T13:50:00.004-03:00</published><updated>2011-03-28T10:11:09.487-03:00</updated><title type='text'>Las verdades de la guerra de Libia</title><content type='html'>Se suele decir que la primera victima de la guerra es la verdad. También se podría decir lo contrario, que su primera víctima es la mentira, por lo menos esa mentira tratable que permitía, en tiempos de paz, buscar la verdad por debajo de ella. Empiezan a caer las bombas y surge de todas partes un tropel de verdades que arrollan y hacen pedazos a la mentira general: claro está que, siendo tantas, no tienen más remedio que ser verdades parciales. Vamos a dejar a un lado lo que sería la mentira que antes casi ni se decía sobre Libia, y vamos a las verdades que se multiplican desde que en Libia hay guerra.&lt;br /&gt;Una verdad: el régimen de Gadafi es una dictadura sui generis que, arropada en conceptos comunitaristas, socialistas y tercermundistas con un barniz más o menos exótico (el Libro Verde, la jaima y las chilabas del propio líder) se reparte el país y sus vastos recursos petroleros en función de redes de parentesco y especialmente de los lazos de consanguinidad inmediata. Nada muy especial, a decir verdad. Verdad es también que mantenida mediante el uso alegre de recursos fácticos: por un lado, asesinatos políticos (dentro o fuera del país) y por otro un soborno generalizado de cabezas, sean las pensantes de la izquierda alternativa sean las gobernantes de la derecha-izquierda en el poder. A las segundas quizás con sobornos líquidos (dicen que el ardor de Sarkozy quiere tapar algunas maledicencias de ese tipo) y desde luego con contratos millonarios, porque es evidente que el vasto armamento libio no ha sido fabricado allí mismo, sino en los talleres de alguno de los países que ahora se esfuerzan en neutralizar ese armamento, o de algunos otros que se abstienen de hacerlo. Con esos argumentos contundentes Gadafi lleva algunos años ostentando el título de gobernante moderado, muy improbable unos años antes. A las primeras (las cabezas pensantes, digo) con becas, premios, congresos, subvenciones y etc. El escritor Juan Goytisolo, sabidamente afecto al mundo árabe, rechazó en 2009 un premio de 150.000 euros al saber que ese dinero procedía del gobierno libio, pero esa no ha sido la tónica general: como ya dijo Sartre alguna vez, una de las marcas de un intelectual comprometido es que no rehúsa ensuciarse las manos, por lo que aún ahora no faltan los que alzan su voz en defensa de uno de los adalides altermundialistas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verdad es también que Libia ostenta un alto nivel de vida comparado con el de sus vecinos africanos; lo que quizás no sea suficiente, convengamos, para agradecer eternamente al líder de la revolución. De hecho, Libia ha atraído una multitud de emigrantes de países vecinos que sin embargo no han llegado a entusiasmarse por el régimen al punto de sumarse a la trinchera. El mismo Juan Goytisolo contaba un chiste que corría entre los habitantes de Marrakech, emigrantes habituales: “el gobierno libio ha organizado un concurso con tres premios; el primer premio consiste en tres días en Libia, el segundo en tres meses en Libia, el tercero en tres años en Libia”. &lt;br /&gt;Otra verdad es que Zapatero ha metido a España en una guerra, y se le reprocha que en su día criticase a Aznar por meter a España en otra guerra. Como no podía ser menos, Zapatero se equivocaba, pues Aznar, un innovador, no estaba metiendo a España en una guerra, sino creando (co-creando) una guerra que había que estrenar. También es verdad lo que gritan algunos ciudadanos: no hay que meterse en guerras porque los enemigos pueden contraatacar,  y además en las guerras se gasta un dinero que podría gastarse en mejorar los centros de salud del barrio o evitar la pérdida de empleos. Verdad es también que Gadafi, en su comprensible intento de no perder el suyo, ha masacrado o va a masacrar a su población, porque la palabra masacre puede aplicarse por igual al asesinato de media docena o medio millón de personas. Esa verdad todavía no se ha cuantificado bien y se duda de que lo haga pronto, y en la duda nuestros medios de comunicación prefieren no hacer distingos; dígase lo mismo de las masacres que puedan ser causadas por la aviación de la OTAN. &lt;br /&gt;Otra verdad es que las masacres de población civil (como objetivo primordial o como daño colateral; hace mucho tiempo que es más seguro estar en la diana que en los alrededores de la diana) no son razón suficiente para gastar el dinero de las pensiones: si lo fuesen, los aviones de la OTAN no habrían parado de bombardear en los últimos años, al ritmo de las masacres de población civil. También es verdad que el bombardeo sólo es aconsejable en algunos casos, cuando las fuerzas del mal tienen algo bombardeable y cuando pueden ser bombardeadas con un razonable margen de seguridad. Los Hutus que asesinaban a hachazos a los Tutsis en Ruanda no cumplían la primera condición, y los rusos y los chinos masacraron a chechenos, uigures o tibetanos sin cumplir la segunda. El estado de Israel, por su parte, es, como sabemos, un caso complejo. &lt;br /&gt;No ha escapado al ojo avizor de algunos ciudadanos que los países europeos que se han metido en el conflicto tienen intereses geopolíticos en el Mediterráneo, y que estarían menos dispuestos a mandar sus aviones a equilibrar guerras civiles en Indonesia; pena que las razones puramente éticas pesen tan poco en esas decisiones, pero así son las cosas. &lt;br /&gt;Verdad es también, como dice un grito bien consagrado, que la guerra de Libia es una guerra por el petróleo (la guerra de la Repsol, dicen algunos en España), aunque no se especifique de qué manera. La Web de Repsol dice en su primera página que cuenta con derechos mineros sobre 9 bloques petrolíferos en Libia (ocho de ellos de exploración) que suman una superficie neta de 20.709 km2 y con una producción neta de 12,7 Mbbl de petróleo el año pasado. Y que la compañía está presente en el país desde los años de 1970, o sea más o menos el tiempo que Gadafi lleva en el poder, así que es posible que la Repsol haya ordenado a Zapatero que entre en la Guerra para ayudar a Gadafi y Zapatero como siempre haya entendido mal. &lt;br /&gt;En fin, es verdad que, como se ha dicho, no se sabe quiénes son los rebeldes. Entre otras cosas porque no han tenido medios de divulgar su Libro Verde. Habrá algún movimiento de la sociedad civil al estilo de Túnez o Egipto, pero en cualquier caso no parece que sean ellos los que manejan las baterías antiaéreas de Bengasi. Militares disidentes que no han querido disparar contra el pueblo, miembros de tribus hostiles a la de Gadafi; quién sabe. En cualquier caso, es verdad, no se sabe quiénes son; en el extremo ni siquiera se sabe qué harán en su día con la sociedad civil. Hasta el propio Gadafi podría estar diciendo la verdad en su momento más pintoresco, ese en que se proclama víctima de una ofensiva de AlQaeda. A fin de cuentas, ya se han publicado papeles donde consta que las regiones más rebeldes a Gadafi son precisamente aquellas de las que han salido más voluntarios islámicos hacia las masacres del medio oriente. Gadafi sabe que puede asustar a los europeos con amenazas de una guerra, es un enemigo considerable; pero sabe que es aún mejor asustarlos con los amigos que ellos se buscan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, como siempre los ciudadanos llegamos demasiado tarde. Son tantas verdades que deberíamos haber empezado a discutirlas hace ya bastantes años. A estas alturas sólo cabe decir que ellos mismos se las arreglen, refiriéndonos a los libios, o que ellos mismos se las arreglen refiriéndose a los libios y a nuestros gobiernos y fuerzas armadas, o que ellos mismos se las arreglen, refiriéndose a los libios, a nuestras fuerzas armadas, a nuestros gobiernos y a los ciudadanos que les votaron o que piensan votarles de nuevo; de todos modos, siempre hacen lo que les da la gana sin pedir nuestra opinión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-1612221604518901489?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/1612221604518901489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/las-verdades-de-la-guerra-de-libia.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1612221604518901489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1612221604518901489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/las-verdades-de-la-guerra-de-libia.html' title='Las verdades de la guerra de Libia'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-8329162658384222449</id><published>2011-03-16T11:47:00.001-03:00</published><updated>2011-03-16T11:47:56.279-03:00</updated><title type='text'>Peligros nucleares</title><content type='html'>La realidad no necesita ser verosímil; no es una ventaja, pero sí una especie de privilegio sobre la ficción. Una película que hubiese juntado en un mismo argumento los desastres que se han abatido de golpe sobre Japón podría valer, quizás, como una pieza de mitología apocalíptica, pero habría caído en el ridículo si aspirase al realismo: Hollywood y sus exageraciones. Ya no: ha sucedido, o lo que es peor está aún sucediendo, y en virtud de ese privilegio de la realidad está sucediendo llanamente: el terremoto llevó al tsunami y ambos llevaron al accidente nuclear, es todo de cajón.&lt;br /&gt;Entre las imágenes terribles de la masa negra de agua y de la devastación brutal de un país bien preparado para enfrentar esas vicisitudes, me llama la atención una noticia procedente de Europa: los gobiernos europeos se están replanteando su política nuclear, se piensa en dotar a las numerosas centrales europeas de nuevas medidas de seguridad, y Alemania en particular estudia si prolongar o no la vida de las más antiguas que tiene –construidas con técnicas más o menos obsoletas. Hasta hace muy poco, o sea hasta hace unos días, la tendencia general era exactamente la opuesta: ampliar la producción nuclear europea. Los movimientos antinucleares ya no son lo que eran, y la opinión pública se ha convencido de que la energía nuclear es razonablemente segura y limpia. Al menos hasta hace unos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, no cabe sorprenderse. El caso japonés da más cancha a los antinucleares sobrevivientes, y los gobiernos deben dar garantías ad hoc. Si, como espero de todo corazón, el desastre japonés se queda por donde está y se deja subsanar, la preocupación de los gobiernos europeos desaparecerá rápidamente y será substituida por otras más serias, como la demanda de energía barata. Si el desastre japonés llegase a ser mucho peor y a hacer olvidar el terremoto y el tsunami que lo causaron, esa preocupación tardaría más en desaparecer, pero lo haría igualmente tarde o temprano: la cuenta de la luz llega todos los meses, y ante una realidad como esa pensar en desastres es casi pueril.&lt;br /&gt;De modo que en realidad la preocupación de los gobiernos es una concesión a la puerilidad que le suponen a la ciudadanía. Idealmente, deberían acercarse a los micrófonos y decir lo que aún se decía hace unos días: las centrales nucleares son extrema, casi infinitamente seguras, y si por ventura hay algún riesgo en ellas, que levante la mano quien esté dispuesto a renunciar a las comodidades que nos proporcionan. Como concesión a la actualidad podrían decir también: esto no es Japón, aquí no hay terremotos ni tsunamis. &lt;br /&gt;No lo hacen porque saben que quien presenta una demanda muy alta de comodidad suele presentar también una demanda muy alta de seguridad. Hay millones de mentes hipocondríacas que pueden ponerse a imaginar con qué puede suplir Europa su carencia de tsunamis: a ellas hay que decirles “no perdemos de vista el problema, sosegaos”.&lt;br /&gt;Recuerdo que el movimiento antinuclear europeo en que yo mismo participé un poquito hace bastantes años usaba una panoplia casi interminable de argumentos contra el átomo. Unos muy sensacionalistas, otros refinadamente técnicos; unos apelaban a utopías políticas que no interesaban a muchos, otros a éticas naturalistas que interesaban a menos aún. Los antinucleares perdieron la batalla, aunque consiguiesen algunas victorias parciales y forzasen a algunos compromisos a sus adversarios, pero básicamente fueron saliendo de escena (o quedando en un plano muy secundario) cuando la población se fue acostumbrando al monstruo con que la amenazaban. Los europeos conviven ahora con él con una especie de tolerancia progresista.&lt;br /&gt;Algunos de los espantajos antinucleares fueron rotundamente desmentidos por los hechos, por ejemplo aquel que profetizaba una naturaleza horriblemente devastada en caso de accidente. No, señores. Hemos podido ver cómo la región de Tchernobyl, lugar del peor desastre de ese tipo, se ha convertido en una especie de santuario natural: los bosques crecen jugosos, abundan los animales que hasta el desastre estaban prácticamente extintos, incluso los osos. En realidad a eso que llamamos la Naturaleza un desastre nuclear le trae al fresco: una o dos generaciones de zorros plateados o de alces o de pinos destruidos por la radiación, o unas cuantas generaciones más de malformaciones, enfermedades y vida corta no hacen más que ir escogiendo aquellos individuos más resistentes, que pueden proliferar alegremente en la ausencia de humanos (ellos, sí, mucho más nocivos para esas especies). &lt;br /&gt;En realidad, un desastre nuclear es un desastre humano para humanos, somos nosotros los que no estamos dispuestos a enfrentar una sesión masiva de selección natural. Y por eso nuestros gobiernos extreman las medidas de precaución, hoy mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero había un espantajo nuclear que nunca fue desmentido, que es imposible de desmentir y que en realidad no tuvo utilidad táctica, porque era, digamos, demasiado sutil y porque no afectaba directamente a nadie. El gran problema de la energía nuclear, se decía, es que la escala temporal de los problemas que crea es inconmensurable con la escala histórica humana. Es decir, podríamos incluso garantizar un riesgo cero para las centrales nucleares y para los depósitos de escombro radiactivo que generan. No es fácil, pero imaginemos que podría hacerse, naturalmente a un precio muy alto, que se baratea en lo posible (por ejemplo, exportando la basura nuclear bien lejos, o sea más cerca de gente que con certeza morirá antes de desarreglos tercermundistas que de éste más sofisticado). Pero es que es mucho tiempo: el Plutonio 239, uno de los subproductos de todo este negocio, tiene, según algunos, una duración media de algo más de 20.000 años, es decir algo así como el tiempo transcurrido desde mediados del paleolítico superior. Westinghouse, que fabrica centrales nucleares y electrodomésticos, anuncia “las garantías más amplias del mercado” y garantiza sus productos de línea blanca por un año. Se puede entender: ninguna empresa podría garantizar sus chismes por cinco o diez años, tiempo en que es más que probable que los clientes los usen indebidamente, factores imprevisibles los estropeen por muy bien elaborados que estén, o simplemente la empresa desaparezca. La seguridad de la energía nuclear es perfectamente factible, pero exige mantener un control de garantía que, para ser razonables, podríamos limitar más o menos al tiempo que tienen las pirámides. No es que los europeos confiemos en que el sistema de control de la energía nuclear (una de esas cosas de las que uno no se puede librar después de comprarlas) vaya a seguir firme y fuerte tanto tiempo; los más positivos pueden pensar que sí, pero en último término ni a ellos ni a los más negativos les preocupa mucho: los nietos de nuestros nietos nos quedan aún más lejos que los habitantes de Burkina Faso. &lt;br /&gt;El único problema es que la escala temporal de la llamada naturaleza es también inconmensurable con la escala histórica humana. O sea, nos puede convertir en nietos de los nietos de alguien en cuestión de minutos. Un horrendo desastre en las centrales europeas es, reconozcámoslo, inverosímil; pero es cierto que si ocurre ese argumento no lo detendrá mucho. Y que si ocurriese tendría, esa es la pega, consecuencias más largas que las de la caída del Imperio Romano. ¿Y qué? Llevamos más de milenio y medio conviviendo con las consecuencias de la caída del Imperio Romano sin quejarnos casi nunca. Es mejor que los gobiernos europeos sosieguen: peor sería quedarnos sin electricidad y volver a mediados del Paleolítico Superior, cuando se sentaron las bases de todo este tumulto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-8329162658384222449?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/8329162658384222449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/peligros-nucleares.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8329162658384222449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8329162658384222449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/peligros-nucleares.html' title='Peligros nucleares'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-3832405813392094091</id><published>2011-03-14T17:21:00.002-03:00</published><updated>2011-03-14T17:27:39.851-03:00</updated><title type='text'>ASF y el horror virtual</title><content type='html'>El director artístico del festival de cine de Sitges se ha buscado un problema con la justicia española por permitir la exhibición de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;A serbian film&lt;/span&gt; en sesiones de madrugada. ASF es una de esas películas próximas al &lt;span style="font-style:italic;"&gt;snuff&lt;/span&gt;, la versión carnicera de la pornografía donde se ofrecen estupros, torturas o descuartizamientos supuestamente reales. La gracia del género, por así llamarla, está precisamente en esa realidad. Es difícil saber si existen auténticas películas &lt;span style="font-style:italic;"&gt;snuff&lt;/span&gt;, fuera de las que han captado algunos aficionados - asesinos, o viandantes inocuos armados con las cámaras de sus móviles, que se topan con la historia en el camino. Pero hay, sí, muchas que pretenden serlo y convencen de que lo son a su público –que hace así alarde de gusto dudoso y, a veces, de poca vista. ASF no pretende ser un &lt;span style="font-style:italic;"&gt;snuff&lt;/span&gt;, pero su tema es la realización de uno, y ha creado escándalo porque presenta (aunque de modo fantasmagórico) violaciones de menores; en los últimos días se ha dejado de decir que presenta también, de modo mucho más realista, violaciones de personas que han cometido el error de cumplir algunos años más. &lt;br /&gt;En este caso hay quien entiende que todo tiene un límite, incluida la libertad de creación, y que alguna censura es necesaria. Otros, que la censura es nociva en cualquier caso. Hay, en fin, los que negando una posición no se atreven a asumir la otra y sugieren una especie de moral de acordeón: bien, sí, permitamos/prohibamos esto, pero entonces tendremos que permitir/prohibir aquello otro. En este caso, si se permite ASF por qué no permitir la pornografía infantil real; o, si se prohíbe, por qué no prohibir también la serie &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Saw&lt;/span&gt;, esa que con primor de detalle encanta por su casquería y sus mondongos al público adolescente.&lt;br /&gt;Bien, eso no lleva a ninguna parte, o lleva a todas indiferentemente. Hay que optar por alguna de las otras posiciones, y la mía es contraria a la censura, por mucho que me espeten si es que ante una cosa de esas se puede estar uno quieto. &lt;br /&gt;Tengo que aclarar que de hecho soy partidario de prohibir muchas cosas, incluso de prohibírselas a los menores; pero es que también soy muy consciente de la enorme eficacia de estarse quieto. Como se puede ver por las columnas de al lado, soy autor de una serie de libros, no muy escandalosos, que no se han publicitado mucho ni han sido perseguidos por ningún juez: en virtud de ello, son casi clandestinos en comparación  con ASF, a pesar de ser mejores (no es vanidad: los críticos suelen decir que ASF es muy mala).&lt;br /&gt;Hay una diferencia funcional entre las atrocidades reales y las atrocidades fingidas en una película: las primeras suelen hacerse casi siempre con el cuidado de que nadie lo sepa, las segundas con la intención de que todos se enteren y paguen entrada para verlas. Lo saben bien las mismas personas que claman contra escándalos de este tipo: si andando con sus hijos por la calle se encuentran con alguna escena intolerable, probablemente tomarán por el primer desvío en lugar de decir “niños, no miréis a la izquierda”. Eso incluso en el caso de que la escena sea tan intolerable que les pondría en el deber de intervenir; y eso está mal hecho, porque en este punto hay una diferencia muy clara entre la realidad y la ficción: las atrocidades del cine se acabarían si nadie las viese, pero las atrocidades reales suelen cundir cuando nadie las mira. &lt;br /&gt;Los censores están cansados de saber que censurar algo puede arruinar una gran producción, pero suele aupar producciones baratas. Cabria preguntarse por qué lo siguen haciendo, ya que debemos descartar la hipótesis poco interesante de que lo hagan por simple estupidez. Las condiciones en que se divulgan películas de ese tipo ya suelen garantizar que solo las encuentran quienes las buscan, y las luces rojas intermitentes no son un buen recurso para esconder. Cierto, hay quienes se esmeran en provocar, pero los censores se esmeran poco en frustrarlos. &lt;br /&gt;Si los censores quisieran realmente impedir la divulgación de ASF se limitarían a marginarla discretamente; pero sus motivos son otros. Ellos dan un pequeño salto ontológico: no es que ver ASF pueda llevar al mal, es que ASF es un mal en si mismo; o sea, pertenece a ese orden de atrocidades que aumentan cuando se mira a otra parte; luego hay que señalarlas con el dedo.  Que alguien finja o imagine algo intolerable ya es intolerable, y en ese principio se asienta, por ejemplo, la prohibición de pornografía infantil generada por computador (prohibición que por otra parte no le hará ningún mal a la expresión artística o filosófica de este milenio). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ese salto ontológico es en sí preocupante, porque es demasiado -¿cómo decir?- proactivo. Una de sus versiones más antiguas decía más o menos así: “si miras con lujuria a la mujer de tu prójimo, ya has pecado con ella”. Un avance en la interiorización ética: hasta aquel momento a los concupiscentes les bastaba con no poner en práctica sus malos deseos para sentirse limpios. Es evidente que si el Mal ocurre en la práctica –hasta en sus peores versiones- es porque antes es imaginado, o imaginable, concebible, virtual; o, simplemente, posible. Si se tolera a posibilidad no puede extrañar que su realización venga detrás.&lt;br /&gt;Entre los comentarios del público en el caso ASF hay muchos que señalan que el mal anda suelto en el paisaje. No ya en películas marginales, sino en las de gran público; incluso en las de niños, o en los dibujos animados, o en los videojuegos o en los clásicos de la literatura - para no hablar del noticiario- hay demasiada violencia, exaltación de la guerra o de la opresión, esclavitud naturalizada. Una cosa como ASF no deja de ser una expresión extrema (hay tantas) de una cultura obcecada por entero con los peores instintos. No cabe esperar un mundo mejor si persistimos en ese imaginario siniestro; sería mejor empezar a cambiarlo, erradicando de él toda esa mala hierba, depurando la imaginación, y hay quien piense que ese es un programa práctico para el próximo milenio. ¿En serio?&lt;br /&gt;Eso no es sensato. No porque sean &lt;span style="font-style:italic;"&gt;sólo&lt;/span&gt; ficciones, sino porque el mundo de lo posible es por definición incontrolable, e incluye la violencia en todas sus formas y siempre alguna más. ASF podrá producir arcadas, pero difícilmente será porque se encuentre allí nada nuevo; las atrocidades humanas no provienen de alguna fuente rara e insustituible, no son originalidades que no existirían si alguien por acaso no las hubiese inventado, más bien se reinventan por todas partes con una cierta monotonía, y reinventarlas es un juego de niños. Las películas &lt;span style="font-style:italic;"&gt;snuff&lt;/span&gt; o pseudo-&lt;span style="font-style:italic;"&gt;snuff&lt;/span&gt;, que pueden parecer algo así como el colmo de la degeneración moral, atraen probablemente un público no tan diferente del que atraían hace poco más de un siglo los suplicios públicos –exhibición entonces de una moral pujante a reventar.  Los suplicios, por cierto, dejaron de ser públicos porque, como decían muy juiciosamente sus críticos, embrutecían en lugar de educar. No hay cómo lamentarlo. Pero irónicamente el horror que la Ley dejó de ofrecer al público sigue siendo buscado, ahora contra la ley, por una parte de ese público. El horror es resiliente: se puede combatir su realización y se pueden barrer hacia un lado sus peores representaciones, pero no se puede higienizar la imaginación quitando ogros y brujas de los cuentos infantiles y de las películas para mayores. En esto como en muchas cosas la estética llega donde la ética no llega: lo mejor que se puede hacer con el horror es hacer con él cosas mejores que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Saw&lt;/span&gt; o que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;A Serbian film&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;PD. Animados por el juez, los cyber-piratas ya han salido en defensa de la moral, descargando millares de copias ilegales de ASF y causando así enormes perjuicios a su productor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-3832405813392094091?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/3832405813392094091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/asf-y-el-horror-virtual.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/3832405813392094091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/3832405813392094091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/asf-y-el-horror-virtual.html' title='ASF y el horror virtual'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-3373297718414922172</id><published>2011-03-08T17:49:00.002-03:00</published><updated>2011-03-08T17:58:06.980-03:00</updated><title type='text'>Complemento al anterior: en la selva se está bien</title><content type='html'>Una persona de entre las cientos de millares que leen este blog me advierte que algunas cosas no quedaron demasiado claras en la última entrada. Intento aclararlas. Ironizar sobre la militancia ecologista de gente como Sting tiene un efecto seguro. Sabemos que conoce muy poco de la selva amazónica y de su gente y se limita a repetir tópicos consagrados. Pero es que además su condición de estrella del pop le vale una sospecha de frivolidad y autopromoción que no afecta, por ejemplo, a José Saramago si visita Palestina y escribe sobre ello. Es verdad, reconozcámoslo: la Amazonia de Sting es una Amazonia hecha de estereotipos. &lt;br /&gt;Lo que pasa es que el texto del diputado Rabelo, después de decir esa gran verdad, da un paso más allá, en dirección a otra provincia del País de los Estereotipos, concretamente la de la Perra Vida de los Primitivos, y nos dice que el destino de esa gente aislada en la Amazonia sólo es tolerable cuando se ve desde un hotel de cinco estrellas. &lt;br /&gt;Bien, Sting vivió de hecho en las aldeas indígenas del Xingú. Cuatro días. Leonardo di Caprio también estuvo allí más recientemente con su novia de entonces, Giselle Bundchen –los indios la encontraron fea y enteca. De hecho, el Xingú ha sido visitado con frecuencia por jefes de estado, artistas famosos, intelectuales, cineastas… No hay allí ningún hotel de cinco estrellas, pero es que en el Xingú se está bien. En lugares mucho menos visitados que el Xingú, como las aldeas Yaminawa o Yawanawá del Acre, o en los caseríos de ribereños a lo largo del río Acre, también se está bien. La comida es más fresca que en cualquier otro lugar de la tierra –siempre acaba de ser pescada, cazada o cosechada- y es más variada que en los pueblos brasileños de la región, más próximos al progreso. Las chozas con techo de paja son frescas y aireadas, protegen muy bien contra la lluvia y huelen a vegetal y si, un poco a humo. No es un paraíso, y como ocurre en todas partes, hay peligros, enfermedades y parásitos. Muchos insectos. Pero no deberíamos exagerarlos: es más fácil ser atropellado por un coche que devorado por las pirañas, y algunos vecinos en la ciudad pueden llegar a ser más incómodos que los piuns. Plagas como la malaria, la hepatitis o la diabetes –que a veces abultan, no siempre- no son, curiosamente, herencias de los antepasados que allí penaron siglos o milenios atrás, sino regalos recientes allí llevados por los agentes de la civilización. Hay en la literatura y en la etnología algunas descripciones terroríficas de la vida en la Amazonia, pero es conveniente notar que se refieren  a las condiciones de vida en las explotaciones coloniales, como las del caucho, o en grupos indígenas devastados por epidemias o acciones de exterminio. Si juzgásemos por Auschwitz y la Peste Negra también concluiríamos que Europa es víctima de un medio ambiente hostil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, los habitantes de la Amazonia no son ahora ni han sido nunca víctimas de un medio hostil. Tampoco idealicemos: la mayor parte de los visitantes, sobre todo después de unos cuantos días, encontrarán la vida en la selva incómoda y aburrida, ejerciendo el mismo derecho de juicio que lleva a los indios del Xingu a decir que Giselle Bundchen es fea. &lt;br /&gt;Lamento decir que la introducción del progreso en la Amazonia no suele mejorar las cosas, antes bien las suele deteriorar: si hablamos de las barriadas que ocupan los emigrantes de la selva (indígenas o no) en ciudades amazónicas probablemente todos, moradores y visitantes, estaremos por fin de acuerdo: son feas, insalubres, sucias, a veces terriblemente sucias, colmadas de basura; las enfermedades y los parásitos de la aldea se multiplican con el plus de algunos nuevos. Desde luego los alimentos no son ni tan abundantes ni tan frescos, y hay que comprarlos con el dinero que no se tiene. Las casas de techo de paja son sustituidas, en el mejor de los casos, por casas de tablas con techo de hojalata, progresistas y tórridas como un microondas. Que en esta situación haya hospitales más cerca puede ser un consuelo, como también lo debe ser que haya cementerios más cerca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamento decir todo eso, porque me obliga a suscribir un estereotipo ecologista: en medio de la selva se vive mucho mejor. No sé si se vive mejor en medio de la selva o en una ciudad bávara, pero no es necesario discutir eso, porque las ciudades de la Amazonia, que están lejos de la selva, están aún más lejos de las ciudades bávaras. Los apóstoles del progreso dan por supuesto que algún día, impulsadas por el agronegocio, serán como las ciudades bávaras; pero eso, si es que ocurre, ocurrirá en un futuro que para los contemporáneos queda mucho más lejos que la Gloria Celestial. &lt;br /&gt;Resumiendo. Si la humanidad debe domesticar las selvas para poblar el planeta de centros comerciales, es un proyecto que cabe debatir. Que tenga que domesticar las selvas para rescatar a los seres humanos que penan en ellas, es una falacia de una obscenidad incalculable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-3373297718414922172?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/3373297718414922172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/complemento-al-anterior-en-la-selva-se.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/3373297718414922172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/3373297718414922172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/complemento-al-anterior-en-la-selva-se.html' title='Complemento al anterior: en la selva se está bien'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-3965964924015143874</id><published>2011-03-05T09:59:00.004-03:00</published><updated>2011-03-05T10:07:02.474-03:00</updated><title type='text'>Moisés y el nuevo código forestal brasileño</title><content type='html'>Algunas informaciones previas. Aldo Rebelo es la figura más prominente del PCdoB, Partido Comunista do Brasil, que no hay que confundir con el más antiguo PCB, Partido Comunista Brasileño. El PCdoB, originado en el año de 1962, es uno de aquellos grupos que se escindieron de los partidos comunistas cuando Kruschev eliminó a Stalin del panteón, y cierto sector prefirió conservarlo, añadiendo a dicho panteón la imagen de Mao Tse Tung. Los maoístas formaron desde entonces uno de los núcleos de la llamada extrema-izquierda, en la que ya estaban los trotskistas, muy poco afines a ellos. El PCdoB hizo honor a su vocación en la guerrilla del Araguaia contra la dictadura militar brasileña, que tuvo resultados semejantes a los de la mayor parte de las guerrillas centro y sudamericanas.&lt;br /&gt;Con esos antecedentes, cualquier burgués podría imaginar que Aldo Rebelo es un radical maximalista y vociferante, una amenaza para el status quo. No. Aldo Rebelo es un hombre pulcro y mesurado que, con su voz serena ha presidido largamente el Congreso, conviviendo muy civilmente con políticos de ideologías muy diferentes a la suya. Tanto es así que, para admiración de simplistas, ha sido el autor de una nueva versión del Código Forestal, la cual, a juicio de sus críticos, representa los intereses de la gran agro-industria. O sea, de la última versión del lobby ruralista brasileño, o sea de esos latifundistas que, para toda la izquierda clásica y posclásica, eran la reacción hecha carne. Como bien dice Rabelo, las leyes ambientales brasileñas pueden castigar como criminal a quien escarba en busca de una lombriz para pescar. Los buscadores de lombrices no tienen quien los defienda en el congreso brasileño, y han venido en su ayuda los megaempresarios de la soja, que de paso consiguen así minimizar la franja de bosque que el código anterior les obligaba a preservar en sus posesiones. El texto completo de la nueva redacción de la ley está disponible en Internet, &lt;a href="http://www.camara.gov.br/sileg/integras/777725.pdf"&gt;en este enlace&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un texto complejo de 270 páginas, que analiza la ley vigente aportando comentarios de otros legisladores, presenta la nueva redacción, hace una síntesis de sus novedades y las argumenta, y abre todo ese conjunto con un largo preámbulo donde se discuten temas venerables, en vigor desde el siglo XVIII: la desigualdad de los hombres ante la ley, la desigualdad entre las naciones, la relación entre el ser humano y la naturaleza, etc. No es un árido texto jurídico, sino un discurso colorista y erudito, donde se habla de las costumbres de aldeanos o de ribereños del Gran Pantanal y la Amazonia o de los atropellos del Imperio Persa contra el Egipto faraónico; se citan cantores populares, poetas románticos, novelas, e incluso la famosa parábola de los peces de Antonio Vieira, que discutía esa dudosa moralidad de una naturaleza donde el pez grande se come al chico. &lt;br /&gt;Se engañará quien piense que, para elaborar un texto grato a los latifundistas, Rabelo ha tenido que abdicar de sus convicciones. No, en absoluto. Es un texto de izquierdas; o por lo menos es uno de los modos posibles de un texto de izquierdas. El argumento esencial de esa introducción es que las leyes forestales brasileñas son draconianas, y que lo son por la imposición de una ideología ambientalista extremosa procedente de los países ricos. Los países ricos no sólo quieren preservarse un jardín del edén en los países pobres, salvaguardando allá las riquezas naturales que ellos explotaron hasta el fin en su propia casa; quieren, además, librarse de la competencia de los países pobres, imponiendo condiciones y reglas a su desarrollo, o simplemente ahogándolo antes de que salga de la cuna. Los países ricos tienen muchísimo de lo bueno y de lo mejor, y temen que si los países pobres se obcecan en imitar ese tren de vida le acaben haciendo daño al planeta; temen, además, que los países pobres se liberen de su predominio y pasen a ser más ricos, lo que haría de los países ricos países menos ricos, en términos absolutos o al menos relativos. Al Gore –ese al que los oráculos de las tertulias españolas rebautizaron como Algorero- es uno de sus blancos. Pero el villano preferido de Rabelo es Malthus –aquel que decía que los pobres deberían ser más castos para que el planeta pudiese alimentarnos a todos. Su héroe es Josué de Castro, quien demostró que el hambre no la produce la demografía sino la geopolítica. Los argumentos de Rabelo pueden dar mucho placer incluso a muchos de sus críticos, que a fin de cuentas en su mayoría se reivindican de izquierdas. Veamos uno de ellos, en traducción a mí debida:  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;"La armonía entre los llamados pueblos de la selva y el medio en que viven –en realidad, sobreviven- no pasa de ficción producida para películas como Avatar,  de James Cameron,  que llevan a las lágrimas a plateas confortablemente instaladas en modernas salas de cine de centros comerciales, rodeadas de plazas de alimentación donde, con un solo gesto, aparece como por arte de magia todo tipo de comida deseada por el emocionado espectador. Probablemente la mayoría, al saborear el suculento filete o la fresca ensalada no se hace la menor idea de la lucha entre el hombre y el medio ambiente en la Amazonia,  de la cantidad de demanda de un alimento saludable, libre de parásitos de todos los tipos que disputan al hombre el derecho a vivir. Talvez sea esa la auténtica “verdad inconveniente”. Por cierto, sería el caso de preguntarle al famoso cineasta, a la estrella pop Sting y a sus cortesanos locales que, juntos, se presentan como grandes defensores de los pueblos de la selva,  si les habría sido posible visitar la región y realizar sus performances eco-hollywoodianas si no se hubiese construido allí, en el corazón de la selva,  algunos hoteles lujosos,  solo accesibles a los muy ricos como ellos, donde el agua que se sirve en suites y restaurantes, incluso en medio de aquella inmensidad acuática, viene de Francia, y las legumbres, frutas y verduras indispensables para una dieta tan al gusto de las celebridades, vuelan desde São Paulo, a varios miles de kilómetros de Manaus. Si los llamados pueblos de la selva, indios y caboclos, después de siglos de lucha contra el medio inhóspito, viven aún allí como vivían sus antepasados hace centenas o millares de años, no es ciertamente porque a tales pueblos les satisfagan las condiciones de vida características de esas eras pasadas –cuando se vivía 30 años en media- sumergidos en el aislamiento, completamente dominados por las fuerzas de la naturaleza, circulando desnudos o semidesnudos, abrigados en chozas insalubres infestadas de  insectos y humo, luchando en condiciones absolutamente desiguales contra el medio hostil, que no les permite ir más allá de las condiciones de vida más rústicas y primitivas de sus ancestrales".&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El texto de Rabelo es edificante: nos previene contra esas églogas que los ecologistas pudientes componen en honor de la Madre Naturaleza. En realidad, nos dice, la Naturaleza sólo es bonita en las pantallas del cine; ella misma, sin efectos especiales, no es tan bonita, y ni siquiera es Madre, más bien una madrastra mezquina que hay que atar corto para que no descalabre a sus hijastros, especialmente los que viven en países pobres, como indios y caboclos. El texto va dedicado “a los agricultores”, que son los primeros domadores de esa fiera peligrosa. &lt;br /&gt;Nos previene también, por muy comunista que sea Rabelo, contra algunos principios envejecidos del marxismo, como ese que, invocando las clases sociales, nos hace olvidar que los agricultores más interesados en el nuevo código forestal son, antes que todo, agricultores de países pobres. No importa que sus rentas les permitan multiplicar esos mismos centros comerciales sobre cualquier selva domada, al lado de esas plantaciones suyas cuya extensión no se mide por hectáreas sino por bélgicas.  La geopolítica ha venido siendo un factor renovador del pensamiento de izquierdas de los países pobres que, superando viejos prejuicios, nos ha permitido entender que los multimillonarios del Tercer Mundo son en realidad la vanguardia de su proletariado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El texto de Rabelo sería impecable si no fuese por dos motivos. Uno es que él compone también su égloga, en este caso no ya sobre la selva sino sobre el paisaje de centros comerciales de los países ricos. Muchos habitantes de los países ricos tenderían a pensar que los países ricos y sus centros comerciales son así de bonitos sólo en la publicidad. &lt;br /&gt;El otro es que aparentemente Rabelo conoce mejor los centros comerciales que esas chozas que él describe como infestadas de mosquitos y humo y pobladas por desgraciados reducidos a una condición sub-humana. Yo tampoco las conozco muy bien, sólo viví en alguna de ellas durante algunos meses y siempre me pareció que indios y caboclos vivían mucho más alimentados, sanos y limpios allí que en los basureros próximos a los centros comerciales de las agrociudades, donde también aparecen como por arte de magia muchas cosas con las que los habitantes de la selva no suelen ni soñar.  Claro está que para que para que los países pobres se transformen en países ricos es necesario que los pueblos oprimidos por la naturaleza se quiten la venda de los ojos, se percaten de que su condición es miserable, dejen sus tierras a los agricultores de los países pobres y las cambien por los basureros de los centros comerciales  de los países pobres. Así, y si los países ricos dejan de imponer su política mezquina, puede ser que algún día ellos también puedan pasar de la condición de consumidores de basura a la más noble de productores de basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún radical podría pensar que, geopolítica en mano, los maoístas como Rabelo se han convertido en –para repetir una vieja fórmula- lacayos de los megaempresarios. Craso error. En el fondo, hay un punto de acuerdo progresista entre unos y otros: primero es el Hombre, después la naturaleza que debe estar supeditada a él. Rabelo indica con razón que en el corazón del ecologismo late un anti-humanismo, y contra él esgrime no ya a Marx ni a Engels (que no discordarían) sino al libro del Génesis, donde se nos explica que todo lo existente en la tierra está al servicio del hombre. No por acaso, nos explica, cuando Dios decidió venir a este mundo lo hizo en forma humana. El panteón comunista se enriquece así con Moisés y los cuatro evangelistas. Como humano que soy no tendría tanto que objetar a eso. El problema es que a la política de la naturaleza de Rabelo le pasa más o menos lo que a su geopolítica: en los países ricos hay muchos más pobres que lo que sería conveniente, y en esa naturaleza que debe estar a los pies de los intereses humanos hay también demasiados humanos. Por la descripción que Rabelo hace de su modo de vivir podemos sospechar que los ha confundido con animales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-3965964924015143874?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/3965964924015143874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/moises-y-el-nuevo-codigo-forestal.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/3965964924015143874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/3965964924015143874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/03/moises-y-el-nuevo-codigo-forestal.html' title='Moisés y el nuevo código forestal brasileño'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-3806103774832982602</id><published>2011-02-28T19:04:00.002-03:00</published><updated>2011-02-28T19:08:47.555-03:00</updated><title type='text'>Ficción, tabaco, verdad y guerra civil</title><content type='html'>La última meta-polémica de la prensa española comenzó en El País con un artículo de opinión de Francisco Rico, famoso filólogo, que atacaba ciertos aspectos lógicos o éticos de la ley anti-tabaco, y que el autor concluía diciendo “no he fumado un cigarrillo en mi vida”. Es público y notorio que Rico fuma muchísimo y que eso debe entenderse como una ironía, escribió después Javier Cercas, antiguo alumno de Rico -queriendo defenderlo contra los que lo tildaban de embustero y negaban cualquier legitimidad a la ficción en las páginas de un periódico. Más tarde, Arcadi Espada, flagelo habitual del bienpensar de izquierdas, publicó otro artículo diciendo que solo podía ser un infundio la noticia de que Javier Cercas había sido detenido en una redada contra la trata de blancas. Lo hizo, claro está, a sabiendas de que todos los noticiarios dirían poco después que Javier Cercas había sido detenido en una redada contra la trata de blancas; y de que de ese modo Cercas sentiría en carne propia los inconvenientes de instilar ficción o retórica creativa en las páginas de un periódico. &lt;br /&gt;Claro está que la ironía de Rico es ironía solo para quienes lo conocen mínimamente, que son a fin de cuentas una parcela muy pequeña de los lectores de El País; para los otros viene a ser una mentira, no demasiado relevante; y que la ficción de Espada es retórica creativa solo para los que conocen a Cercas muy bien (el consumo de prostitutas aún hoy se lleva más en secreto que el de tabaco); de cara a los otros es una calumnia. &lt;br /&gt;Demasiada metralla para un tema tan sutil como la relación entre verdad y ficción. Y es que las polémicas españolas resultan incomprensibles si no se tiene en cuenta que en su mayor parte remiten a un relato de referencia, a saber la Guerra Civil que se inició en 1936 y que, según diversas fuentes, acabó en 1939, en 1969, en 1975 o no ha acabado aún. Así, cuando se habla de la prohibición de fumar en bares o de beber al volante, o de permitir que los gays se casen, el tono que se utiliza parecerá excesivo, a no ser que se tenga en cuenta el subtexto: “esto es como cuando mataron a Calvo Sotelo”, “esto es como cuando Azaña quitó los crucifijos de las escuelas”, “esto es como cuando bombardearon Guernica”. Se ha hablado mucho de los peligros de la falta de memoria histórica, pero muy poco de los peligros de su exceso: malo es tener que repetir el pasado, peor es no salir de él nunca. &lt;br /&gt;En este caso, la relación es directa. Si Arcadi Espada le reprocha a Cercas su defensa de la ficción en el  periodismo es porque antes ya le había reprochado la injerencia del periodismo en la ficción. En una novela de gran éxito, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Soldados de Salamina&lt;/span&gt;, Cercas tomaba una anécdota verídica y la completaba con un relato ficticio. La anécdota verídica trataba de un jerarca falangista, Rafael Sanchez Mazas, que, habiendo escapado casi por milagro de un fusilamiento, fue descubierto en el bosque por uno de los milicianos que le perseguían, un rojo desconocido. Después de encañonarlo por unos instantes, el miliciano bajó el fusil y se fue, asegurando a sus compañeros que allí no había nadie. La ficción consiste en un relato de la busca de aquel miliciano décadas después: el autor cree encontrarlo, al final, en un asilo en el sur de Francia, una especie de Bogart ya anciano y aún rojo. Sumando las dos partes, lo que resulta es un retrato digamos noble de los perdedores de la Guerra Civil, que sin renunciar a sus convicciones consiguieron rescatar un mínimo de humanidad en medio de la barbarie. Esto irrita a ciertas mentes críticas más o menos afinadas con el bando vencedor, que alegan que eso es poetizar, y que la cruda verdad es que en la mayor parte de los casos el miliciano disparó cuando pudo hacerlo. &lt;br /&gt;Verídico o no, ese no es un buen argumento, porque a una ficción poética no se la debe enfrentar con crudas verdades sino con ficciones poéticas equivalentes. Si mi enemigo me dice que soy un gusano venenoso o mi amante me dice que bebe los aires por mí yo puedo, claro está, responderles que soy un ser humano común como prueban mi DNI y mi ADN, y que en rigor sólo se beben líquidos; pero sólo demostraré con eso que no tengo nada que responder. No hay, que yo sepa, ninguna novela sobre la guerra civil en que, pudiendo fusilar a un rojo, un héroe azul deje de hacerlo, permitiendo que el enemigo escape. ¿Será que en el bando de los vencedores nadie dejó de fusilar cuando podía hacerlo? Es hasta difícil de creer; pero en último caso podría inventarse, y no se ha hecho. Eso es alarmante. Sólo en uno de los bandos de la viejísima contienda se le ha ocurrido a alguien convertir una anécdota como esa en memoria significativa. Al otro sólo parece interesarle ganar y tener razón, o haber ganado y haber tenido razón; un héroe que baja el fusil sigue sin interesarles, setenta años después de los autos. Lo que garantiza que las polémicas españolas  sigan consiguiendo un máximo de crispación con un mínimo de sustancia.  &lt;br /&gt;Todo esto venía a cuento de una polémica sobre la ficción y la realidad, y el caso es que el concepto de verdad que más se ha manejado en esa polémica es más bien notarial, como si no mentir y no inventar fuesen condiciones suficientes para decir la verdad. Pero la verdad suele ser resbaladiza como las opiniones y trabajosa como la belleza: para decir una verdad que merezca el nombre hay que saber bien lo que se dice, cuidar mucho lo que se deja de decir, hacerse entender y tener bastante suerte. Lo que más se encuentra en la plaza son verdades demasiado fáciles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-3806103774832982602?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/3806103774832982602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/02/ficcion-tabaco-verdad-y-guerra-civil.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/3806103774832982602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/3806103774832982602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/02/ficcion-tabaco-verdad-y-guerra-civil.html' title='Ficción, tabaco, verdad y guerra civil'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-9003290957520089035</id><published>2011-02-20T09:24:00.007-03:00</published><updated>2011-02-21T11:07:08.222-03:00</updated><title type='text'>Nada que decir sobre las revoluciones árabes</title><content type='html'>No tengo nada que decir sobre las revoluciones árabes. No sé árabe, mi conocimiento de ese mundo se reduce a algunas semanas de mochilero por Túnez, Argelia y Marruecos en las que conocí sobre todo calles, trenes y puestos fronterizos. También, yo que sé, una docena de libros en muchos años. Pena, porque a estas horas casi todo el mundo tiene algo que decir. En algunos casos, claro, con conocimiento de causa. Lo que más se dice tiene que ver con el islamismo, sobre todo con el fundamentalista: que si el Islam es compatible o no con la democracia, que si las revoluciones actuales suponen la derrota del islamismo político o que si son una nueva puerta que se le abre. Luego se dice mucho sobre las nuevas tecnologías de la información y la comunicación: que si los blogueros y los smartphones son los nuevos agentes de la revolución, que si las revelaciones de Wikileaks han puesto a los árabes al corriente de la trastienda de sus líderes, que si esos mismos agentes han impedido que  la revuelta fuese esta vez aplastada en silencio. Están también los demógrafos, que citan esa pirámide poblacional casi opuesta a la europea, con un predominio de jóvenes -sin trabajo decente en el horizonte, y con el horizonte europeo a mano, a pocas horas en patera y sin mucho más trabajo decente. Finalmente los teólogos providencialistas, que aseguran que ni un dátil cae de una palmera en el Oriente Medio sin que la sacudan la CIA o los EEUU (en el mismo sentido las revoluciones podrían ser una nueva cábala de los Sabios de Sión). Se pueden decir más cosas: que se trata de países muy diferentes que no cabe anudar en una misma explicación, o que por diferentes que sean todos se están sincronizando como si fuesen idénticos; escépticamente puede decirse que movimientos idénticos en países muy diferentes pueden ser espectaculares pero insubstanciales. Más o menos como cerillas cuya potencia, en sí, no tiene mucho que ver con lo que ocurre si se la acerca a una vela, a un Cohiba o a un bidón de gasolina; o si pretende uno calentarse con ella. &lt;br /&gt;Diga o no algo sobre ellas, las revoluciones árabes son gratificantes para un exmochilero que llevaba muchos años viendo a esas gentes acogedoras figurar en los noticiarios como los exponentes natos del Mal o por lo menos del berreo. Pero son decepcionantes porque hacen hablar a todo el mundo, en lugar de hacer callar a la mayor parte: los que teorizaban sobre la inmovilidad irrefutable del mundo árabe siguen hablando como si nada, y siguen hablando los que por motivos oscuros clasificaban algunos de los regímenes en entredicho como lacayos del imperialismo, y a otros como baluartes calumniados de la humanidad progresista –aparentemente sus propios ciudadanos no llegan a percibir esa importante diferencia. &lt;br /&gt;Según dicen algunos viajeros y simpatizantes, los ciudadanos de los países árabes saben unas cuantas cosas de los países occidentales, aunque en general no acaben de comprenderlas; nuestra ventaja consiste en que aunque tampoco las comprendamos, sabemos muchas menos cosas sobre ellos, por eso nuestras opiniones pueden ser mucho más coherentes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-9003290957520089035?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/9003290957520089035/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/02/nada-que-decir-sobre-las-revoluciones.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/9003290957520089035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/9003290957520089035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/02/nada-que-decir-sobre-las-revoluciones.html' title='Nada que decir sobre las revoluciones árabes'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-2124385081852820698</id><published>2011-02-15T19:05:00.007-02:00</published><updated>2011-02-15T23:09:22.425-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='homeopatía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='racionalidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='medicina'/><title type='text'>Racionalismo en dosis homeopáticas</title><content type='html'>En una novela de Machado de Assis –un novelista brasileño, para mi gusto el mejor de aquellos finales del XIX- se habla de un personaje que, habiéndose hecho tratar toda la vida por médicos homeópatas, llama a un médico convencional cuando está para morirse. A los amigos que se extrañan de eso, responde que la homeopatía viene a ser como una especie de protestantismo y que él, hombre de orden al fin, quiere morir en el seno de la Santa Iglesia Católica, o de lo que sería su equivalente médico. Lo leí hace mucho y puedo estar citando mal, pero me he acordado de ello al saber que en varios lugares del mundo –incluyendo España y el Brasil- se ha celebrado una jornada de protesta contra la homeopatía. El movimiento se llama Desafío10-23 (diez a la vigésimo tercera potencia), en homenaje al número de Avogadro –que sirve para calcular el número de partículas elementales en una determinada masa. A las 10:23 de un día de febrero, algunas docenas de manifestantes de todo el mundo tragaron en público frascos enteros de esas medicinas homeopáticas que deberían tomarse en dosis homeopáticas, y después fueron a tomarse unas copas. Se trata de demostrar que eso es lo mismo que tomar agua con azúcar, que a los manifestantes no les va a pasar nada y que por lo tanto la homeopatía es inoperante. Si es inoperante es una estafa.&lt;br /&gt;La noticia sorprende, porque ya sabemos que hay gente para manifestarse contra y a favor de toda y cualquier cosa, pero un movimiento contra la homeopatía parece tan improbable como un movimiento contra el fa bemol o contra la degradación de Plutón a planeta enano, o tan esotérico como el número de Avogadro. Bien, esta protesta parece tener otro cariz. Hay por el mundo un buen numero de organizaciones o clubs –racionalistas, escépticos o críticos son sus adjetivos preferidos- que no tienen bastante con la hegemonía corriente de la Razón y preferirían que ella se hiciese más estricta, y lamentan que tanta gente gaste sus horas, dinero y esperanzas con astrólogos o cartomantes –o, en el caso, homeópatas. Abundan más en el mundo anglosajón, sea porque allí tengan espacio para causas más variadas, o movimientos anti-racionalistas más visibles a los que oponerse, como el fundamentalismo bíblico anti-darwinista. Aquí tendríamos a la Santa Iglesia Católica, pero esta es, como ya se ha dicho, lo contrario de la homeopatía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya más de veinte años leí un excelente dossier sobre homeopatía, debido a médicos alópatas, en una revista científica brasileña (Ciência Hoje). A partir de un estudio experimental, venía a dictaminar también la inoperancia de los medicamentos homeopáticos; en rigor, creo recordar que les reconocía un grado de eficiencia levemente superior al del placebo, pero eso es una diferencia muy pequeña con los postulados del 10-23. La diferencia grande está en que los médicos de aquel dossier no parecían querer morir en la ortodoxia.  Seguían más bien ese postulado racionalista muy común que sugiere que en situaciones de libre elección la inmensa mayoría de los humanos se comporta racionalmente, aunque no sea más que como un resultado de la selección natural. Es decir, debe haber alguna buena razón para que millones de ciudadanos opten libremente por la homeopatía. Hacían, pues, un poco de historia: cuando la homeopatía surgió allá a principios del siglo XIX, la medicina convencional era la que alguien llamó medicina &lt;span style="font-style:italic;"&gt;heroica&lt;/span&gt;, cuyos principales recursos eran sangrías y purgas. Con ayuda de todo ese heroísmo, las epidemias y guerras del siglo producían una mortalidad extraordinaria, y la razón evolutiva de la masa pronto descubrió que quien se ponía en manos de homeópatas multiplicaba sus posibilidades de sobrevivir… Bien, no olvidemos que en esa misma época el doctor Semmelweiss sospechó que la horrorosa tasa de muertes (96%) en la Maternidad de Viena, donde él trabajaba, se debía a que los médicos pasaban directamente de la sala de autopsias a la de partos. Cuando el doctor Semmelweiss sugirió que los otros doctores se lavasen las manos en el camino fue tachado de ritualista supersticioso. Expulsado de la maternidad y enloquecido, Semmelweiss pegaba pasquines en la calle instando a las futuras madres a que huyesen de los médicos. En fin, volviendo al dossier, era eso lo que los pacientes hacían en el siglo XIX: huían de los médicos y se acogían a los homeópatas. Quizás, como dicen sus detractores, no curasen nada, pero evidentemente mataban muchísimo menos. &lt;br /&gt;Y bien, concluía con mucho tino el dossier: ¿cuál es la razón de que en la actualidad la gente busque de nuevo a los homeópatas? La medicina convencional ha mejorado mucho, muchísimo, ni hace falta decirlo, y sin embargo –después de una larga época en que la homeopatía se hizo casi invisible- vuelve a abundar quien sale corriendo en busca de esas otras prácticas que según los resultados de laboratorio no funcionan. Alguna cosa debe andar mal de nuevo en la medicina convencional, pero infelizmente no hay modo de meter todo ese sistema portentoso en tubos de ensayo para testarlo en laboratorio; y tragarse un frasco entero de medicamentos alopáticos no demostraría nada que no conste ya en el propio prospecto. Así que los movimientos racionalistas, que tanto se preocupan en clamar que la racionalidad es una cosa seria, harían bien en recordar que también es una cosa muy compleja; nada que se tome de un trago.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-2124385081852820698?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/2124385081852820698/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/02/racionalismo-en-dosis-homeopaticas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2124385081852820698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2124385081852820698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/02/racionalismo-en-dosis-homeopaticas.html' title='Racionalismo en dosis homeopáticas'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-5006001681075775696</id><published>2011-02-10T09:44:00.002-02:00</published><updated>2011-02-10T09:49:29.300-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Colón'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='También la lluvia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bollaín'/><title type='text'>Más cine: Hablando de Colón</title><content type='html'>No sé por qué los comentaristas de cine han moderado sus superlativos para hablar de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;También la lluvia&lt;/span&gt;, de Icíar Bollain, contentándose, en general, con decir que es una buena y compleja película. Yo creo que es una de esas raras ocasiones en que valdría la pena gastarlos. Pero soy un espectador más, un lego que por razones que no vienen al caso no pisaba un cine hacía mucho tiempo –y ha vuelto con buen pie. Mi comentario se va a limitar al área en la que tengo un mínimo de competencia, a saber la historia que cuenta.&lt;br /&gt;Hay varias maneras de contar la gesta de Colón (que aquí vale por el conjunto de la expansión hispana en América, o por toda expansión colonial). Como una hazaña gloriosa, o como un horrendo genocidio o como un cóctel variado de lo uno y lo otro (véase &lt;span style="font-style:italic;"&gt;1492&lt;/span&gt; de Ridley Scott). En cualquier caso, contar la gesta de Colón es contar un mito, con lo que quiero decir no una mentira, sino un relato saturado de sentido hasta el exceso. Se cuente lo que se cuente, se acierte lo que se acierte (¿y qué cariz y tamaño debería tener la verdadera historia de Colón?) quien lo oiga estará atento, además, a lo que se ha dejado de contar, a quién lo está contando, a las intenciones con las que lo cuenta; y de todo ese cúmulo lo último que se podría esperar es que saliese alguna cosa nueva – ese campo ya está muy cosechado. &lt;br /&gt;Si &lt;span style="font-style:italic;"&gt;También la lluvia&lt;/span&gt; consigue decir algo nuevo es porque, como se sabe, es cine dentro del cine. O sea, no cuenta la historia de Colón; nos cuenta cómo varios sujetos cuentan la historia de Colón. No nos recita una vez más el mito, en cualquiera de sus versiones: en lugar de eso nos presenta a una serie de protagonistas haciéndolo, y nos pone ante una escena en que los herederos (y los desheredados) de un pasado colonial se enfrentan en torno de esa memoria. En el cine no se ha prestado mucha atención a ese asunto; fuera del cine, a decir verdad, tampoco.&lt;br /&gt;Gael García Bernal, encarnando al director de cine, nos cuenta la versión lascasiana del genocidio, hecha de expolio, mutilación y matanza de indios desnudos por blancos cubiertos de hierro. Los indios –otros indios, actuales y vestidos- vuelven a sufrir en carne propia esa misma historia en una revuelta contra el expolio del agua. Y cada uno de los protagonistas añade su propia variante: Montesinos y Las Casas, los dos apóstoles de los indios, vuelven a encarnar en los actores que les dan vida; también un Colón amargo y resabiado, en el suyo; el alcalde de Cochabamba nos ofrece una actualización de las razones de los conquistadores. Eso es mucho más que poner en paralelo la historia de Colón y la realidad actual de la opresión de los indios. Y es también mucho mejor que pretender una historia real de Colón: en lugar de acumular detalles arqueológicos (muy al contrario: se rueda en Bolivia y no en las Antillas, con indios Yuracare en el papel de Taínos) actualiza un enfrentamiento que permanece vivo desde hace ya más de cinco siglos.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;También la lluvia&lt;/span&gt; –contra lo que opinan comentaristas que quizá se entretenían hablando con el de la butaca de al lado- no trata de los horrores de la conquista. Colón toma posesión del Nuevo Mundo, Colón busca oro, Colón propone el tráfico de esclavos, Colón aterroriza a indios casi inermes: eso no es &lt;span style="font-style:italic;"&gt;También la lluvia&lt;/span&gt;, sino uno de los discursos que en ella se contraponen. Icíar Bollaín huye de la narración maniquea, pero no lo hace dotando a sus personajes de una ambigüedad genérica: aduce ambigüedades calificadas, y la más interesante es la del Colón interpretado por Karra Elejalde, el más sombrío de la historia del cine. Precisamente desde su maldad casi absoluta (“yo quiero matizar, pero no me dejan” dice el actor que lo encarna) es capaz de dar volumen a la bondad de los otros. El director interpretado por Gael, por ejemplo, es, a juicio de algunos espectadores, demasiado rápido al pasar del fervor militante a la indiferencia por el destino de los indios, que sacrifica de buen grado a la realización de su obra. Pero esa ha sido una contradicción muy frecuente en los narradores del genocidio, que han glorificado al indio insurrecto del pasado porque lo preferían así, antiguo y muerto, antes que vivo e incómodo –buena parte de las ideologías nacionalistas americanas están plantadas sobre esa tumba. Los defensores de los indios –Montesinos, Las Casas y los actores que los representan- arrojan sobre Colón y sus secuaces una condena inapelable; muestran así su coraje pero muestran también que necesitaban presentar a los conquistadores como demonios para limpiar su propia implicación en la empresa que ellos habían iniciado: ni Las Casas, misionero al fin, rechazaba un dominio cristiano (suave, pero dominio) sobre los indios, ni sus sucesores dejan de optar, en última instancia, por la modernidad para todos la quieran o no. La simpatía desinteresada del europeo por la causa indígena –la encarnan varios personajes, y especialmente el productor interpretado por Tosar- es, por su parte, posibilitada por la distancia: por mucho que simpatice con ese otro ser humano, no está obligado a compartir su vida, ni siquiera a ser su vecino; y no quiere hacerlo, no lo hará (“para ser sincero, no creo que vuelva” le dice Luis Tosar al héroe indio, interpretado por Carlos Aduviri). En posición exactamente opuesta están las elites locales –blancas o mestizas, en la ocasión representadas por un alcalde blanco - que quizás simpatizarían más con los indios si no fuese porque deben mantenerse en su vecindad, allí donde su modo de vida sólo se podrá mantener si siguen usando según su mejor provecho las tierras y el agua que originalmente pertenecían a aquellos. &lt;br /&gt;Alguien podría decir que entre todas esas más sombras que luces sobrevive el estereotipo de una comunidad indígena íntegra, con diversidad de tenores pero sin fisuras; pero esa indefinición es lo mínimo que se puede conceder a quien sigue relegado a la condición de telón de fondo y sobreviviente. Se alza, protagoniza la historia e incluso triunfa, pero su botín es solo el agua, y le ha costado como siempre muy caro.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;También la lluvia&lt;/span&gt; tiene ese mérito: no se limita, como hemos dicho, a hacer paralelos. Poner en paralelo dos historias es separarlas, y la historia de Colón no nos es ajena, está viva y, se quiera o no, es irreversible. O dicho de otro modo América no es descolonizable en el sentido literal del término. Viven en ella elites o mayorías cuyo origen se sitúa en aquella invasión original, que son americanas desde hace siglos y que cuentan con los indios no solo como clases subalternas, minorías o problemas, sino a veces también como antepasados simbólicos, emblemas de identidad, argumentos. Europa, por supuesto –empezando por España- tampoco es descolonizable: de Colón, Las Casas y sus lejanos soberanos le vienen parte de su bienestar y sus problemas, el apego y el desapego a ambos. &lt;br /&gt;Dejar eso más claro no arregla nada, pero al menos identifica mejor a los protagonistas. La película de Bollaín, que se va haciendo más y más tétrica a medida que el peso del pasado se va dejando notar en el presente, se vuelve más llevadera, a pesar de toda la violencia, cuando los indios consiguen despegarse del telón de fondo y tomar la palabra. Incluso para sus adversarios debería ser una buena noticia el surgimiento de un movimiento indígena autónomo, con sus propios proyectos y sus propios modos de hablar de Colón. Dicen que Evo Morales le va a pagar el billete de avión a Carlos Aduviri, coprotagonista de la película y candidato a un Goya, para que acuda a la gala en Madrid: en una posdata muy en línea con la historia, parece que la productora no lo ha invitado. &lt;br /&gt;Paul Laverty, el guionista escocés al que se debe buena parte del mérito de la película –sobre todo de la parte que estoy comentando aquí- es, como se ha comentado mucho, un guionista habitual de Ken Loach, y por lo tanto un veterano del cine político. Se ha comentado menos, o nada, que además de eso ha sido un militante de los derechos humanos en varios países de Centroamérica, y en particular en Nicaragua, donde su tarea fue aún un poco más compleja que lo habitual: allí los indios de la costa caribeña del país se veían enfrentados no ya a los obvios agentes del imperialismo yanqui sino a un régimen salido de una revolución popular, que los acusaba de ser agentes del imperialismo yanqui.  América es un continente enrevesado, no se merece un cine simple.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-5006001681075775696?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/5006001681075775696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/02/mas-cine-hablando-de-colon.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/5006001681075775696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/5006001681075775696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/02/mas-cine-hablando-de-colon.html' title='Más cine: Hablando de Colón'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-7802430897562311149</id><published>2011-02-06T15:01:00.001-02:00</published><updated>2011-02-06T15:04:19.317-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='espiritismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eastwood. Hereafter'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Más allá de la vida'/><title type='text'>Clint Eastwood y los espíritus</title><content type='html'>Algo me costó en su día creer que aquel sujeto un poco caricato de los spaghetti western y las matanzas extrajudiciales, Harry el Sucio, pudiese también dirigir películas complejas, sutiles, delicadas. Más aún que eso no fuese fruto de una conversión o una transformación abrupta: no, de hecho había en sus mejores obras señales suficientes de que él seguía siendo el mismo; y por tanto podía haber vida inteligente en un votante del Partido Republicano, incluso vida inteligente no incompatible con ese tipo de voto. Hay que ser flexibles para ver cine.&lt;br /&gt;La misma flexibilidad –y alguna independencia- es necesaria para reconocer cuando un gran artista tropieza, y algo me cuesta entender cómo los críticos han podido ser tan benévolos, elogiosos o incluso entusiastas con una película endeble, incluso monumentalmente endeble, como &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Hereafter&lt;/span&gt;, estrenada en España como &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Más allá de la vida&lt;/span&gt;. Con cierto éxito, creo; por razones que no habrá espacio para tratar aquí, supongo que el éxito será aún mayor en Brasil. &lt;br /&gt;No que a la película le falten atractivos, repartidos aquí y allá y sobresalientes en los minutos iniciales que retratan la tragedia del tsunami. He ahí una sucesión devastadora de escenas sin concesiones a ese sofisma del cine de desastres, en que algún heroísmo individual siempre consigue domesticar la catástrofe. En la película de Eastwood, como en la realidad extra-cine, la ola lo arrasa todo y si el heroísmo pudiese salir a flote lo haría como una anécdota que permite a lo sumo sobrevivir, muy por detrás de la pura y simple buena suerte. &lt;br /&gt;Pero el resto de la larga película es una penosa demostración de que guionista y director no saben qué hacer con su tema, más allá de afirmar repetidamente que algo hay más allá de esta vida. Hasta una película como &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El sexto sentido&lt;/span&gt; conseguía darle mucho más sentido a esa comunicación con los muertos, para no hablar de lo que hacía con ella &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Todas las mañanas del mundo&lt;/span&gt;, una película francesa que trataba de música y músicos.    &lt;br /&gt;Buena parte de los elogios tributados a &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Hereafter&lt;/span&gt; se basan en que trata con cuidado un tema difícil y tabú -la muerte y sus continuaciones- y en que lo hace sin adoptar soluciones religiosas prefabricadas. Eso indica que de hecho la muerte es un tema tabú en España (los elogios a los que me refiero vienen de aquí) y de que en este país sigue pensándose que el catolicismo es la única religión. &lt;br /&gt;Porque &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Hereafter&lt;/span&gt; sigue, sí, la doctrina de algo que sin forzar demasiado podríamos llamar una religión, a saber el espiritismo individualista - anglosajón, aunque no exclusivamente anglosajón. Forzando un poco, admito, porque no se trata de una Iglesia (aunque alberga varias) y porque trata del más allá como supuesto fenómeno más que como dogma (pero seamos honestos: el catolicismo de otros tiempos también trataba del infierno o el purgatorio como fenómenos, cuando las almas penadas aún se aparecían a los vivos para contarles cómo era por allá). No es, dígase de paso, el único espiritismo de la tradición occidental: hay que poner frente a él al espiritismo francés de Allan Kardec que es fundamentalmente reencarnacionista, y al espiritismo brasileño que es, entre muchas otras cosas, una síntesis casi imposible entre esos dos opuestos. A los espiritistas anglosajones no les servía de ningún consuelo la doctrina kardecista, según la cual los seres queridos, en lugar de conservarse reconocibles (y más o menos accesibles) en algún punto del más allá, se mezclaban en un stock de almas prestas a reaparecer en cualquier otro lugar con cualquier otra forma. Para eso, mejor que se perdiesen de una vez. Al kardecismo francés, a fin de cuentas muy afín al positivismo que fue su contemporáneo, las pretensiones del espiritismo inglés se le hacían supersticiosas e irracionales. Y es que la idea de la reencarnación puede quedar muy cerca del positivismo sociológico: las almas individuales van y vienen, pero los papeles sociales, las personalidades permanecen como muñecos de guiñol que tendrán su función preestablecida sea cual sea la mano que los anime. Del espiritismo brasileño, que en pocas palabras hace que las almas reencarnen pero por así decirlo en familia, habría mucho que hablar, pero dejémoslo para otra vez.&lt;br /&gt;Pues bien, es muy comprensible que un votante del partido republicano, eterno cultivador del héroe o el antihéroe, mire con desdén esos parajes colectivistas que son los paraísos e infiernos de las religiones institucionales, o esa burocracia reencarnacionista del kardecismo, y adhiera a la religión que se les opone –porque tampoco se resigna a que ese héroe que todos llevamos dentro desaparezca sin dejar rastro. Imaginémonos a cualquiera de los personajes de las películas de Eastwood después de muertos y será obvio que no les queda más opción que seguir siendo irreductiblemente ellos mismos en el otro mundo. Aislados, porque habría que profesar alguna doctrina religiosa explícita para inventarles nuevas aventuras en el más allá. &lt;br /&gt;¿Modo delicado de tratar del tabú de la muerte? Bien, veamos. Es un error craso suponer que la Ciencia, esa mayúscula, dice que no hay nada después de la muerte. Morir no hace desaparecer ni la materia o la energía de la que estamos hechos –que va a buscar empleo por otro lado- ni la información genética que la organiza, ni la información social o cultural de la que estamos hechos también. Así que de acuerdo con la Ciencia, la mayor parte de las creencias acerca del más allá que se prodigan de un extremo al otro del planeta no son insoportablemente irracionales: lo que permanece entre nosotros de alguien que muere es suficiente para dar vida a fantasmas de todo tipo. La muerte hace desaparecer, sí, ese individuo histórico que combinó todo eso de modo irrepetible (no tan irrepetible: nadie es tan original como piensa). Por ello mismo, si hay dos modos verdaderamente irracionales de tratar de la muerte son esos dos que ha producido una civilización racionalista obcecada con la trascendencia del individuo: suponer que este siga intacto al otro lado de un hilo en el más allá, o suponer que su deceso pueda producir por si mismo alguna brizna de Nada. Lo único que la película de Eastwood hace con la muerte es negarla sin más argumentos, en nombre de ese individuo perpetuo: una, dos y tres veces en las tres historias que se amontonan en la película. Quizás por ello mismo se queda sin mucho que decir sobre lo que en torno a esa muerte hacen los vivos; en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Mystic River&lt;/span&gt;, otra película muy diferente de hace unos años, el mismo Eastwood tuvo mucho que decir en torno a algo que si no era la muerte se le parecía mucho. Como ya decretó alguien, hace mucho tiempo, comentando las sesiones de los espiritistas, el problema no es que los espíritus puedan o no comunicarse con nosotros: el problema es que tengan o no algo interesante que contar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-7802430897562311149?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/7802430897562311149/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/02/clint-eastwood-y-los-espiritus.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7802430897562311149'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7802430897562311149'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/02/clint-eastwood-y-los-espiritus.html' title='Clint Eastwood y los espíritus'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-1259481147798368203</id><published>2011-01-31T08:44:00.001-02:00</published><updated>2011-01-31T08:44:56.651-02:00</updated><title type='text'>Infame tabaco</title><content type='html'>Les gusten o no les gusten las leyes anti-tabaco, los fumadores deberían reconocer que se las han ganado a pulso. Hace años, una humareda densa oscurecía bares, restaurantes, cines, reuniones de comité central, comisarías de policía y pasillos del metro, las colillas rebosaban de los ceniceros y sembraban la piel de toro, y las quemaduras de cigarro servían para calcular la edad de muebles e inmuebles. Los no fumadores buceaban como podían en aquel mundo hostil. Así que la saña con que ahora se toman la revancha sería absolutamente digna, si no fuera porque en buena parte se debe a exfumadores que ahora defienden su derecho a no tragar humo ajeno con la misma determinación con que antes repartían generosamente el suyo.&lt;br /&gt;Pero es que la calidad de las causas se deja ver en el modo en que tratan al enemigo derrotado. Bien está que se aumenten los impuestos sobre el tabaco, que al fumante se le recuerde por todos los medios posibles que es sucio, apestoso, una criatura deforme con los dientes y los dedos amarillos, que se le abrume con el mal que causa a sus hijos con sus emisiones tóxicas, que se le eche en cara su mortalidad y se impriman imágenes sórdidas en sus paquetes de cigarros o en sus cajitas primorosas de tabaco danés, que no se le permita fumar cuando ya es enfermo terminal, que se le prohíba hacerlo en recintos cerrados o –como ocurre en São Paulo- en locales cubiertos; y que en suma los usuarios de esa droga, legalmente comercializada en estancos monopolio del estado, puedan  llegar algún día a sentir alguna comezón de envidia hacia los usuarios de heroína o cocaína, que al menos disponen de narcosalas mantenidas por los ayuntamientos donde pueden inyectarse en paz y se les invita a bebida caliente y galletas. Todo eso, digamos, son medidas en pro del bien común.&lt;br /&gt;Pero lo que es infame es que se agiten estadísticas  proclamando los enormes perjuicios que los fumadores causan a la seguridad social, al estado y, en suma, al común de los ciudadanos. Perjuicios económicos, digo, debido a bajas laborales y tratamiento de las enfermedades de los fumadores. ¿De verdad? No sé qué se puede esperar de un órgano (debe ser el Ministerio de la Salud, ese que advierte) que trata a los ciudadanos como cretinos. Por nefando que sea el vicio del tabaco y por horrible que sea decirlo, es obvio que eso no pasa de media verdad. Los fumantes, sean cuantos sean los gastos que ocasionen hasta su óbito, ahorran después de él sumas astronómicas a la seguridad social, al estado y a sus conciudadanos fumantes o no. Muriendo precozmente, dejan de recibir las jubilaciones que caso contrario podrían disfrutar durante años o décadas, y en media lo hacen después de haber cotizado para ellas casi hasta el final; dejan de usar los servicios de salud en esa edad en que sus compatriotas no fumantes multiplican hasta por veinticinco el gasto médico medio (porque, inexplicablemente, enferman aunque no hayan fumado nunca); y pierden la oportunidad de fenecer de alguna de esas dolencias virtuosas pero degenerativas que exigen cuidados continuos durante años y años (se rumorea que el tabaco previene el Alzheimer; y si no lo hace por méritos propios al menos mata a sus adictos antes de que lo tengan). Claro está que el Ministerio, por razones muy morales, nunca va a hacer esos cálculos, pero no me parece muy aventurado suponer que, si el tabaco y sus maleficios desapareciesen de repente y los ahora fumadores recuperasen los años de vida que pierden, los sistemas de salud y de seguridad social irían inmediatamente a la quiebra, y la edad de jubilación debería ser extendida a los setenta o setenta y cinco años. En una época de insolidaridad explícita, los fumadores practican el altruismo involuntario. A nadie puede extrañar que un sistema basado en la multiplicación del egoísmo los persiga y arrastre su honra por el fango. &lt;br /&gt;No, no estoy haciendo apología del tabaco. De hecho, si el Ministerio quisiese realmente disuadir a los fumantes, y no sólo humillarlos, podría cambiar sus advertencias de muerte, fealdad e impotencia por un slogan que le ofrezco desinteresadamente y que, en los tiempos que corren, podría ser mucho más eficaz: “fumando, pagas la pensión de tu prójimo”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-1259481147798368203?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/1259481147798368203/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/infame-tabaco.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1259481147798368203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1259481147798368203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/infame-tabaco.html' title='Infame tabaco'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-1630833469545053309</id><published>2011-01-24T06:53:00.003-02:00</published><updated>2011-01-24T06:57:19.538-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Brasil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='inundaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Belomonte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ecologia'/><title type='text'>Belo Monte y otras cosas que no cambian.</title><content type='html'>Contemplando las imágenes de las últimas inundaciones brasileñas uno sabe que hay cosas que no cambian. La costumbre de proclamar que es la peor catástrofe de la historia del país, la presencia en el lugar de las más altas autoridades y sus declaraciones determinadas, los ríos de barro y las colinas que se derrumban sepultando casas y moradores (casi siempre, aunque no siempre míseros). Sobre todo no cambian las causas, no ya de las lluvias torrenciales sino de sus efectos: pendientes deforestadas por ocupaciones irregulares o por cualquier otro motivo, márgenes de ríos despojadas de su vegetación, ríos canalizados y rectificados donde las aguas pasan a correr como por una autopista, inmensos espacios urbanos impermeabilizados por el cemento y el asfalto donde la lluvia no puede hacer sino escapar hacia el torrente más próximo. Esto no es pontificación ecológica: lo ve cualquier tonto que no se niegue a verlo. Todos los años se repiten en varios lugares los mismos desastres, mientras en el poder legislativo –sin diferencias significativas de color político- se presiona, por ejemplo, para modificar el código forestal brasileño de modo que las exigencias legales se minimicen y se pueda seguir recortando, ya dentro de la ley, esa misma cobertura vegetal que se echa de menos cuando arrecia la lluvia. La excusa es inmejorable: hay que plantar más en un país con hambre. No hay indicios de que lo que se plante vaya a alimentar precisamente a los hambrientos, y los que ganan con esos recortes no son necesariamente los mismos que se ahogan en sus resultados. Pero el poder público prefiere los actos públicos, y no hay cosa que congregue más público que una catástrofe.&lt;br /&gt;Hay otras cosas que no cambian, por extraño que parezca. Dilma Roussef, actual presidente de la República, militaba en un grupo guerrillero en la época de la dictadura militar (una dictadura que, aunque en clave menor que sus vecinas de Argentina o Uruguay, se esmeró en torturas, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones). Sería por lo menos maleducado sugerir que hay alguna continuidad entre su gobierno y el de los militares: a fin de cuentas, y por mucho que clame una oposición hiperbólica, hoy en Brasil existen todas las libertades políticas y todas las garantías constitucionales que normalmente se pueden pedir. Pero tenemos un hábito discutible de juzgar a los regímenes por la suerte que les reserva a los protagonistas políticos, y mirando hacia los bordes hay cosas que siguen igual aunque en el centro del escenario las estrellas sean otras. No faltan semejanzas entre los días de hoy y los días de los militares: la euforia económica en que la clase D pasa a consumir como la clase C, el entusiasmo desarrollista de abrir la Amazonia con enormes carreteras y cerrarla con hidroeléctricas gigantescas, y la sospecha a voces de que las opiniones en contrario son sostenidas por intereses extranjeros que pretenden hacer del país un jardín de recreo para monos-araña y turistas. La última polémica a ese respecto se llama Belomonte, y si se construye en medio del río Xingu será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo. Ya ha causado la dimisión de varios directores del IBAMA (el instituto brasileño del medio ambiente). Su construcción afectará a varios millares (cuarenta, dicen los críticos) de indios y no indios que han tenido la imprudencia de nacer en el embalse, y muchos expertos aseguran que será una central ineficiente y, en suma, un despilfarro. Hay, claro, expertos que dicen lo contrario, pero no han convencido a la iniciativa privada, que ha dejado que el gobierno federal asegure su construcción a cuenta de presupuestos del estado y fondos de pensión. El máximo argumento a su favor es de nuevo el hambre, o sea el hambre de energía que tiene un país en rápido desarrollo. Pero como ocurre en otros casos ese argumento es demasiado general: no hay indicios de que Belomonte vaya a dar luz eléctrica a los que no la tienen. Sí de que subsidiará la producción de aluminio para exportación. Lo que no deja de ser un modo de internacionalizar la Amazonia, pero no ya en provecho de monos-araña y turistas rousseanianos, sino de gente que trabaja y ahorra – fuera del Brasil, por supuesto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-1630833469545053309?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/1630833469545053309/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/belo-monte-y-otras-cosas-que-no-cambian.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1630833469545053309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1630833469545053309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/belo-monte-y-otras-cosas-que-no-cambian.html' title='Belo Monte y otras cosas que no cambian.'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-1738414978241442826</id><published>2011-01-20T16:42:00.002-02:00</published><updated>2011-01-20T16:43:21.641-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='medicina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='seguros'/><title type='text'>Más materia hipocrática</title><content type='html'>1. Puntualizaciones&lt;br /&gt;En la última entrada, sobre el Dr. House, acabé por autocensurarme. Hablaba de la eficiencia del sistema biomédico, o del sistema biomédico en España, que tiende a ampliarse a costa de convertir a los pacientes en materia paciente (dígase de paso, paciente ya es una palabra que no augura nada bueno). Y en medio de todo ello incluí una comparación entre el parto humano y el del ganado. La quité, porque además de muy grosera era inexacta: el ganado no es obligado a parir con las piernas arriba (infringiendo por lo menos la ley de la gravedad) porque así lo aconsejen nociones de etiqueta un poco pintorescas y, sobre todo, la comodidad del personal sanitario. Un obstetra brasileño que, hace ya muchos años, daba charlas sobre su especialidad a un grupo de indias del sur del Brasil, notó que algunas no podían contener la risa. Al final consiguió averiguar por qué: las indias (que hasta ser debidamente civilizadas parían en cuclillas) se preguntaban si los blancos cagaban también tumbados y levantando las piernas. Disculpémoslas: eran a fin de cuentas indias, que tampoco entenderían muchas otras curiosidades del parto civilizado, de la episiotomía obligatoria a las cesáreas generalizadas pasando por afeitados, monitores, padres con videocámaras y personal estresado.&lt;br /&gt;Lo de los partos es significativo, entre otras cosas, porque siendo el primer acto médico de la vida de cualquier ciudadano indica mucho de lo que vendrá después, y hace pensar si el ciudadano en cuestión no acaba pagando muy caro su deseo de que lo cuiden. Una vida medicalizada (o sea, una vida en que los médicos son los actores principales, y parturientes, pacientes o agonizantes se conforman con ser comparsas, obedecer y estarse quietos) puede ser muy larga pero puede no tener gracia. En general, a la gente no le gusta poner su vida entera en manos de profesionales que supervisen cada una de sus decisiones y sus momentos cumbre: confesores, guías espirituales, personal trainers, asesores de imagen, nutricionistas, psiquiatras. Incluso los indios se resisten a que los antropólogos les digamos como debe comportarse un indio para ser verdaderamente indio. Pero la medicina, por medios muy discutibles que ya se han discutido mucho, ha conseguido una sumisión general que ya no consiguen los confesores. Para desesperación, entre otros, de muchos médicos.&lt;br /&gt;La medicalización no garantiza una salud mejor – de eso se podría hablar largo y tendido. Ni es económicamente racional – las autoridades correspondientes no se cansan de avisar que el sistema se hará insostenible en cuatro días. Ni es la única alternativa moderna y civilizada para los que no se resignen a modos de vida más naturalistas y más bruscos: volviendo al tema del parto, cualquiera puede comprobarlo comparando el modelo español (y en general el brasileño) por ejemplo… con el inglés, donde, para resumirlo en pocas palabras, son las mujeres las que paren con asistencia médica, y no al contrario. &lt;br /&gt;La culpa de todo ello no puede ser de los médicos, a los que cabe atribuir las mejores intenciones, así que debe ser del sistema. Parte importante del sistema son los pacientes, que quizás en España sean demasiado pacientes. Eso no parece congruente con la idea habitual de una sociedad gritona, levantisca y disconforme, pero puede ser que los españoles estén gastando toda su rebeldía contra las normas de tránsito y la ley anti-tabaco y no les haya quedado ninguna para asuntos menores, como el modo en que nacen, viven y mueren. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Mentiras saludables&lt;br /&gt;Un ciudadano cualquiera -yo, por ejemplo- intenta contratar una póliza de seguro de salud. Con una importante compañía del ramo, ADESLAS. Entre otros formularios, debe rellenar uno donde, asumiendo plena responsabilidad por la veracidad de sus declaraciones, informa sobre su estado de salud. Casi se siente descortés al ir respondiendo negativamente a todas las cuestiones: no padece enfermedades congénitas ni hereditarias ni infecciosas, ni ha sido víctima de accidentes o traumatismos, ni ha frecuentado quirófanos, no ostenta sobrepeso ni adicciones notables a sustancias peligrosas. En suma, o goza de una salud excelente o acude tan poco a los médicos que nadie le ha podido descubrir que no la tiene. Sea como sea, eso debe ser bueno para el seguro. &lt;br /&gt;Porque hay que entender que existe una diferencia entre los médicos considerados como suma de individuos y los mismos médicos organizados en una agencia aseguradora. Para los primeros, eres siempre un enfermo actual o virtual, tu deber es visitarlos continuamente, y esperar su dictamen antes de tomar una aspirina o correr cien metros; para los segundos, la salud viene a ser una obligación de las personas decentes, y cada consulta -para no hablar de hospitalizaciones o cirugías- es casi un asalto a la caja común, que disminuirá la rentabilidad global del seguro.  &lt;br /&gt;Así que la ficha del ciudadano del que hablábamos –yo, sin ir más lejos-  es pésima para los médicos considerados individualmente, pero óptima para ellos considerados como socios de un seguro. Al llegar en el formulario a la cuestión “¿a que consultas médicas ha acudido usted en el último año?” el ciudadano siente que si no hace constar algo quizás parezca un síntoma de dejadez. Y así rebusca en su memoria y recuerda que hace unos meses acudió a un otorrinolaringólogo para que le desobstruyese los oídos, taponados por un exceso de cera (una anomalía bastante común; el ciudadano tiende a pensar que es una defensa natural contra el exceso de ruido). Muy para su sorpresa, recibe una llamada del seguro, alarmado por esa noticia: quieren saber si esa peligrosa intervención ha dejado secuelas. El ciudadano responde que no tiene cómo atestarlo, porque su otorrino vive en tierra de paganos (Brasil, en el caso) y está de vacaciones, pero que su oído está en perfecto estado, y argumenta que, ya que el seguro se ha fiado de su palabra cuando dijo que había ido a un otorrino hace seis meses, debería fiarse también cuando dice que eso no le ha causado mayores males. Poco después recibe una comunicación del seguro donde se le informa que deberá presentar un informe otorrinolaringológico si quiere contratar la póliza. El ciudadano calcula que deberá obtenerlo pagando una consulta privada, que cuesta 125 euros, suma equivalente a cuatro meses de póliza y superior a su gasto médico medio de los últimos años. En fin, el ciudadano se pregunta por qué debería confiar en la palabra de una agencia que de ese modo un poco inconsecuente duda de la suya. &lt;br /&gt;El ciudadano, naturalmente, está descaminado, pretendiendo que confíen en su palabra. Los seguros no son tenderos de la esquina. Los seguros son contratos sociales basados en la igualdad normativa y en la desigualdad aleatoria: en el fondo, nadie podría disfrutar largos años de su jubilación sin que otros coticen largos años sin jubilarse, y preferentemente mueran poco antes de hacerlo; o por lo menos poco después. Por el contrario, no habría seguros de vida si todos los asegurados los aprovechasen para morir un día después de contratarlo, matando de envidia a los que lo siguen pagando hasta los ciento y diez años. Y en cuanto a los seguros de salud, su misterio está en que los que acuden nunca o casi nunca al médico paguen indirectamente los gastos de quienes acuden a él cinco veces por semana. La solidaridad social existe al precio de la injusticia bien entendida. &lt;br /&gt;Lo mismo rige para la declaración del estado de salud. Como se estima probable que todos mientan en mayor o menor medida, se espera simplemente que no se mienta más allá de la media. Es improbable que la aseguradora se dedique a perseguir en los tribunales a quien ha escondido una ciática o una muela careada, así que se limita a aplicar el mismo principio antes citado: calcula una media estadística de falsa declaración y la embute en el costo de la póliza individual. Es decir, donde se dice excelente salud se leerá gripes y catarros y donde se dice gripes y catarros se leerá pneumonía aguda.  Quien mienta menos acabará pagando más que los que mienten medianamente, único modo de que, en su conjunto, el seguro sea rentable.&lt;br /&gt;Hay dos moralejas en esa historia. La primera es de tipo filosófico: los comunistas nostálgicos pueden consolarse, porque, si bien el paraíso socialista nunca se dejó ver en la tierra, las instituciones del capitalismo avanzado plagian servilmente a la burocracia soviética.&lt;br /&gt;La segunda es muy práctica: mienta, hace bien a la salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-1738414978241442826?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/1738414978241442826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/mas-materia-hipocratica.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1738414978241442826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1738414978241442826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/mas-materia-hipocratica.html' title='Más materia hipocrática'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-2787273458438747862</id><published>2011-01-19T09:44:00.001-02:00</published><updated>2011-01-19T15:49:54.268-02:00</updated><title type='text'>El doctor House y el budismo</title><content type='html'>Creo que he visto dos episodios de la serie House, lo bastante para convencerme de que la televisión americana cuenta con equipos de guionistas, directores y actores verdaderamente brillantes (alguien dirá que cuenta con mucho dinero, pero es que con dinero se puede comprar mucha inmundicia). Me habría gustado ver alguno más, pero no tengo televisión. He hablado de la serie House con tres o cuatro personas que sí la tienen, lo bastante para convencerme de que no deja a nadie indiferente. Unos la consideran genial, otros abominable y otros ambas cosas al tiempo. Se puede entender: House tiene la fuerza de la mitología, en el mejor de los sentidos y de paso también en el peor. &lt;br /&gt;Por un lado, expresa una visión de mundo muy sombría a la que no habría mucho que objetar. El cuerpo humano ha sido diseñado por alguna instancia infinitamente astuta y sádica (Dios, la Naturaleza o el Azar, escojan) para albergar trampas sutiles y letales, torturas lentas e ingeniosas, miseria y degradación; el cuerpo es la mina antipersonal que llevamos puesta. Sirve fundamentalmente para reproducirse y garantizar así que el infierno nunca acabe. Claro está, lleva también algunos alicientes integrados (los placeres grandes o pequeños o el deseo de ellos y todos esos atractivos de la llamada vida)  que sirven para que, a pesar de ello, los humanos persistan en querer vivir y en transmitir a sus hijos esa adicción. Los médicos viven de eso, y House los representa digamos en su versión extrema, o sea la de una especie de Harry el Sucio de la materia corporal que se enfrenta, sin reparar en medios, a esa cloaca de asesinos y maníacos que compone nuestro cuerpo: sistemas, órganos, células con mente de asesino serial. Con esa gentuza no caben protocolos: intimidación, asesinato, tortura, registro arbitrario, cárcel privada, mutilación, bombardeo se justifican por si mismos. A fin de cuentas ellos bombardean, mutilan, secuestran, torturan y asesinan. House sabe hacerlo mejor que nadie, y muchos pacientes le deben su vida aunque lo detesten, como en muchos países los buenos ciudadanos detestan a los grupos de exterminio que le libran de pequeños o grandes delincuentes cuya acción detestarían aún más.&lt;br /&gt;Bien, básicamente la biomedicina es eso, House es su santo patrón, un avatar pos-moderno de San Lázaro. El paciente puede esperar milagros de ella siempre que se resigne a ser una res averiada que quien sabe hacerlo sajará, cauterizará o desinfectará. No exageremos. Los médicos son humanos, incluso House lo es, y saben que sus pacientes son humanos. La humanidad de ambos varía, claro está, de individuo a individuo, y también dependiendo de las circunstancias: es más evidente si la enfermedad es leve y la consulta de pago, se va haciendo menos evidente si es caso es más crucial y es tratada por un seguro privado o, aún peor, público. Pero lo que vale es la salud, que merece esas penas. La medicina cura muchas cosas y House lo cura casi todo.&lt;br /&gt;Pero estamos en un lado de la mitología de House. El otro lado, el malo, consiste en que la mitología no es una guía de viaje: el paciente se encontrará con muchísimos doctores mucho más tratables que House, con unos pocos tan insufribles como él y probablemente con ninguno tan eficiente como él. Hay quien teme que una serie como House pueda hacer que algunos médicos insufribles se crean por ello mismo omnipotentes. O, peor aún, que se lo crean los pacientes, lo que de hecho es más probable: cuando se está enfermo se tiende a creer en muchas cosas, más aún si las dicen a coro el colegio de médicos y la televisión. Claro está que eso no debería ser así: se entiende que los espectadores son adultos de los que se espera que sepan distinguir entre el Planeta Tierra y la Tierra Media del Señor de los Anillos, y también entre su hospital y el de House. En el Planeta Tierra y sus alrededores (es lo que dice la segunda ley de la termodinámica) el Mal siempre triunfa; y a la larga todos los pacientes se mueren. &lt;br /&gt;En realidad hay un tercer lado - aún mucho peor- de la mitología de House, que no aparece en la serie de la televisión (pero podría ser un venero interesante para sus guionistas). El Doctor House es, en realidad, una encarnación del Genio Maligno que ha creado este submundo de suplicios. Un guardián que, por la seducción o a la fuerza, cuida de que nadie escape de él, o al menos de que nadie se resigne a escapar de él.&lt;br /&gt;Si no quiere usted caer en un optimismo inocente y salir gritando por ahí que pese a todo la vida es bella, y tampoco quiere caer en las garras de House, la única alternativa es el budismo, probablemente el invento más sensato de la humanidad. Mire con distancia al Genio Maligno y busque el camino hacia el Nirvana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-2787273458438747862?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/2787273458438747862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/el-doctor-house-y-el-budismo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2787273458438747862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2787273458438747862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/el-doctor-house-y-el-budismo.html' title='El doctor House y el budismo'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-1362678873095893779</id><published>2011-01-14T08:42:00.000-02:00</published><updated>2011-01-14T08:43:39.864-02:00</updated><title type='text'>Mi hermano el mago</title><content type='html'>La Inquisición española de los siglos XVI y XVII se interesó en varias ocasiones por la actividad de magos, en general venidos de Italia, que circulaban por el reino exhibiendo sus prodigios –en aquella época el más popular consistía en hacer aparecer un banquete sobre una mesa a partir de casi nada. No, no vayan a pensar que ocurrió nada terrible. Los inquisidores sólo querían lo que muchos espectadores quieren:  saber el truco. Una vez el sospechoso era capaz de mostrar que sus milagros eran falsos, o sea juegos de manos habilidosas sin intervención de verdadera magia, sin ningún demonio auxiliar, podían seguir ejerciendo libremente su profesión. Claro está que en todo ello había una inversión del criterio más corriente de realidad: entonces como ahora lo real solía ser eso tangible que alguien hace con sus manos, y no lo que se dice que hacen seres que se dice que existen; pero en ese caso en particular la magia de los demonios era la real y la de los prestidigitadores la falsa. &lt;br /&gt;Con esa misma idea, los misioneros jesuitas se interesaron por la prestidigitación: era un modo de desenmascarar hechiceros de aldeas remotas, mostrando que ellos podían reproducir, con simples juegos de manos, los supuestos milagros del brujo de la tribu. Se suponía que eso ayudaría a los salvajes a creer en los milagros sin trucos del dios que los misioneros les llevaban; pero con frecuencia el resultado fue que los misioneros fueron clasificados como una nueva variedad de hechiceros. En la China de los Ming parece que no funcionó así, quizás porque los trucos de los prestidigitadores chinos fuesen mejores que los de los jesuitas. Pero el padre Matteo Ricci consiguió el mismo efecto construyendo en el jardín del emperador un hermoso conjunto de fuentes ornamentales. Deslumbrado por la fontanería europea, el Emperador decidió convertirse al cristianismo –convirtiendo por decreto a todos sus súbditos, que por lo demás no tomaron conocimiento de ello. &lt;br /&gt;Ya en el siglo XIX, cuando no había Inquisición ni las gentes de bien creían ya en demonios, muchos magos cambiaron de táctica: se empeñaban en hacer creer que su magia era real, o más exactamente científica,  y consistía en la manipulación de fuerzas aún desconocidas de la naturaleza. Más de un científico profesional o aficionado –en general, gente que se consideraba muy diferente de los viejos inquisidores- se desvivió por demostrar lo contrario: que aquello era falso, producto de trucos; los espectadores empeñados en destripar el truco (nunca faltan) continúan esa tradición venerable. Los magos viven un poco de eso. Algún mago traidor a su corporación vive exclusivamente de eso, pero la gran mayoría se mantiene en esa línea ambigua entre la magia real y el truco: listillos que se hacen los misteriosos o misteriosos que se hacen los listillos. Claro que la magia más real es a la vez el truco supremo, ese tan obvio que nadie ve: saber cómo se hace no es lo mismo que saber hacer, y quien no sabe hacer acaba olvidando cómo se hace, de modo que ningún destripador de trucos acabará con la fuente de ingresos de los magos.  Todos los antropólogos han oído contar la historia de Quesalid, un indio del noroeste de los Estados Unidos que estaba convencido de que los brujos eran falsarios: lo confirmó cuando se hizo aprendiz de uno y vio que los objetos malignos que el brujo extraía del cuerpo de sus paciente estaba en realidad escondido digamos en la manga del brujo. Pero después comprobó también que, una vez transformado él mismo en brujo y haciendo los mismos trucos, conseguía curar efectivamente a sus pacientes. Es más, supo que otros brujos lo hacían sin necesidad de trucos: yo, por lo menos –pensó- sé hacerlos, y les ofrezco a mis clientes una causa tangible de su mal; mi magia es más auténtica. &lt;br /&gt;Esa idea de que lo verdaderamente real es lo que nadie hace (al menos nadie que conozcamos) mientras que lo artificial es simple producto de un truco es una idea muy europea, que no siempre comparten otras gentes. Mi hermano, que es mago (ahí al lado está el enlace a su blog, Cajón De Sastre) estuvo conmigo en una aldea indígena de la Alta Amazonia, y alguna vez ofreció a los indios un pequeño espectáculo de magia de cartas, mientras yo miraba con atención. Los indios miraron también con atención, y sonrieron divertidos al ver aparecer la carta en donde no debería estar. Pero no me pareció que se sorprendiesen demasiado. Truco por truco, que una voz humana salga de un aparato de radio no es una magia menor: la mayor parte de nosotros no sabe cómo se hace, y sigue sin saberlo cuando se lo explican; dígase casi lo mismo de la fontanería, ornamental o funcional. Pero los indios son más conscientes de eso; nosotros vivimos con la vaga sensación de que lo sabemos todo sólo porque podemos contratar a alguien que sabe, una superstición a fin de cuentas. Por eso, los espectáculos de magia hacen bien al entendimiento. Sobre todo si uno sabe verlos como un perfecto idiota, consciente de que por mucho que le revelen el truco el mago seguirá siendo el mago.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-1362678873095893779?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/1362678873095893779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/mi-hermano-el-mago.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1362678873095893779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1362678873095893779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/mi-hermano-el-mago.html' title='Mi hermano el mago'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-2962750974513797779</id><published>2011-01-06T10:33:00.001-02:00</published><updated>2011-01-06T10:37:40.412-02:00</updated><title type='text'>Best sellers: los prospectos farmacéuticos</title><content type='html'>Uno de los mayores atractivos de nuestra civilización compleja es que ofrece soluciones simples. Véase, qué mejor ejemplo, el caso de la medicina, de esta medicina, de la nuestra. Todo eso que los multiculturalistas se empeñan en llamar &lt;em&gt;medicinas otras &lt;/em&gt;suele ser muy arduo. Oír durante horas, envuelto en una nube de tabaco, los cantos de un chamán transportado a otras provincias del cosmos por alguna poción mágica, o iniciarse en algún culto mistérico para tener contenta a la docena de dioses que se reparten nuestras funciones vitales, o someterse a escarificaciones, dietas, o inyectarse veneno de sapo son prácticas poco prácticas: aún en el caso de que sean eficientes de algún modo deseable -hay quien lo dude- requieren una disposición que normalmente los enfermos civilizados no tienen; y sobre todo requieren tiempo, mucho tiempo. Las llamadas terapias alternativas  ofrecen variantes más suaves y más rápidas de esos tratamientos exóticos, pero el problema, más magro, sigue siendo el mismo. Igual le pasa a algunas terapias perfectamente occidentales pero imperfectamente científicas, como el psicoanálisis o la homeopatía: cuando el paciente opta por ellas sabe que el camino será muy largo, y que si es lo bastante persistente el tratamiento triunfará, porque aún estará en curso cuando la enfermedad o el enfermo hayan desaparecido. En realidad, los heraldos de las medicinas alternativas son sicofantes autoritarios que entienden que lo que está equivocado es el enfermo, y no la enfermedad: a cada dolor que les confieses te predicarán que deberías vivir o ser de otro modo, como si los pacientes no fueran mayores de edad y no buscasen la ayuda médica precisamente para poder arrostrar todo eso que han elegido en plena conciencia y libertad: su trabajo, sus hijos, sus padres o su modo de vida.&lt;br /&gt;Comparada con todo eso, la biomedicina (así le llaman los multiculturalistas a la medicina que se encuentra usted en cualquier seguro) es de una simplicidad meridiana: si se padece alergia se toma un antihistamínico; contra el dolor, un analgésico, si no se quiere concebir se toma anticonceptivo, si se sufre de ansiedad un ansiolítico y si se cae en la depresión un antidepresivo. La lógica es aplastante y la operación comparativamente instantánea. Tanto que los pacientes, aunque agradecidos, pueden sentirse en algún momento vejados: ¿tan simple era? &lt;br /&gt;Por mucho que amen las soluciones simples, los ciudadanos suelen tenerle un cierto cariño a sus dolencias o a sus problemas, y les gusta suponer que son más enmarañados que los de otros: que los arregle una pastilla de dos miligramos es casi un desafuero. En eso precisamente se basa la propaganda de las medicinas alternativas, que halaga la vanidad de sus pacientes, asegurándoles  que ellos y sus enfermedades son mucho más sutiles de lo que la biomedicina les reconoce; que la visión de mundo de la biomedicina es simplista y fragmentaria. &lt;br /&gt;Puro sofisma, porque la facilidad de la biomedicina es una apariencia. Ya sabemos que se basa en una sofisticación técnica y en una acumulación de conocimiento sin precedentes, pero suele quedar oculto que, además, obedece a una filosofía mucho más compleja y sutil que la que le achacan sus enemigos.&lt;br /&gt;Veamos, por ejemplo, lo que dicen los prospectos de los medicamentos. Todos los capítulos de un prospecto tienen sus atractivos, pero sin duda la mejor parte es aquella en que el fabricante recomienda precauciones a los consumidores o advierte de determinados daños colaterales. Medicamentos antigripales, antihemorroidales o antialérgicos pueden producir daños, por poner un ejemplo, en los riñones, el corazón o los bronquios, pero eso está dentro de la lógica de la biomedicina, y sabemos que la solución es fácil, a saber tomar los antídotos prescritos para esas nuevas afecciones, que a su vez generarán los problemas que otros medicamentos resolverán. Eso ya indica que, contra todo lo que propagan sus enemigos, la medicina occidental, lejos de proponer una acción puntual y fragmentada, hace ingresar al paciente en un nuevo modo de vida, no menos totalizador que el de cualquier terapia esotérica. Pero es mucho más interesante la lógica de otro tipo de resultados adversos. Veamos por ejemplo la lista de un anticonceptivo muy común:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Efectos adversos frecuentes (afectan a más de 1 de cada 100, pero a menos de 1 de cada 10 mujeres): trastornos menstruales, hemorragia intermenstrual, dolor de mamas, dolor de cabeza, estado de ánimo depresivo, migraña, sentir nauseas, pesadez, secrección vaginal blanquecina e infección vaginal por hongos. Efectos adversos poco frecuentes (afectan a más de 1 de cada 1.000, pero a menos de 1 de cada 100 mujeres): cambios en la libido (interés por el sexo), tensión arterial alta, tensión arterial baja, vómitos, acné, erupción cutánea (eczema), picor intenso, infección de la vagina, retención de líquidos y cambios en el peso corporal. Efectos adversos raros (afectan a más de 1 de cada 10.000 mujeres, pero a menos de 1 de cada 1.000 mujeres): asma, secrección de mamas, problemas auditivos, obstrucción de un vaso sanguíneo por un coágulo formado en alguna parte del cuerpo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El prospecto no explica en qué sentido pueden darse los cambios en la libido, pero sabemos que la disminución de la libido era uno de los resultados adversos más frecuentes de los anticonceptivos de anteriores generaciones; así que lo que se llama resultado adverso no es sino un refuerzo de su eficacia. En un plano más elevado, hay que reconocer que todo ello desmiente el rumor moralista según el cual la píldora empujaría a la civilización hacia una pendiente de hedonismo y desenfreno: por el contrario, ella puede, al menos para las mujeres, abrir campos insospechados para la práctica de la ascesis. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O veamos el prospecto de un popular ansiolítico, que tiene como principio activo la benzodiazepina:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La utilización de benzodiazepinas, puede desenmascarar una depresión pre-existente. Se sabe que cuando se utilizan benzodiazepinas pueden ocurrir efectos adversos sobre el comportamiento tales como inquietud, agitación, irritabilidad, agresividad, delirio (incoherencia de las ideas), ataques de ira, pesadillas, alucinaciones, psicosis o conducta inapropiada. Estas reacciones son más frecuentes en ancianos y en niños. Si le ocurren estos efectos, debe interrumpir el tratamiento y contactar inmediatamente con su médico.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;O mejor aún, los posibles efectos secundarios de un famosísimo antidepresivo (las negritas están en el original):&lt;br /&gt;&lt;em&gt;• &lt;strong&gt;Pensamientos suicidas y empeoramiento de sus trastornos depresivos o de ansiedad.&lt;/strong&gt; Si está deprimido y/o sufre un trastorno de ansiedad a veces podrá tener pensamientos de autolesión o de suicidio. Estos pensamientos pueden verse incrementados tras el inicio del tratamiento con antidepresivos, ya que todos estos medicamentos requieren un tiempo para comenzar a actuar, generalmente dos semanas o en ocasiones un tiempo más prolongado. Es probable que usted tenga estos pensamientos si: &lt;br /&gt;•ha tenido anteriormente ideas de suicidio o de autolesión; &lt;br /&gt;•es un adulto joven. Se ha visto en ensayos clínicos un riesgo incrementado de comportamientos suicidas en adultos menores de 25 años con problemas psiquiátricos tratados con un antidepresivo. &lt;br /&gt;•Si presenta pensamientos de autolesión o de suicidio en cualquier momento &lt;strong&gt;contacte con su médico o vaya directamente a un hospital. Puede encontrar de utilidad decirle a un familiar o a un amigo&lt;/strong&gt; que usted se encuentra deprimido o sufre de un trastorno de ansiedad y pídale que lea este prospecto. Puede pedirle que le diga si cree que su depresión o ansiedad está empeorando o si está preocupado por cambios en su comportamiento.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;De las advertencias de los prospectos se infiere que es mejor tener fuerzas suficientes para afrontar la acción benéfica de ansiolíticos y antidepresivos, que es peligroso tomarlos cuando se está realmente ansioso y deprimido y, en fin, que cuando esto sucede es mejor recurrir a medidas extremas como hablar con parientes o amigos, o simplemente buscar un hospital donde puedan atarlo a uno. &lt;br /&gt;Es decir, los medicamentos alopáticos pueden emular a su manera la paradójica y elegante fórmula de la homeopatía; si esta última pretende curar la enfermedad con lo que a ella se asemeja, los primeros pueden transformar la enfermedad en una versión  más grave de sí misma. Esa filosofía es sutil: la biomedicina, lejos de tratar la enfermedad como una alteración banal, explora sus límites -lo que es consistente con  su destino manifiesto, ya sabemos que la biomedicina es más capaz de realizar prodigios que de curar un resfriado. &lt;br /&gt;Hay que decir, antes de que alguien de una interpretación torticera a todo ello, que los resultados adversos son raros. Ya hemos visto que en el peor de los casos apenas afectan a uno de cada diez pacientes, y en otros a uno de cada diez mil. También es verdad que aunque cada resultado adverso afecte a muy pocos, los resultados adversos posibles son muchos, de modo que la distribución final es más equitativa: por desgracia, ningún prospecto habla de cuántos pacientes en cada grupo de diez mil se queda sin su resultado adverso.  &lt;br /&gt;Es irresponsable y alarmista el rumor según el cual la industria farmacéutica, con sus agentes secretos vestidos de blanco, es una secta destructiva que pretende lucrar inmensamente convirtiendo a millones de ciudadanos en cobayas de sus laboratorios. Y ello a pesar de que un número indeterminado de medicamentos se usen ahora en función de los resultados adversos que se descubrieron cuando se usaban para otros fines: caso del ácido acetilsalicílico (Aspirina), que ahora se usa como antiagregante para cardíacos porque antes facilitaba hemorragias de los que la usaban para resfriados o dolores de cabeza; o del sildenafil (Viagra) que no mejoraba la angina de pecho como debía, pero gratificaba a los dolientes con notables erecciones. La biomedicina fomenta así el altruismo: sufriendo efectos colaterales el paciente abre camino a nuevos usos del medicamento que puedan ayudar a otros a descubrir nuevos efectos colaterales, en una especie de gran cadena del bien. Digan lo que digan su detractores, la biomedicina no es mecánica ni impersonal: antes bien, recrea entre el paciente y su médico esa íntima relación que existía entre el penitente y el confesor.  El paciente puede necesitar al médico para que lo proteja de la enfermedad, pero más aún para protegerlo de los medicamentos, y de ese espejismo peligroso que es la buena salud. En rigor nadie está sano, sólo pre-enfermo, a la espera de una dolencia que le llevará a la tumba. Como sabemos, más vale prevenir que curar, y una constante supervisión médica, aún cuando no cure, evita por lo menos aquella situación absurda que se daba alguna vez en otros tiempos cuando alguien moría en perfecto estado de salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-2962750974513797779?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/2962750974513797779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/best-sellers-los-prospectos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2962750974513797779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2962750974513797779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2011/01/best-sellers-los-prospectos.html' title='Best sellers: los prospectos farmacéuticos'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-4826604776274192293</id><published>2010-12-29T09:00:00.002-02:00</published><updated>2010-12-29T09:05:00.990-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pirateria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ley Sinde'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='internet'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cultura'/><title type='text'>Ley Sinde II. Piratas y alternativos.</title><content type='html'>Pero no nos pongamos épicos sin necesidad (ver el texto sobre la Ley Sinde, de hace unos días, y el más antiguo sobre los piratas, de 10 de abril). Los críticos de la Ley Sinde mantienen que sus defensores son peones de la gran industria cultural, lo que a lo peor es verdad; y que la legión de descargadores ilegales están en las filas de esa cultura alternativa que la internet posibilita, lo que ni a lo mejor es verdad. Una cosa es que uno simpatice más con los piratas que con el Imperio, otra cosa es que ellos sean en último término verdaderos antagonistas. &lt;br /&gt;Veamos. La universidad brasileña lleva más de una década pirateando a mansalva los productos de Microsoft. En pro de la honestidad Microsoft debería pagar un canon (o al menos ceder gratuitamente sus productos) a cambio de esa práctica que ha habituado a toda una sociedad con millones de consumidores potenciales a usar sus sistemas operativos y sus programas. Muy por el contrario, Microsoft hace los números de costumbre, calculando las pérdidas astronómicas que eso le causa, y presiona para que la práctica sea cohibida y se le pague un precio usurero por cada una de las copias de cada nueva versión de sus engendros, puntualmente refritos cada año. Poco a poco, la universidad brasileña se va plegando a esas exigencias. O, con más criterio, va pasándose a alternativas abiertas, como los sistemas operativos o los programas gratuitos que sus mismos miembros, entre muchísimos otros, producen: buena medida, que acaba a la vez con el pirateo y con el Imperio.  &lt;br /&gt;O veamos. Las descargas ilegales hacen que la hegemonía de la industria cultural sea mucho más extensa que lo que permitiría la propia codicia de la industria cultural; de las pérdidas que esa industria atribuye a las descargas habría que descontar por lo menos la propaganda gratuita que los piratas hacen de esa misma producción que piratean. Adolescentes o jóvenes con mucho tiempo y poco dinero absorben ávidamente productos de consumo masivo (y pirateo proporcionalmente masivo) por el que pagarán pasado mañana, cuando tengan más dinero para comprar y menos tiempo para piratear; entre tanto, acuden en masa a los conciertos de los mismos músicos cuyas músicas han descargado y divulgado a destajo sin recibir un céntimo por ese marketing minucioso.&lt;br /&gt;No me parece que haya que exagerar en el optimismo, postulando que los piratas representen una alternativa. Más bien son peones mal reconocidos de esa industria que los colma de insultos. En la internet abundan las iniciativas ajenas a la industria (y esencialmente ajenas al pirateo) que abogan por un saber o un arte alternativos, de libre circulación y dominio público: cualquiera puede participar en ellas, colgando en la red las fotos de su viaje, una música que ha compuesto, una definición de cladística o una receta de rosquillas. La más conocida debe ser la Wikipedia, que no necesita presentaciones. Pese al desprecio que le dedican académicos de pelajes variados, la Wikipedia es con frecuencia brillante. Muchos de sus artículos pueden ser torpes, tendenciosos o deficientes -vicios de los que no están exentas las mejores enciclopedias- pero muchos otros son excelentes. En cualquier caso son muchos más; por su propia naturaleza, la Wikipedia es apta para recoger con presteza una cantidad inmensa de tópicos que tardarían años en ser tratados por enciclopedias convencionales. Al día de hoy, los artículos de la Wikipedia en español ascienden a 689.000, lo que puede parecer mucho pero es muy poco para una de las lenguas más habladas del planeta; muy poco en proporción con los desempeños de lenguas menores como el ruso (640.000 artículos) el portugués o el holandés (662.000 cada una) o el polaco (741.000), para no hablar del francés (1.048.000) el alemán (1.166.000) o, claro está, el inglés (3.512.000). Es un síntoma, simple como un dolor de muelas, de al menos dos cosas. Una, que por mucho que muchos hispanohablantes estén dispuestos a defender su lengua en disputas parroquiales (por ejemplo, sobre el uso del castellano en Cataluña o en el Pais Vasco) se gasta relativamente poco esfuerzo en lo que debería importar más, a saber la situación del castellano en la internet y en los recursos informáticos asociados a ella. La otra, que sea o no verdad que los usuarios españoles de la red están a la cabeza de la piratería, desde luego no lo es que estén a la cabeza de la cultura alternativa en la red; lo uno no va necesariamente con lo otro. O que la cultura es algo que se hace, no algo que se consume.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-4826604776274192293?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/4826604776274192293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/ley-sinde-ii-piratas-y-alternativos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4826604776274192293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4826604776274192293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/ley-sinde-ii-piratas-y-alternativos.html' title='Ley Sinde II. Piratas y alternativos.'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-1617913337706297810</id><published>2010-12-26T19:29:00.002-02:00</published><updated>2010-12-26T19:33:10.023-02:00</updated><title type='text'>Worst sellers ilustres: Barret, por ejemplo.</title><content type='html'>Una de las desgracias de la literatura es esa convención corporativa que la limita a una serie de círculos, escuelas  y generaciones de literatos profesionales -sujetos a crisis regulares de angustia porque, agotado el ciclo de repetirse, extremarse o contrariarse unos a otros sienten que ya está escrito todo lo que había por escribir. La historia de la literatura española, concretando, se aburre repitiendo las glorias de quienes del siglo XVII acá han venido reformulando la apasionante polémica entre conceptismo y culteranismo. Mientras tanto, se reserva una nota de pie de página o una especie de anexo a, por dar un ejemplo, todos los autores que se dedicaron a poner por escrito toda esa interesante atrocidad que fue la historia americana. Y no es que Bernal Díaz escribiese mal, aunque fuese de pocas letras, ni que Félix de Azara tuviese menos arte literario que Moratín. Lo que pasa es que se entiende que la conquista y destrucción del imperio azteca o el mundo multiforme y fronterizo de la América meridional del siglo XVIII son asuntos de interés secundario comparados con los idilios de pastores de pega o el sí de las niñas. El resultado es que quien leyese, sin otras informaciones complementarias, la totalidad de las obras comentadas en los manuales al uso, podría ignorar que desde finales del siglo XV buena parte de la historia de este país ha pasado al otro lado del atlántico. Es un provincianismo heroico que no viene de una historia recluida y sin horizontes, sino de haberse perdido por el mundo sin haber encontrado en él nada que supere a las intrigas de parroquia. A esto no hay mucho que objetar, porque tanto vale una provincia como otra, y se sabe más de la propia; pero es que para eso valía más no haber salido de ella. Probablemente habría sido mejor para muchos. &lt;br /&gt;No hay que retroceder a los tiempos de Bernal Díaz. ¿Está usted cansado de la vida y milagros de la generación del 27? ¿Sí, de verdad? ¿Y de la del 98? ¿Y ha leído Ud. a Rafael Barret? De acuerdo, Barret sólo escribió decenas o centenas de artículos,  cartas, algunos cuentos en los treinta y cuatro años que vivió desde su nacimiento en Torrelavega en 1876 hasta que murió en Arcachon, tuberculoso y con cara de haber vivido por lo menos el doble. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TRe0RNzf2GI/AAAAAAAAAEc/OLZR3U-gAKw/s1600/barrett01.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 266px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TRe0RNzf2GI/AAAAAAAAAEc/OLZR3U-gAKw/s320/barrett01.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5555106873241229410" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Casi todo lo escribió en Paraguay, lo que es una garantía de interés secundario (salvo, claro está, en Paraguay, donde es recordado y reconocido). Sus obras &lt;em&gt;Lo que son los yerbales paraguayos &lt;/em&gt;o &lt;em&gt;El dolor paraguayo&lt;/em&gt;, literatura de viaje y de denuncia al mismo tiempo, son descripciones impresionantes de modos de trabajo esclavo que aún perduran en las américas, o de la vida en un país arrasado por una guerra  de interés secundario pero tan mortífera como las peores que se han sufrido en continentes menos secundarios (¿ha oído usted hablar de la Guerra del Paraguay?). Sus cuentos son breves esbozos naturalistas que resumen muchas miserias en poca retórica -ahí Barret ha envejecido: en su época se entendía que eso podía cambiar. Los artículos que publicó en la prensa sudamericana, por el contrario, son un buen motivo de depresión para quien los compare con la mayor parte de lo que puede encontrar a la venta en el kiosco más próximo. No ya que muestren que se puede escribir en la prensa diaria y ser al mismo tiempo decente y lúcido, o que sean breves obras maestras de claridad e intensidad; lo peor quizás es que, por mucho que traten de noticias ya antiguas, consiguen ser más actuales que muchos otros de última hornada. Barret fue un hombre muy combativo, desde su juventud de señorito más o menos calavera que tuvo que dejar España entre otras cosas por su afición a los duelos, hasta que, ya inclinado al anarquismo y a duelos más serios, se buscó o simplemente se encontró infinitos problemas escribiendo lo que pensaba o participando en agitaciones políticas sudamericanas. Además de combativo -un rasgo del que no carecen muchos escribidores deleznables- tenía una cultura amplia y actual, le interesaba la ciencia y el suyo era ese tipo de anarquismo que parece comprensible a los veinte años pero imprescindible a partir de los cuarenta. Por lo demás, escribía bien, tan bien como los literatos declarados de su generación o aún mejor: así opinó gente de gustos difíciles como Valle Inclán aquí o Borges allá. La honra local ha hecho que por fin sus obras completas sean editadas en España, o en concreto en Cantabria, por la editorial Tantin en colaboración con la consejería de cultura de allí. Si se ha cansado de leer lo mismo que todo el mundo lee, lea a Barret, si lo encuentra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-1617913337706297810?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/1617913337706297810/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/worst-sellers-ilustres-barret-por.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1617913337706297810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1617913337706297810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/worst-sellers-ilustres-barret-por.html' title='Worst sellers ilustres: Barret, por ejemplo.'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TRe0RNzf2GI/AAAAAAAAAEc/OLZR3U-gAKw/s72-c/barrett01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-7634900000514223752</id><published>2010-12-25T11:14:00.000-02:00</published><updated>2010-12-25T11:15:39.813-02:00</updated><title type='text'>La Ley Sinde y la virtualidad</title><content type='html'>Para entender las polémicas suscitadas por la llamada Ley Sinde -la que pretendía cohibir las descargas ilegales de músicas, películas y otros productos culturales – y su rechazo en el Congreso español, hay que recordar esa distinción tan interesante que hacen los economistas entre la economía real y esa otra economía que podríamos llamar virtual. La economía real trata -o eso creo, no soy economista- de lo que las personas producen y consumen efectivamente; la virtual de lo que podrían o desearían producir o consumir ahora, o mañana, o después de la jubilación. Sus ahorros, sus negocios futuros, lo que esperan lucrar con ellos, los valores que alcanzarán de aquí a diez años el terreno que acaban de comprar en la playa o sus acciones de Repsol, los inmensos réditos que se obtendrán de los pozos petrolíferos que Brasil ha descubierto bajo el mar a profundidades portentosas sin que se sepa todavía a ciencia cierta cómo se van a repartir o como se van a alcanzar. La economía real asciende apenas a una parte modesta de la virtual: para dar un ejemplo bien conocido, en el viejo cuento de la lechera la economía real se reduce al cántaro de leche que la protagonista lleva sobre la cabeza, y la virtual asciende a las vacas, las haciendas, las casas y los palacios que acabará obteniendo a partir del cántaro. Virtual no significa inefectivo: es por causa de toda esa fortuna virtual fabulosa que la lechera se anima a ordeñar sus vacas todas las mañanas (o al menos es lo que se supone ahora), y es por causa de ella que empieza a saltar con el cántaro en la cabeza y lo rompe: ese accidente es lo que se llama crisis, sustituyendo las piruetas de la lechera por la de sus banqueros. La economía virtual, saludable o en crisis, domina a la economía real, lo que muestra a las claras que la racionalidad de la economía no copia servilmente a la realidad verosimilista de la vida cotidiana, muy por el contrario proporciona a ésta una bocanada de imaginación y adrenalina.&lt;br /&gt;En fin, lo virtual no es irreal, pero lo que lo define es no poder tornarse real sino parcialmente, muy parcialmente. Pues bien, la mayor parte de las cuestiones relacionadas con la Ley Sinde ocurre en el universo virtual. &lt;br /&gt;Millones de consumidores obtienen músicas, películas e incluso novelas en el universo virtual de las descargas ilegales, y virtualmente las consumen; digo virtualmente porque podrían consumirlas realmente, pero tantas son las que acumulan de ese modo tan económico que no lo harán más que  en pequeña proporción. Con ello, dejan de comprar esos mismos productos que no comprarían realmente a no ser que poseyesen la prodigiosa cantidad de efectivo que necesitarían para ello en la senda de la legalidad; y si esos productos estuviesen realmente a su disposición, porque los estantes reales de los comercios reales son limitados, y  casi solo dejan sitio para centenas de copias reales de dos o tres productos de mucha salida.  &lt;br /&gt;Con ello, la industria cultural deja de recibir muchos millones de euros virtuales con los que, si no fuese por las nefastas descargas, podrían, o eso se dice, producir un volumen de  música, cinematografía y literatura virtualmente variada, innovadora y de gran calidad, en lugar o además de lo que realmente produce. Los creadores que realmente ganan mucho dinero con la producción real se lamentan de que sus ganancias virtuales podrían ser mucho mayores. Los creadores que no lo ganan, que naturalmente son muchos más, y la industria independiente e indigente que los apoya, se irritan por lo mismo, aunque en otro orden. Como a ellos (lo consigan o no) les toca producir en realidad con medios realmente precarios ese arte alternativo que los otros solo producirían si fuesen aún mucho más ricos, envidian esa realidad que a la gran industria y a los grandes autores les queda una vez descontado el expolio de las descargas virtuales. Es decir, su virtualidad es la realidad de los otros y viceversa. Unos y otros reivindican ese mundo maravilloso en el que todo lo que es virtual ahora sería real: pero esa realidad de la virtualidad es solo virtual, porque en la realidad de lo que ocurre nunca deja de faltar la virtualidad de lo que por una u otra razón no ocurre. En concreto, el marketing y la distribución -que dan cuenta de la mayor parte de los medios reales o virtuales de la industria – hacen que solo una ínfima parcela de esa virtualidad se divulgue infinitamente generando enormes lucros y pérdidas aún mayores, mientras la mayor parte de la producción cultural se queda no solamente con ganancias reales irrisorias, sino también con pérdidas virtuales igualmente irrisorias.&lt;br /&gt;Puede ser que lo anterior sea un galimatías incomprensible, así que resumamos: el argumento de  que las descargas ilegales esterilizan la creatividad de los creadores, al dejarla sin recompensa, es noble pero inconsecuente, porque los creadores que ya viven y crean muy bien con lo que ganan ahora difícilmente  mejorarían su creación si ganasen cinco veces más en el caso hipotético de que los piratas decidieran gastar el dinero que no tienen; probablemente tendrían que dejar de crear para tener tiempo de administrar esa fortuna. Los que crean pero no viven con lo que ganan difícilmente pasarían a ganar para vivir aunque nadie descargase ilegalmente sus obras, por la simple razón de que los descargadores ilegales pueden ser piratas pero no consumidores originales: descargan lo mismo que los compradores legales compran, o sea, sustraen muy poco a los que ganan muy poco, y mucho a los que ganan mucho. Contra lo que podrían sugerir ciertos argumentos que a veces se usan, las leyes de protección de derechos intelectuales no están pensadas para equilibrar las desigualdades de renta del trabajo intelectual, sino para aumentarlas, haciendo crecer muchísimo las que ya han crecido más que bastante.&lt;br /&gt;En fin, los partidos políticos de la oposición, que en modo alguno se oponen al principio de la propiedad aunque ella sea sólo intelectual, han hecho naufragar la Ley Sinde. Apoyarían una virtual ley antidescargas propuesta caso ellos estuviesen real y no solo virtualmente en el gobierno; como realmente no lo están y no sufren las presiones reales de la industria, se despreocupan de las presiones de los creadores (que por razones desconocidas son virtuales votantes del partido que no es de oposición) y virtualmente favorecen las tesis anarquizantes de los free-commons, con las que realmente no tienen mucha afinidad.  El rechazo de la ley Sinde supone un desastre para el futuro virtual de la cultura española; en cuanto a la cultura española real se teme que continúe reconocible con descargas o sin ellas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-7634900000514223752?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/7634900000514223752/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/la-ley-sinde-y-la-virtualidad.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7634900000514223752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7634900000514223752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/la-ley-sinde-y-la-virtualidad.html' title='La Ley Sinde y la virtualidad'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-96481117268595077</id><published>2010-12-20T09:37:00.001-02:00</published><updated>2010-12-20T09:39:43.693-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Papa Noel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='consumo'/><title type='text'>Villancicos</title><content type='html'>Suenan villancicos por todas partes, las televisiones programan películas que tratan de pequeños dramas familiares con final feliz, y la gente compra mucho: es Navidad. Se decía hace unos años que en Inglaterra una caza al zorro no estaría completa sin su cortejo de manifestantes en defensa del zorro, y del mismo modo le faltaría algo a la Navidad sin los columnistas y los tertulianos antinavideños expresando su asco hacia la felicidad obligatoria, los villancicos, los festines y los empachos; los hay específicos, que detestan exclusivamente la Navidad, y fundamentalistas que detestan todas las fechas señaladas y suspiran por un mundo sensato con semanas de diez días y turnos racionalizados de vacaciones que dosifiquen bien el trabajo y el descanso. &lt;br /&gt;Pero el acuerdo de fondo subsiste porque la inmensa mayoría de los antinavideños, independientemente de su nivel de militancia, también compra mucho. En rigor, la ortodoxia consiste en eso, y no en derretirse de emoción delante de un pesebre: hace unos siglos, un inquisidor comentaba que, más allá de detalles teológicos, lo que permitía reconocer a un judío o un musulmán secreto era su resistencia a comer jamón. Sabía bien que los detalles teológicos no son nada sin alguna herejía tangible y cotidiana, que en el caso de las navidades consistiría en pasar por estas fechas sin haber comprado nada. &lt;br /&gt;Hará casi sesenta años que los canónigos de Dijon, irritados con las modas americanas que habían invadido Francia, y con el consumismo que amenazaba esas fechas entrañables, erigieron delante de la catedral una hoguera donde quemaron una imagen de Papa Noel (esa imagen de viejo gordo y barbudo vestido de rojo, elaborada no muchos años antes por los publicitarios de Coca Cola a partir de algunos folclores previos). El antropólogo Claude Lévi-Strauss publicó por entonces un artículo sobre el episodio, mostrando que esos defensores de la tradición tenían la tradición en contra, porque el Papá Noel de los americanos era en realidad mucho más viejo que los belenes, los reyes magos y las fiestas entrañables. Un poco por todas partes y desde una antigüedad muy remota esas fiestas del final invernal del año han dado lugar a la llegada de personajes (casi siempre viejos; en realidad, más que viejos, espíritus de muertos) cuya principal función era abrumar con regalos a los niños; gastar, derrochar aunque fuese en una medida que ahora y sólo ahora puede parecer sobria. Lo más interesante del consumismo es que es una compulsión muy antigua, aunque en tiempos arcaicos tenía que ver con la aproximación periódica de los muertos (muerte y consumo han sido casi sinónimos, con buenas razones) y ahora es, digamos, el principio racionalizador de la vida más corriente; consumir hasta la aniquilación es una tradición venerable; la novedad consiste en la creencia de que se debe encontrar una maña para hacerla sostenible. Qué más podía esperarse sino que, un poco por todas partes y desde tiempos muy antiguos, ese personaje generoso fuese también consumido. O sea, quemado al final de la fiesta, como hicieron los buenos canónigos de Dijon que, puestos a rechazar el neopaganismo, oficiaron sin querer las ceremonias del paganismo viejo. El derroche navideño tiene su lado angustioso, como todo buen consumo. &lt;br /&gt;Villancicos por todas partes, y alguien podría quejarse de que ese acervo musical resulte demasiado pobre; canciones de villanos, y además en diminutivo, precisamente ahora cuando los villanos ya no existen, o casi no se dejan ver, escondidos en sus casas de pueblo viendo los anuncios de cava en la tele. Piezas como una &lt;em&gt;Marimorena&lt;/em&gt; o un &lt;em&gt;Pero mira cómo beben&lt;/em&gt; son muy pobres al lado de un &lt;em&gt;Heilige Nacht&lt;/em&gt;, o de un &lt;em&gt;Adeste Fideles&lt;/em&gt;, cuya música se atribuye a un rey portugués. Pero todo ese bullicio de zambomba y pandereta, sin una mala polifonía que llevarse al oido, tiene su ventaja filosófica; véase ese existencialismo descarnado de la virgen lavando pañales y tendiéndolos en el romero, esa escena de vida de chabola que no se inmuta por mucho que dios en persona se deje caer; podrá el mundo ponerse cabeza abajo, podrán nacer cielos nuevos y tierra nueva pero al final de todo quedarán pañales por lavar. En lugar de toda esa beatitud reverente de adoremos, cantemos, gloriemos, noches blancas y felices, esos versitos definitivos:&lt;br /&gt;“La nochebuena se viene/la nochebuena se va/ y nosotros nos iremos/ y no volveremos más”. &lt;br /&gt;En realidad, eso basta para mostrar que a los antinavideños lo que les molesta no es la carcundia de la Conferencia Episcopal y la fragilidad del laicismo español, sino el simple paso del tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-96481117268595077?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/96481117268595077/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/villancicos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/96481117268595077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/96481117268595077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/villancicos.html' title='Villancicos'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-8254514622143136574</id><published>2010-12-12T15:08:00.005-02:00</published><updated>2010-12-12T15:13:36.061-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amazonia Fitzcarrald Herzog'/><title type='text'>Fitzcarrald, mitología en tres fases</title><content type='html'>1. En 1982 Werner Herzog lanzó a las pantallas un ejemplo radical de cinéma-verité. Lejos de esconder su cámara en los pliegues de la realidad para absorberla y registrarla, convirtió el rodaje de su película Fitzcarraldo en un episodio similar a la historia que la película narraba. Y no solo porque en lugar de hacer uso de decorados, o extras aindiados, o de los trucos de cine ya disponibles en la época, se obstinase en reproducir en la selva real la hazaña real de su héroe –hacer pasar un barco a través de una montaña- ni porque lo hiciese con la ayuda de un vasto grupo de verdaderos indios ashaninka, habitando a su lado (en un campamento aparte) con su grupo de técnicos y actores, ni porque contase con la participación de un actor que tendía a confundirse con sus personajes. Lo que definitivamente hizo de Fitzcarraldo una película peculiar fue su capacidad de ingresar en la misma galería de fantasmas en que ya figuraba su protagonista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TQUB1HH1yRI/AAAAAAAAAEI/2s4BtvDJdJw/s1600/fitzcarraldo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 176px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TQUB1HH1yRI/AAAAAAAAAEI/2s4BtvDJdJw/s320/fitzcarraldo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5549844127760632082" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya había sucedido en las empresas de los barones del caucho, decenas de indígenas fueron arracimados lejos de sus casas y sus huertos, en territorio ajeno, con la expectativa de un buen lucro, y como en el pasado, ese desarraigo produjo conflictos y alguna muerte. No, como se ha llegado a decir, en el propio rodaje sino durante los desplazamientos a los que el trabajo obligaba. El equipo tuvo que huir de su primera localización, en el Alto Marañón, debido a la hostilidad de los Aguaruna que llegaron a asaltar y destruir el campamento de los cineastas; la empresa fue denunciada como etnocida y peligrosa en la prensa peruana, que acusó a Herzog de valerse de militares para intimidar a los indios. Las innumerables dificultades estuvieron a punto de echarlo todo a perder, y obligaron a reformular parte de la trama y del elenco (Jason Robards fue sustituido por Klaus Kinski, y Mick Jagger salió de la película junto con el personaje que representaba). Es más, todo el episodio se vio envuelto en la misma atmósfera terrorífica que caracteriza a las viejas gestas de los caucheros, y los indios pudieron ver en los alemanes y americanos del equipo variantes modernas del pishtaco o el sacacara, esos ogros blancos que merodean en busca de grasa o piel de indio para venderla a la industria. De todo ello ha escrito en varias ocasiones (especialmente en su libro An Amazonian Myth and its History, de 2001) el antropólogo escocés Peter Gow – que hacía su trabajo de campo en la época y en una zona muy próxima a la del rodaje. Durante el rodaje y después de él corrieron rumores de que los indios que trabajaban en la película vivían encerrados atrás de altas cercas, de las que cada día algunos escogidos eran sacados por unas portañolas para arrancarles la cara; lo que quizás un rumor extendido por los madereros locales, molestos con los salarios mayores que ofrecían los cineastas.  No importa mucho que los métodos de Herzog y su equipo, en el peor de los casos, estuviesen muy lejos de la violencia de los viejos caucheros: su empeño exacerbado en lograr un propósito absurdo (hacer que el barco trepase por una montaña) era tan incomprensible como la codicia de aquellos por la goma, y la realización de la película, nebulosa en sí, no podía ser sino una manifestación más de la furiosa locura de los blancos o una tapadera para fines secretos; bien o malintencionada, esa empresa se insertaba en una red local de manejos y sospechas y en eso que alguien ha llamado la cultura del terror en la Amazonia.&lt;br /&gt;El mismo rodaje –en una época en que aún no se había generalizado la elaboración de making-off- fue el tema de un documental y un libro (Burden of Dreams es el título de ambos) de autoría de Les Blank y Maureen Gosling, a los que pueden acudir los interesados en más detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Herzog no pretendió hacer una reconstrucción histórica del episodio de Fitzcarrald. No sé hasta qué punto investigó las fuentes disponibles, pero si lo hizo está claro que no se interesó por aprovecharlas al máximo. En lugar de ello, parece haber confiado en una intuición interesante, la de que la Amazonia de la época del caucho continuaba sin cambios esenciales en la Amazonia de los años ochenta. Así, simplemente añadiendo algunos trajes de época o eliminando algunos elementos visiblemente anacrónicos –radios, coches o motocicletas- filmó en los barrios de palafitos de Iquitos o pobló el Teatro de la Ópera de Manaus con la élite actual de la ciudad; rehabilitó algún barco viejo, en lugar de construir uno antiguo, y contrató, quizás medio por casualidad (a fin de cuentas su propósito inicial era trabajar con los Aguaruna, mucho más al norte) un grupo de indios de la misma etnia de los que habían colaborado con Fitzcarrald muchas décadas antes; como los Ashaninka aún usaban y usan sus atuendos y sus pinturas de antiguamente no fueron necesarios esfuerzos de figurín. Para hacer más amazónica su historia, no recurrió a la reconstrucción arqueológica sino, con mucho tino, a la mitología local, juntando en el escenario del teatro a Sarah Bernhardt junto a Enrico Caruso, incluyendo en su guión el ferrocarril del Madeira-Mamoré (aquel en cuya construcción, según la leyenda, había muerto de malaria un obrero a cada traviesa), o escenificando una vez más la seducción de los salvajes por la música o por el gramófono (un tema constante en la mitología colonial, que aparece en numerosas fotografías, o en una película como Nanook del Norte de Flaherty, pero que en última instancia remite a la figura de Orfeo domesticando a las fieras con su lira).  La mitología local de la Amazonia coincide y dialoga mucho con la mitología europea sobre la selva: una y otra están obsesionadas por el barco –siempre un barco medio fantasma, dotado de algo de vida y voluntad propia, a veces un monstruo devorador en sí mismo. Obsesionadas también por la presencia de los iconos de la civilización refinada en medio de la selva: Caruso llegó a cantar en Manaus, sí (alguna selección de arias y romanzas, no una ópera) pero ya he oído hablar de su paso por lugares muchísimo más recónditos, y las consejas nativas hablan con frecuencia de magníficas ciudades sumergidas o escondidas en la selva, repletas de rascacielos y fantásticos aeropuertos. Obsesionadas, en fin, con la Naturaleza: para los indios, porque el mundo vegetal y animal es un espejo ad infinitum de la regla y la sociabilidad humanas, para los europeos, porque es la negación de todo eso. En el documental de Blank y Gosling, Werner Herzog monologa, en un momento, sobre su desesperación en un rodaje casi imposible, y expone su filosofía a respecto de una naturaleza atroz, poderosa y ciega, que es la que posee y se sobrepone a sus personajes. Se le podría objetar que ese pesimismo, en sí posible, solo se hace necesario cuando la tal naturaleza se confronta con planes prometeicos; fuera de ellos, la atrocidad de la selva no es más visible que la de cualquier otro medio, y permite lo que se puede llamar una vida muy normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Carlos Fermín Fitzcarrald López es un personaje importante de la historia finisecular de Perú, o al menos del Oriente de Perú (es decir, del Perú amazónico, siempre un tanto marginal en la historia oficial del país), el prototipo y ejemplo supremo –quizás junto a Julio Arana, el patrón del Putumayo- de la cohorte de neoconquistadores que penetraron en la selva en busca de caucho en la época del boom. Para unos fue uno de esos saqueadores desalmados que armaban con winchesters a los Piro para que les consiguiesen esclavos Campa y a los Campa para que les suministrasen esclavos Piro, que destruía con la misma impiedad hombres y árboles. Para otros, un héroe patriótico cuya labor debería haber continuado para que el Perú se apoderase más rápida y efectivamente de sus dominios orientales. &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TQUCGQzLSqI/AAAAAAAAAEQ/RDNUWCGoXkg/s1600/preview_carlos_fermin_fitzcarrald.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 208px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TQUCGQzLSqI/AAAAAAAAAEQ/RDNUWCGoXkg/s320/preview_carlos_fermin_fitzcarrald.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5549844422416091810" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sería fácil claro está, contraponer el Fitzcarrald real al Brian Sweeney Fitzgerald-Fitzcarraldo creado por Herzog: el primero era mucho más peruano que el segundo en sus modos y en su aspecto, aunque tuviese de hecho ascendencia irlandesa, y no estaba, que se sepa, especialmente interesado en la ópera. Ni era desde luego un alucinado ni un hombre solitario: tenía amplias alianzas empresariales y políticas y su suegro era su principal socio. Manaus con su teatro y el río Madeira con su ferrocarril fracasado le quedaban muy lejos; aunque la geografía obligase a los negociantes peruanos de la Amazonia a contar con socios brasileños y a comerciar por medio del Brasil (Amazonas abajo y no Andes arriba) esos lugares, y el mismo Iquitos, estaban muy distantes de sus dominios y muy lejos también entre si. En fin, sus planes y sus métodos eran descomunales pero racionales, y aunque en efecto uno de sus logros fue construir el llamado istmo de Fitzcarrald (que unía por medio de un camino con raíles la cuenca del Urubamba y la del Madre de Dios) y hacer pasar por él barcazas, hay que decir que ese istmo siguió el trazado más llano que era posible en lugar de estrellarse en línea recta con una pendiente brutal; la construcción de tales varaderos, por lo demás, no fue una exclusiva suya. Pero para ese viaje verosimilista no se necesitan alforjas muy grandes: la película de Herzog no tenía pretensiones arqueológicas, y a su metafísica le sobran esos detalles. &lt;br /&gt;Y además, ese Fitzcarrald histórico que habría que contraponer al Fitzcarraldo mítico de Herzog simplemente no está disponible. Dos años después de que Ernesto Reyna publicase en 1942 su bio-hagiografía (Fitzcarrald, el rey del caucho), aún hoy la fuente de información más común, salió a la luz otro libro, de Zacarías Valdez, antiguo colaborador del cauchero, que intentaba recortar las fantasías de Reyna. Si no recuerdo mal (lo leí en Lima hace bastantes años y no es fácil de encontrar), Valdez desmentía algunas hazañas novelescas que Reyna le atribuía a su héroe en la Guerra del Pacífico contra los chilenos, y también su percepción como Amacegua o “dios blanco” por parte de los indios. En otras palabras, no será en la Amazonia –un lugar tan hostil para el registro y almacenamiento de pruebas documentales- donde se pueda trazar con facilidad ese límite entre historia y mitología que mal puede trazarse para cosas más próximas como la Guerra Civil española o la del Afganistán. El Fitzcarraldo mítico de Herzog se pone simplemente al lado de otros Fitzcarralds de la mitología nacionalista peruana o de la crónica demoníaca del genocidio. Se puede decir, por lo demás, que Herzog, montando su mitología amazónica (personal, pero perfectamente amazónica) no explotó al máximo las posibilidades que los historiadores le daban. En la película no encontró lugar la violencia, tan cinematográfica, de las aventuras de Fitzcarrald, con sus ejércitos de indios, o la figura del Curaca Venancio, un jefe Campa (o Ashaninka, en la terminología actual) que se convirtió en uno de sus principales aliados, ni la sombría figura de Carlos Scharff, uno de sus lugartenientes, cuyo asesinato reivindicaron prácticamente todos los grupos étnicos o sociales de la región. Sobre todo, la película de Herzog –y esto es más llamativo, por lo próxima que esa escena descartada queda a las obsesiones del guión-  no aprovechó el fin brutal del Fitzcarrald histórico, que se hundió junto con su barco en un pongo (el de Mainique, si mal no recuerdo). Su cadáver, junto con el de su principal socio, sólo fue devuelto por las aguas días después.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-8254514622143136574?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/8254514622143136574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/fitzcarrald-mitologia-en-tres-fases.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8254514622143136574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8254514622143136574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/fitzcarrald-mitologia-en-tres-fases.html' title='Fitzcarrald, mitología en tres fases'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TQUB1HH1yRI/AAAAAAAAAEI/2s4BtvDJdJw/s72-c/fitzcarraldo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-9022626013456396162</id><published>2010-12-03T21:02:00.000-02:00</published><updated>2010-12-03T21:04:36.049-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='corrupción'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Assange'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='wikileaks'/><title type='text'>Que suelten a Assange</title><content type='html'>Quiero dejar claro que la transparencia me parece un ideal discutible. Es decir, es un buen ideal, pero suele dar malas realidades, fuera de ese mundo perfecto de cristal que sería la peor de todas. Será difícil encontrar algo más falso que lo que se ve en el Gran Hermano de la televisión, y el Gran Hermano de Orwell muestra que fingimiento y transparencia no son incompatibles, siempre que se elimine con cuidado todo lo que no sea fingimiento. Es lo que da más miedo del mundo contemporáneo y de la mayor parte de sus gobernantes: la posibilidad de que sean tal y como parecen.&lt;br /&gt;La transparencia en si es insoportable. Basta pensar qué sería vivir rodeado de gente diciendo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad a todas horas; o gobernado por políticos que hiciesen lo mismo: el espectáculo sería arrebatador los primeros minutos, bochornoso los siguientes y masacre para el resto. A las guerras civiles hay que reconocerles que ofrecen momentos de gran sinceridad. Por eso mismo, de los políticos no se espera que digan la verdad, sino que la digan, la oculten o la contraríen en las proporciones necesarias para una buena convivencia. &lt;br /&gt;Es más o menos eso lo que le están echando en cara a Julian Assange, el responsable de Wikileaks, la web que ha divulgado papeles reservados del departamento de estado americano: "está usted destripando un juego imprescindible". Imaginemos que alguien se levanta de su butaca del Teatro de la Ópera en el último acto de La  Traviata, mientras Violeta canta sus últimos estertores, y se pone a gritar: "¡Esa mujer está fingiendo! ¡Ni se muere ni está tuberculosa ni se llama Violeta!" Seguramente el público aplaudiría su expulsión sumaria de la sala, sin agradecerle esa revelación. Acabamos de enterarnos de que el gobierno americano sabe que los gobiernos con los que se alía son corruptos, hipócritas o comediantes, más o menos como aquellos a los que se enfrenta; y si no extraña que lo piense extraña menos que se lo calle. ¿Es como para escandalizarse? Si, sí, los hechos en si pueden ser escandalosos, horrorosos incluso, pero ¿de verdad que no se había usted enterado aún de ellos? No sé si Assange ha revelado algo que no supiese ya quien quisiese saber. Los secretos de estado parecen ser, en su mayor parte, como el vello púbico de las celebridades: lo único que los hace sorprendentes es que aparezcan en las portadas.  Política es eso, diplomacia es eso, al menos en todo el mundo conocido: yo hago como si no supiese, y tu como si no supieses que lo se, un convenio de hipocresía civil. &lt;br /&gt;Si Julian Assange, el inconveniente, se merece la libertad -y algún tipo inédito de Premio Nobel- es porque, antes que él, los gobiernos y sus alrededores violan sistemáticamente ese mismo convenio, en detrimento de la ciudadanía. Assange destripa el juego, pero es que ellos nos habían querido convencer de que el juego no es tal.&lt;br /&gt;Es una horrenda conjura ilusionista. Para empezar, cómo no, está el auto sacramental de la transparencia, que va de las cuentas privadas y públicas hasta las revelaciones de la tele-basura, pasando por los scannersde los aeropuertos. Un diluvio de información del que quizás alguien saque provecho: no el ciudadano común, que se resigna a que alguien sepa todo de él a cambio de la sensación de que se sabe todo de todos.&lt;br /&gt;Después, los políticos siguen cursos de interpretación, no para fingir bien, sino para fingir que no fingen. Bien entrenados, prodigan ante la prensa escenas campechanas con su familia, amigos y electores, hasta convencer al público de que son seres reales, comunes y corrientes, y no siniestros funcionarios de una especie de juego de rol diseñado por el mismísimo Behemoth.  &lt;br /&gt;En fin, los gobiernos y sus alrededores, armando legiones de especialistas en todas las materias, pasan a ocuparse de todos los dilemas de la vida diaria, desde la salud y la vialidad hasta la temperatura correcta de fritura del pescado, asegurando al elector que su principal objetivo es llevarlo de la mano como una madre. No siempre esos cuidados son efectivos, pero la máquina es tan formidable que al menos persuade al ciudadano de que las cosas no podrían hacerse de otro modo. &lt;br /&gt;¿Que tienen en común todas esas operaciones tan dispares? El objetivo de convencer al público de que, si alguna vez la política fue arte y teatro, ya ha dejado de serlo: lo que se ofrece ahora en el escenario es la vida misma, todo verdad, la verdad toda. No es poco, porque en el teatro el público podía abuchear, tirar tomates y hacer que quitasen la pieza de cartel: ante la vida misma puede a lo sumo quejarse. &lt;br /&gt;Por eso las revelaciones de Assange, sea quien sea ese señor, son bien venidas. No porque nos cuenten cómo es el mundo en realidad, sino porque nos recuerdan que la comedia sigue siendo comedia.&lt;br /&gt;¿Transparencia? No sé, creo que el primero que pensó en la aplicación de la transparencia al bien común fue Jeremy Bentham, imaginando una cárcel sin paredes. Opacidad para todos. Que suelten a Assange si es que lo cogen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-9022626013456396162?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/9022626013456396162/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/que-suelten-assange.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/9022626013456396162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/9022626013456396162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/12/que-suelten-assange.html' title='Que suelten a Assange'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-8692189697435778451</id><published>2010-11-22T08:19:00.001-02:00</published><updated>2010-11-22T08:21:15.720-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tertulias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sostres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pedofilia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexualidad'/><title type='text'>Sacos de estiercol y pedofilia</title><content type='html'>En este país de tertulias y tertulianos (España, digo) uno de los temas que más está rindiendo en las ultimas semanas son las declaraciones de Fernando Sánchez Dragó y Salvador Sostres sobre sus relaciones sexuales con mujeres muy jóvenes, casi niñas. Para posibles lectores brasileños, aclaro que ambos son literatos-periodistas-intelectuales sea, en el mejor de los casos, por su versatilidad; sea, en el peor, porque es preciso juntar tres pocos para componer una ocupación entera. &lt;br /&gt;El primero contó sus aventuras ya antiguas con unas adolescentes japonesas en un libro autobiográfico o semi-autobiográfico; el otro ponderó los atractivos de las recién púberes ante el auditorio de un programa de televisión (con amplia participación de niños) que iba a ser grabado o emitido poco después. Ambos episodios han recibido más publicidad debido a las denuncias que la que habrían tenido según su curso normal. De modo que los dos ciudadanos (inclinados a las polémicas: el blog de Sostres lleva el lema “Escribir es meterse en problemas”) pueden objetar, sin mucha exageración, que sus enemigos les acosan con la peor acusación disponible en la ética actual, a saber la de pedofilia. Cierto, alguien ya ha observado que quienes ahora apoyan a Sánchez Dragó denostaron antes a Polanski, y viceversa: lo verdaderamente intolerable de la pedofilia parece ser, por tanto, que la practiquen nuestros desafectos, y es verdad que quien apela a argumentos morales no tendría que escorarse en esos detalles. &lt;br /&gt;Pero desde luego lo que no voy a hacer es defender a los dos encausados, que tienen medios de sobra para hacerlo ellos mismos y que no carecen de multitud de simpatizantes. Estos tienen a mano dos argumentos fáciles y de cierto prestigio cultural. Uno es clamar contra la censura y evocar los procesos por inmoralidad contra Flaubert o Baudelaire, contra Miller o Wilde. Otro es aludir a las muchas situaciones -casi todas las otras culturas, casi todas las otras épocas- en que las criaturas humanas se consideraban sexualmente maduras mucho antes. Lamentable, porque esos argumentos solo podrían ser serios si incluyesen unos matices que a su vez los harían poco efectivos. &lt;br /&gt;Sin entrar en comparaciones entre Flaubert, Miller y los dos encausados, hay que recordar que si los primeros fueron censurados o condenados fue porque, entre otras cosas, eran ciudadanos que no ocupaban puestos destacados en los medios de comunicación de masas, como lo son los segundos. Eran suficientemente débiles para que la censura –un animal más carroñero que predador- se cebase en ellos. No es lo que les pasa a Dragó y Sostres, que desde sus tribunas pueden dictar sus sentencias, sabiendo que los problemas en que se metan nunca serán mucho más que acicates para su público. Ocupan posiciones de poder y se deleitan escenificando un arrojo que en general solo le cuesta caro a quienes no las ocupan. Es una lacra de este país populista: los de arriba se permiten gritar sus opiniones con el lenguaje y el tono de los antiguos arrieros. Rezongar desde arriba es fácil; dar ejemplo –de moral o de estética- es menos fácil, y quizá por eso suele evitarse. &lt;br /&gt;Igual de fácil es vender doctrina vieja como si fuese librepensamiento; porque la charla sexual de los encausados es vieja, o más bien rancia. En todas esas culturas antiguas o exóticas en que las mujeres eran mujeres a los trece años, la sexualidad era un asunto serio, y formaba parte del orden del mundo, lo que hacía que la pedofilia helénica fuese parte de la pedagogía y que las acrobacias del kama-sutra o esculturas gigantes de genitales decorasen los templos; que el sexo fuese un arte en que los buenos ciudadanos deberían brillar y que se escribiesen tratados para exponerlo. Pero una de las primeras cosas que hizo el cristianismo fue trasladar la sexualidad del campo de la creación al de la excreción, y la cultura española, que a veces vocifera su emancipación del catolicismo, sigue comulgando por ese lado al menos. Un abad de Cluny del siglo X, quizás también dado a las polémicas (el actual papa hizo su elogio en una alocución a peregrinos hace algo más de un año), se refería al cuerpo humano como “un saco de estiércol”, escandalizándose de que alguien se prestase a abrazar tal cosa. Feministas mal intencionadas han pretendido que se refería en exclusiva al cuerpo femenino, pero él lo daba sólo como ejemplo; no tenía mejor opinión del resto de los cuerpos. Once siglos después, los dos encausados no se refieren a sus amantes púberes con el arrobo sentimental o el deleite estético de Nabokov, Machado o, para no citar ejemplos tan letrados, algunos indios del Amazonas. Se limitan, de modo muy castizo, a comentar que a esa temprana edad ya son unas zorras (ambos autores), aunque sus sexos no huelan, aún, a ácido úrico (detalle de Sostres). Además de los latinos, les sobran antecedentes vernáculos: véase Quevedo, cuya poesía amorosa entraba en el metalenguaje cuando andaba por las ramas y en el urinario cuando se volvía explícita. No puede ser casual que la mejor poesía erótica en castellano se haya debido a un autor –carmelita y santo, por cierto- que presumidamente nunca probó la carne propiamente dicha, y podía erotizar sin huir de la inocencia. No hay mucho que decir de algo que no se entiende como arte sino como desahogo (el propio Sostres, en un artículo de su blog, dice que la trufa blanca contiene más información que el sexo); y ya se ha dicho que la pedofilia moderna y la moral estrecha brotan de la misma fuente, esa noción estercolaria según la cual el sexo aja, y lo mejor que se debe hacer es acercarse lo más que se pueda a la virginidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-8692189697435778451?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/8692189697435778451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/11/sacos-de-estiercol-y-pedofilia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8692189697435778451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8692189697435778451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/11/sacos-de-estiercol-y-pedofilia.html' title='Sacos de estiercol y pedofilia'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-4778732732807489111</id><published>2010-08-05T16:10:00.002-03:00</published><updated>2010-08-05T16:15:28.262-03:00</updated><title type='text'>Entrevista con el autor de Ojos Cortados</title><content type='html'>No vamos a revelar nada, porque la novedad ya copa las portadas de los suplementos literarios y los escaparates de las librerías. Oscar Calavia ha publicado su tercera novela, Ojos Cortados (por la editora madrileña Lengua de Trapo). Si eso no es una primicia, si lo es en cambio esta entrevista, la primera que el autor concede a respecto de su nueva obra. Lo localizamos por teléfono, no sin algunas dificultades, en su casa en la isla brasileña de Santa Catarina. &lt;br /&gt;P. Señor Calavia, le envidio a usted. Yo también quería ser un escritor en una isla.&lt;br /&gt;R. No me envidie hoy. Hace un frío de perros.&lt;br /&gt;P. Y hablando de perros, ¿Ojos cortados tiene algo que ver con un perro andaluz?&lt;br /&gt;R. No, que yo sepa.&lt;br /&gt;P. ¿A quien más se lo podría preguntar?&lt;br /&gt;R. Bien, ya sabe usted… uno es responsable de lo que escribe, pero no de cómo lo leen, eso ya se lo habrán respondido muchas veces, digo. ¿O no?&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TFsNk2cS2_I/AAAAAAAAAD4/AfKz8HaZmuk/s1600/port-00168-NB.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 170px; height: 245px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TFsNk2cS2_I/AAAAAAAAAD4/AfKz8HaZmuk/s320/port-00168-NB.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5502006296503835634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;P. ¿De que trata Ojos Cortados?&lt;br /&gt;R. Me había prometido que serian preguntas fáciles.&lt;br /&gt;P. Pero esa no la puedo evitar. ¿De que trata?&lt;br /&gt;R. Bien, trata de la vista. De la visión. En algún momento pensé en titularla “Ensayo sobre la visión”, pero puede imaginar por qué no lo hice. Además la visión es un tema demasiado amplio, daría para muchas, muchas novelas; “Ensayo sobre la visión” seria pretencioso. &lt;br /&gt;P. ¿Puede concretar mas?&lt;br /&gt;R. Son tres historias, cada una sobre una mujer, o sobre la misma si quiere mirarlo así. Digamos que en la primera se la ve de lejos, en la segunda de muy cerca; y en la tercera se habla de lo que ella misma ve. Se habla mucho de las propiedades o de las paradojas de la visión.&lt;br /&gt;P. Un ojo cortado ¿ve doble?&lt;br /&gt;R. Si, depende de cómo se corte.&lt;br /&gt;P. Y usted, ¿ve bien, o ve doble?&lt;br /&gt;R. Veo bien: tengo miopía, astigmatismo y presbicia. Es una visión matizada. &lt;br /&gt;P. ¿Le ha dedicado usted la novela a uno de sus personajes?&lt;br /&gt;R. ¿Por que no? Los personajes tienen su propia vida. Están por ahí, es improbable pero no es imposible que te los encuentres. O que encarnen o que alguien los encarne.&lt;br /&gt;P. ¿Como?&lt;br /&gt;R. No son simples piezas de un escrito. Pero no se les suele agradecer lo que hacen por lo que escribes. Son un poco como los toreros o los futbolistas, hay unos pocos muy conocidos que acaban haciendo olvidar a sus propios autores, la mayoría lleva una vida muy oscura. En este caso el personaje, aunque puede no reconocérsele, viene de una novela anterior, La única margen del río. Allá era demasiado vago, esquemático; merecía dejarse ver con mas nitidez. Además de entonces acá he podido conocerlo mucho mejor. &lt;br /&gt;P. Bien, cambiemos de tema. ¿Le gustan a usted las novelas que no terminan?&lt;br /&gt;R. Quien le ha dicho eso? Mis otras dos novelas no podían terminar de un modo mas terminante.&lt;br /&gt;P. ¿Y esta?&lt;br /&gt;R. Mi madre suele decir en esos casos que es mejor así, porque te dejan que imagines el final que quieras. Aunque en Ojos Cortados es un poco diferente. Si lee con cuidado, notará que en la segunda historia hay un personaje que responde a su pregunta. Por un lado dice que en realidad el final es lo más artificioso de cualquier relato; porque las cosas en la práctica nunca acaban, o sólo acaban por abandono, mucho después de que sus protagonistas desaparezcan. Por otro, que las historias de unos siempre pueden completarse con las de otros.&lt;br /&gt;P. ¿Eso es una clave para lectura?&lt;br /&gt;R. Si usted quiere…&lt;br /&gt;P. ¿Es o no es?&lt;br /&gt;R. Bien, digamos que Ojos Cortados es aparentemente lineal. Bien, no muy lineal, razonablemente lineal. Pero en realidad puede leerse en circulo, o en círculos. Como esos círculos que se hacen en un papel para que el bolígrafo funcione. &lt;br /&gt;P. Así que su nueva novela seria también algo del estilo de Las botellas del señor Klein…&lt;br /&gt;R. En varios sentidos, si. Si, de hecho.&lt;br /&gt;P. Pero en esta no hay ningún Klein.&lt;br /&gt;R. ¿Y usted que sabe? No se dice el apellido de ningún personaje.&lt;br /&gt;P. La tercera parte de su novela pasa en Sao Paulo, la segunda en Paris. La primera en el lugar mas feo de la tierra. ¿Ha estado usted ahí?&lt;br /&gt;R. Si.&lt;br /&gt;P. ¿Donde queda, si puede saberse?&lt;br /&gt;R. En muchos lugares, cada vez en más. &lt;br /&gt;P. Bien, esta usted reticente, ¿ya vale de entrevista?&lt;br /&gt;R. Si le parece…&lt;br /&gt;P. Una ultima pregunta: ¿suele concederse muchas entrevistas a si mismo?&lt;br /&gt;R. No, sólo excepcionalmente.&lt;br /&gt;P. Pues muchas gracias en ese caso. Hasta la próxima.&lt;br /&gt;R. De nada. Hasta más ver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-4778732732807489111?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/4778732732807489111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/08/entrevista-con-el-autor-de-ojos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4778732732807489111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4778732732807489111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/08/entrevista-con-el-autor-de-ojos.html' title='Entrevista con el autor de &lt;em&gt;Ojos Cortados&lt;/em&gt;'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TFsNk2cS2_I/AAAAAAAAAD4/AfKz8HaZmuk/s72-c/port-00168-NB.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-7631549939904059429</id><published>2010-07-24T14:19:00.000-03:00</published><updated>2010-07-24T14:29:24.552-03:00</updated><title type='text'>Los humanos, primero. Vote en Marina da Silva</title><content type='html'>Un senador de la república se queja de que los billetes de banco brasileños retraten jaguares, peces, garzas y colibríes en lugar de héroes y estadistas. Otro dice que el país está en manos de chiítas ecológicos, y que las preocupaciones ambientales están bien desde que respeten prioridades: primero la gente, después el medio ambiente y por fin los animales. Ocurrió hace ya meses, fue una de esas polémicas que de vez en cuando envuelven al Ministro de Medio Ambiente del gobierno federal brasileño –una especie de convidado de piedra con cartera ministerial. &lt;br /&gt;Podría haber ocurrido en cualquier otro momento, o quizás en cualquier otro país, y es un buen ejemplo de lo que los hombres públicos, y la mayoría de sus votantes, entienden ser la relación entre gente, animales y medio ambiente. Lo correcto aquí seria replicar que los seres humanos forman parte del medio ambiente, que la prioridad que les demos no puede estar reñida con el cuidado de ese medio, etc. etc. Pero eso ya se ha dicho muchas veces, y tal vez perpetúe un cierto sofisma.&lt;br /&gt;Probemos a decirlo de otro modo: esa prioridad que el senador propone tiene que ser discutida. Los derechos humanos –que, si la expresión significa algo, significa precisamente los derechos de una especie, la humana, en contraposición a otras - están sobredimensionados. Se han convertido en privilegios abusivos. Cierto es que ellos están mal, muy mal distribuidos dentro de la especie beneficiaria, pero eso es precisamente lo que suele suceder con bienes que se suponen ilimitados. Si los derechos humanos se viesen restringidos por los del medio ambiente no seria tan fácil ocultar que urge repartirlos mejor.&lt;br /&gt;Lo que subleva a los senadores de la Republica es que se preserven áreas – demasiado extensas según su opinión- para que jaguares, pirarucús, garzas, colibríes o cobras-de-duas-cabeças continúen existiendo, alimentándose de lo que encuentran o unos de otros; nadando, volando o reptando según su naturaleza. Algo, a fin de cuentas, barato. La prioridad reivindicada para la gente, por el contrario, no significa que la gente pueda seguir existiendo, o que lo haga de ese modo exagerado que se ha venido a llamar civilización. Significa, hoy por hoy, algo bastante caro, a saber que le sea dado sumergirse en todas las modalidades imaginables de inmundicia. Que nade en basura, que pueda acumular bienes diseñados para convertirse en desperdicios en semanas o meses, y que acceda al confort, o sea a ese modo de vida en que el cuerpo no tiene gran utilidad para andar, subir, bajar o incluso procrear (actividades comunes a otras especies, a las que el ser humano no debería rebajarse) pero aun así viva mucho e indoloramente, convertido en otro apéndice superfluo.&lt;br /&gt;Señal de los tiempos, es raro que alguien piense que ese modo de vivir es insoportable: todos parecen de acuerdo en luchar para hacerlo sostenible. Cierto que los muertos de hambre existen y que seria muy deseable que pudiesen comer. Podríamos pensar que para eso sería suficiente privar a los otros del desperdicio, pero alguien nos informará de que eso es ingenuo,  porque hacer que la máquina de nuestra economía funcione de otro modo es muy complicado: más vale usar a los muertos de hambre para justificar un crecimiento económico que hoy por hoy consiste en promover la basura y la obesidad. ¿Prioridad a los humanos? Uno no sabe bien por qué humanista sigue sonando a elogio mientras racista, clasista o sexista sirven sólo como insultos. A fin de cuentas, los cuatro términos designan una opción preferencial por una parte sola de las que componen algún todo. Como los ecologistas cuentan con buenos asesores de marketing, prefieren apelar al miedo de las catástrofes y no a la moral, pero lo que de verdad está para perderse no es el futuro, sino la dignidad de la especie humana.  &lt;br /&gt;Dilma Rousseff, la candidata a la presidencia del Brasil apoyada por Luis Ignacio Lula da Silva, es una de esas personas que aboga por el fin de la miseria y por el crecimiento económico como si este fuese el remedio de aquella, y no aquella el resultado y la coartada de este. Como buena exguerrillera digamos de izquierda, entona las mismas avemarías desarrollistas de los gobiernos militares a los que combatió en su momento; con menos gracia, es verdad, que su padrino, el actual presidente.&lt;br /&gt;Marina Silva es otra candidata a la presidencia, en tercer lugar en los pronósticos, muy atrás. Fue Ministra del Medio Ambiente del presidente actual, hasta que la condición de convidada de piedra le pesó a ella más de lo que pesaba a sus colegas de gobierno y partido, especialmente a la actual candidata y entonces superministra Dilma Roussef, nombrada por el presidente Madre del PAC (Plan de Aceleración del Crecimiento). De todos modos su salida fue un golpe para el gobierno, por ser ella una de las pocas militantes antiguas que quedaban en un partido, el PT, del que se esperaba que renovase la política brasileña –y que de hecho la renovó, mostrando que la alianza de cínicos, oligarcas, corruptos y algún que otro tecnócrata siempre puede volver a empezar. Marina da Silva mostró al menos, saliendo del poder, que le interesaba otro tipo de renovación. Por lo pronto prueba en sus discursos que esta en un mundo tan real como el de sus adversarios, con la diferencia de que no tiene que escoger a cada momento entre lo que piensa y lo que debe decir. Dato anecdótico pero revelador, se peina ella misma en lugar de ponerse en manos del asesor de imagen de la campaña. Marina da Silva comenzó su carrera política como militante del movimiento de los seringueiros de la Amazonía, y de vez en cuando ha tenido que someterse a tratamiento para sacarse del cuerpo el mercurio ingerido junto con el pescado de ríos envenenados por los buscadores de oro. Sus orígenes son tan humildes como los del presidente –si no más- con la diferencia de que no se esfuerza a todas horas por recordarlo. Que se haya pasado al Partido Verde es un signo suficientemente claro de que lo que les hace falta a los pobres no es alguien que piense en los pobres sino alguien que piense en ese mundo del que ellos pueden escapar menos que nadie. Como es improbable que gane las elecciones, hay quien diga que votar por ella no es un voto útil –voto útil, supongo, es escoger el mal menor y ponerlo en el gobierno para que crezca; pero hoy por hoy suele ser difícil incluso identificar el mal menor. Prefiera otro tipo de utilidad: vote Marina da Silva.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-7631549939904059429?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/7631549939904059429/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/07/los-humanos-primero-vote-en-marina-da.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7631549939904059429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7631549939904059429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/07/los-humanos-primero-vote-en-marina-da.html' title='Los humanos, primero. Vote en Marina da Silva'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-2782141666107024840</id><published>2010-07-13T16:41:00.001-03:00</published><updated>2010-07-13T16:53:39.077-03:00</updated><title type='text'>Epistemología del pulpo Paul</title><content type='html'>Quizás lo más interesante de este Mundial de fútbol –aparte, claro esta, de ganarlo, pero eso es otro asunto- haya sido notar que mientras en África se jugaba y se pasaba frío en Europa se estaba pendiente de las previsiones del pulpo. Si, el pulpo Paul. Normalmente se supone que en África se sufre un calor africano, y se vive en una oscuridad del entendimiento tal que lleva, entre otras cosas aún peores, a consultar oráculos: una gallina, por ejemplo, que aclare quién es el causante de una muerte o una enfermedad. Pero esta vez los oráculos estaban en Europa, en pleno verano. O en más lugares: al pulpo alemán –infalible de principio a fin- se han sumado otro pulpo holandés (que no acertó el resultado final), un cocodrilo australiano, un panda chino, y la lista debe haber crecido en los dos días finales. Así que se ha deshecho un equivoco: los europeos creen en los oráculos tanto como los africanos. Y el oráculo, tomemos nota, no estaba situado en alguno de esos extremos exóticos de Europa, en algún extremo de Rumania, en un villorrio siciliano o calabrés o en alguna aldea gallega, sino en Alemania, un país tan racional que tiene que prestar dinero a todos sus vecinos. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TDzCuiSgNMI/AAAAAAAAADo/Rsmj3hdOXL0/s1600/pulpo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 213px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TDzCuiSgNMI/AAAAAAAAADo/Rsmj3hdOXL0/s320/pulpo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5493479750219347138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No se equivoque usted, pueden decirme: lo del pulpo no era serio, era un juego a respecto de un juego. Pero habría que saber si para los europeos hay algún asunto más serio que el fútbol. Por lo pronto personas muy autorizadas han sugerido que el triunfo en la copa puede tener resultados positivos para el PIB español y para la superación de la crisis, es posible que la pelota influya más en ello que la victoria electoral de este o aquel partido. ¿Y quien nos dice que el pulpo no podría servir también para prever el resultado de las urnas? Las encuestas, mucho más caras que un pulpo, ofrecen probabilidades, el pulpo profetiza si o no, algo más arriesgado, y lo hace con mucho tino. ¿Y por qué quedarse en eso? En lugar de poner el pulpo a prever elecciones ¿no seria mejor dedicarlo directamente a gobernar, como ya han coreado algunos hinchas en la calle, o por lo menos a asesorar al Gobierno, o al Congreso? Podría, por ejemplo, escoger entre propuestas alternativas para la crisis; seria un alivio para los economistas. No bromee usted, pueden decirme de nuevo, no estamos en situación de poner nuestro destino en manos de un pulpo. Bien que el fútbol no valga menos que la política o la economía, o que la economía y la política no valgan más que el fútbol: la cuestión no es que el objeto del oráculo sea un juego, sino que el oráculo en si mismo no pasa de un juego. Nosotros europeos no creemos en oráculos como algunos africanos creen o creyeron alguna vez.  Pero es que, contesto, creer es algo muy impalpable: no solo el objeto de la creencia, sino el acto de creer en si. Ahora que hemos ganado la copa es fácil pensar que creíamos en la victoria, como en caso contrario seria fácil pensar que no habíamos creído nunca, por eso mismo el modo correcto de emplear la fe es en cosas que van a permanecer impalpables para siempre. Por eso mismo creer en el pulpo, o en la gallina, o en cualquier otro oráculo no es exactamente creer. O dicho de otro modo, creer en el pulpo o en el horóscopo consiste simplemente en consultarlo: si lo que dicen falla, o simplemente no nos convence, algún modo habrá de darle la vuelta. Es lo que hacemos los europeos, aunque en realidad es también lo que han hecho todos los pueblos prerracionales que consultaron oráculos desde que el mundo es mundo: creer en los oráculos es lo de menos, lo que importa es querer escucharlos.&lt;br /&gt;Lo más curioso de todo el episodio no es el oráculo en si, sino –no podía ser de otro modo- que hayan surgido por ahí voces alarmadas con toda esa superstición. Unos sugieren que las respuestas del pulpo están trucadas, inducidas por sus cuidadores; otros, que los pulpos no entienden de fútbol ni de naciones y simplemente el pulpo se ve atraído por los colores más vivos de tal o cual bandera. No estaría de más notar que esas aclaraciones son supersticiosas al cuadrado, porque no aclaran nada y a fin de cuentas o transfieren la clarividencia del pulpo a sus cuidadores (¿los zoólogos entienden de fútbol?) o sugieren que la victoria depende de la viveza de los colores de la bandera nacional, con lo que equipos blanquinegros no ganarían nunca. No creo que en Alemania, cuna de la física moderna, hayan proliferado esas explicaciones, que son más bien desvelos de sacristanes de la razón, empeñados en que nadie bromee con ella. Pero la razón es una señora discreta con más encantos que los que sus sacristanes quieren dejar ver, y uno de ellos es ese límite, el del azar, que en si, y pese a todos los cálculos de probabilidades, no tiene límites. Creer que la razón lo regula todo puede ser muy razonable, pero al cabo es un exceso de fe; lo verdaderamente racional es asumir que aunque las probabilidades sean las probabilidades, en realidad puede ocurrir cualquier cosa. Así es que no solo cabe felicitarse porque haya ganado La Roja; es que, además, el pulpo podría estar anunciando que entramos por fin en la era de la razón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-2782141666107024840?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/2782141666107024840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/07/epistemologia-del-pulpo-paul.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2782141666107024840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2782141666107024840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/07/epistemologia-del-pulpo-paul.html' title='Epistemología del pulpo Paul'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TDzCuiSgNMI/AAAAAAAAADo/Rsmj3hdOXL0/s72-c/pulpo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-4329239879083784722</id><published>2010-06-24T08:46:00.003-03:00</published><updated>2010-07-13T16:58:14.467-03:00</updated><title type='text'>El último mohicano y sus descendientes</title><content type='html'>Muchas veces los índios americanos han encarnado en nuestra imaginación al Primer Hombre, al salvaje viviendo el gozo o la penúria de los inícios. Pero de un modo más especial han encarnado, también, al Último.&lt;br /&gt;Ishi, el último representante vivo del pueblo Yahi, concluyó sus dias en el Museo de Antropología de la Universidad de Califórnia, como colaborador de Alfred Kroeber y como testimonio de un ocaso. Como tantos otros últimos –el Último Mohicano, la Última Ona- que nos recuerdan que el fin del mundo (de un mundo, de una memória, de una lengua) ya llegó hace tiempo para otros. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TDzFKhcJ7OI/AAAAAAAAADw/jH-aGO8O6dU/s1600/gusinde.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 120px; height: 183px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TDzFKhcJ7OI/AAAAAAAAADw/jH-aGO8O6dU/s320/gusinde.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5493482430050987234" /&gt;&lt;/a&gt;Sobre todo en las Américas. Pocos años después de Colón, los conquistadores comenzaron a percibir que los índios se agostaban, sin que faltasen -acero, gérmenes o trabajo forzado- los motivos. La desaparición y el extermínio surgieron en los alegatos de los misioneros, y con el tiempo la demografia se tornó la disciplina más politica de la etnología americana: a mayor extinción, mayor agravio. Hasta hace treinta años, era casi obligatorio que los etnógrafos pronosticasen la desaparición inminente de los pueblos que estudiaban. Era una predicción excesiva, como el tiempo ha demostrado, como también ha demostrado que ese pesimismo era un arma de dos filos. Puede ser que el extermínio sea, al por mayor, un patrimônio moral para el movimiento indígena, pero al por menor, un indio extinto es un adversário mucho más cómodo: no debe reivindicar tierras, ni otros derechos. La extinción es el argumento más precioso de los agricultores blancos y de sus abogados allí donde derechos e intereses entran en conflicto. Empujados por la historia de un lado a otro de las fronteras trazadas sobre su antiguo território, los Guarani que transitan entre el Brasil, la Argentina, el Uruguay y el Paraguay han sentido en la carne esa prestidigitación que hace salir por una puerta a los dueños originales de la casa para hacerlos  entrar por la otra como intrusos. El último indio de la literatura romántica es un icono entrañable de la nacionalidad, pero sus descendientes son una incongruência molesta.&lt;br /&gt;Sometida a controversias, la desaparición pierde sus contornos. Los xetá, por ejemplo, pasaron en pocos años de la calidad de Primeros a la de Últimos. En las selvas del oeste del Paraná –ahora tan desaparecidas como ellos– se habían ocultado durante décadas de los blancos que extendían allí sus cafetales hasta que, a mediados de los años cincuenta, uno de sus grupos decidió aproximarse a una hacienda. Así descubiertos, causaron sensación entre indigenistas, etnólogos y cineastas, sorprendidos por la supervivencia de un pueblo de cazadores desnudos a orillas de la civilización. Pasaron los meses, y los vecinos blancos –labradores, funcionarios, camioneros de paso– les fueron alienando a sus hijos, movidos por lo que no eran, probablemente, sus peores sentimientos: qué mejor se podía hacer por los retoños de un pueblo condenado a la desaparición, que así podrían continuar viviendo al menos como criados de casas y haciendas. Por este expediente discreto y anticlimático, sin alarde bélico, los xetá habían desaparecido pocos años después. En los años noventa, la etnóloga e indigenista Carmen Lucia da Silva se dio al trabajo de inventariar aquel expolio y de buscar a los hijos de los xetá, que nunca más se habían visto entre sí: pudo encontrar a ocho. Reunidos en la ciudad, intercambiaron recuerdos y se atrevieron a probar una lengua vernácula nunca más oída. Alguien habló de la posibilidad de hacer resurgir aquel pueblo extinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si quiere leer el resto del artículo, está en la revista Humboldt:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.goethe.de/wis/bib/prj/hmb/the/ver/es4917561.htm"&gt;www.goethe.de/wis/bib/prj/hmb/the/ver/es4917561.htm&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-4329239879083784722?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/4329239879083784722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/06/el-ultimo-mohicano-y-sus-descendientes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4329239879083784722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4329239879083784722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/06/el-ultimo-mohicano-y-sus-descendientes.html' title='El último mohicano y sus descendientes'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/TDzFKhcJ7OI/AAAAAAAAADw/jH-aGO8O6dU/s72-c/gusinde.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-4272742283984756058</id><published>2010-06-20T20:24:00.001-03:00</published><updated>2010-06-20T20:28:21.620-03:00</updated><title type='text'>Muletillas brasileñas para la crisis</title><content type='html'>Desde que llegué al Brasil en 1986 hasta hace unos cinco años este país ha vivido en crisis económica permanente. Décadas perdidas, inflación, deuda externa, deuda interna, estagnación, estagflación, ataques especulativos, inestabilidad cambial, crisis del ahorro, confiscación del ahorro, evasión, sonegación, riesgo-país, subempleo, corrupción, desempleo, disparidad regional, desequilibrios de la oferta, desmantelamiento de infraestructuras, black out energético, caos portuario, apagón aéreo… El valor de la experiencia es innegable: primero, otorga una cierta cultura económica a quien no se ha atrevido o decidido a cursar Economía, esa Ciencia Oculta de punta; más o menos como una enfermedad larga acaba haciendo que los enfermos compitan en saber con sus médicos. Después, permite contemplar la actual prosperidad del país con talante filosófico o hasta teológico: &lt;em&gt;carpe diem&lt;/em&gt;. Y también la actual crisis de otros: &lt;em&gt;sic transit gloria mundi, pulvis es et in pulverem reverteris&lt;/em&gt;, etcétera. Sabiendo de todos modos que las cosas no tienen solución pero que en general no son tan graves. &lt;br /&gt;Países como el Brasil, por su vieja familiaridad con las crisis y con la pecuaria, tienen también un rico acervo de expresiones idiomáticas de las que ofrezco aquí unas cuantas, escogidas entre las que más me gustan, y que pueden servir muy bien para describir cosas que pasan en la escena política de un país en crisis:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Boi de piranha &lt;/em&gt;– Se trata de la res, en general vieja, o débil, o enferma, o flaca, a la que se hace pasar en cabeza de la manada por algún humedal que se teme pueda estar infestado de pirañas. La utilidad política de esa práctica no requiere mayor comentario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A vaca foi pro brejo&lt;/em&gt; - Es decir, la vaca se ha ido al pantano y se ha atascado en él, y seguramente no habrá como sacarla. La traducción más fácil es “la jodimos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Gastar pólvora en chimango&lt;/em&gt; – Usar demasiado cuidado y recursos en algo que podría tratarse de modo más expeditivo. Los chimangos eran los miembros de una de las facciones en disputa en las guerras civiles de Rio Grande do Sul, en el siglo XIX, y se entendía que fusilarlos era un abuso cuando el degüello es evidentemente mas autosostenible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Um pega-pra-capar&lt;/em&gt; – O sea, agarra para capar. Designa el momento en que los buenos modos y hasta las normas más elementales de la política se abandonan y cada uno parte a defender lo suyo y sólo lo suyo, como cuando el amor del pastor por su rebaño le lleva a privar a los machos jóvenes de algo que, en su opinión, les sobra. Cognata de la expresión arranca-rabo, igualmente auto-explicativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Boi voador&lt;/em&gt; – Buey que vuela. Uno de los gobernantes holandeses del Recife del siglo XVII hizo construir un hermoso puente y puso una taquilla para cobrar peaje, o, más propiamente hablando, pontazgo. Como el público hacia lo posible por no pasar el puente, anunció que en tal día, y justo al otro lado, un buey saldría volando de un edificio; como de hecho ocurrió, con la circunstancia de que el buey era de cartón y salió volando colgado de un cable; pero la muchedumbre reunida pagó en aquel día pontazgo suficiente para financiar la obra. Desde entonces la expresión designa ciertas maniobras políticas (o cierta credulidad del publico) que los brasileños, excesivamente autocríticos, piensan que son exclusivas de su país. Falso como vemos: ya el ejemplo de referencia fue importado de Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que la crisis se desarrolle continuaré ofreciendo otras muletillas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-4272742283984756058?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/4272742283984756058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/06/muletillas-brasilenas-para-la-crisis.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4272742283984756058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4272742283984756058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/06/muletillas-brasilenas-para-la-crisis.html' title='Muletillas brasileñas para la crisis'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-6476293956859391241</id><published>2010-06-18T11:42:00.000-03:00</published><updated>2010-06-18T11:43:36.659-03:00</updated><title type='text'>Manos sucias</title><content type='html'>Asistí hace muchos años a una representación de Las Manos Sucias, de Sartre. No recuerdo la trama pero sí, creo, el mensaje: la piedra de toque de un intelectual comprometido no es la fidelidad a sus principios o a sus convicciones, sino su capacidad de tomar partido, de ensuciarse las manos, de mojarse sin mirar en qué tipo de aguas se moja. No sé hasta cuándo o hasta dónde Sartre se hizo caso a sí mismo, no sé si fue él quien inventó la máxima o ya se la encontró hecha. Sé que las manos sucias se tornaron un imperativo para los intelectuales. Probablemente no tenia el mismo atractivo para otras categorías profesionales, que se ensucian las manos profanamente; para los intelectuales tiene un sabor atractivo, porque ni libros ni ideas ensucian mucho y la suciedad tiene algo inequívocamente vital. Para los intelectuales de izquierdas, digo; porque la derecha parece estar convencida de que mantiene las manos limpias haga lo que haga. Quizás es mejor evitar esos términos un poco en desuso, izquierda y derecha, y dividir el mundo entre los que sienten el deber de la suciedad y los que disfrutan del don de la limpieza innata. &lt;br /&gt;No hace mucho volví a oír un encomio de las manos sucias: los intelectuales deben evitar esa relativa asepsia de su profesión y meter las manos en la masa, se supone que en la masa de cemento y arena que sirve para construir alguna cosa. A esa alegoría se le puede encontrar un defecto, y es que en general se queda en alegoría: los intelectuales que se ensucian las manos en general no se las ensucian empíricamente, no suelen ser duchos en artes agrarias, ni en albañilería, y si alguna vez matan a alguien, lo que viene a ser muy raro, es más fácil que sea de un tiro, que no deja en las manos más que algún rastro de pólvora, y no a cuchilladas. De modo que el ensuciarse las manos suele reducirse a tramitar burocracias, articular alianzas dudosas, expeler informes, panfletos, denuncias o consignas y en suma dar la bendición para que otros se las ensucien, sea con la suciedad benigna de la argamasa, sea con suciedades más bíblicas. Por algún motivo no demasiado claro, todas esas actividades son dotadas, por la máxima de las manos sucias, de una calidad ética superior a la de esas actividades que se entienden propias de los intelectuales: estudiar, pensar, investigar, etc. Se supone que esas ultimas son diversiones inocuas dentro de una torre de marfil, y se supone también –una suposición que debería revisarse- que las torres de marfil están más fuera del mundo que los despachos de un ministerio o un partido. Quizás la ética de las manos sucias triunfe en el mundo universitario por la simple razón de que en las facultades caben más despachos que torres de marfil, de que la mayor parte de los intelectuales son más aptos para tramitar burocracias, tejer alianzas y expeler consignas que para investigar o pensar, de modo que la ética de las manos sucias es el mejor modo de que el mundo reconozca sus méritos, y los financie para que lluevan por el mundo. &lt;br /&gt;Lo peor que se puede decir de la máxima de las manos sucias es que es una propaganda inútil: de Sartre acá me parece que el número de los comprometidos (intelectuales o no) dispuestos a ensuciarse con cualquier sustancia supera mil a uno al de los dispuestos a ser fieles a sus principios, o simplemente a sus manías. No parece ni siquiera que eso cueste tanto: los manos sucias prefieren hablar de sus mártires a hablar de sus recompensas, que pueden llegar a ser grandes. Y para mártires, mas que de las manos sucias los ha habido de los principios, y mas aún de su raza o su mala suerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-6476293956859391241?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/6476293956859391241/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/06/manos-sucias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/6476293956859391241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/6476293956859391241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/06/manos-sucias.html' title='Manos sucias'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-454634586018209684</id><published>2010-06-14T16:58:00.004-03:00</published><updated>2010-06-14T17:05:54.734-03:00</updated><title type='text'>De la amistad como estado de excepción</title><content type='html'>Preciamos el movimiento de los afectos, no sus límites, y por ello algunas formas exóticas de la amistad pueden parecernos demasiado exóticas. Manuela Carneiro da Cunha, en su monografía sobre los Krahó del Brasil Central, describió una de ellas, hablando de los &lt;em&gt;ikritxua&lt;/em&gt;, los amigos formales, y de la delicada etiqueta a que someten su amistad. Los amigos formales, contrariando un hábito general, no deben pedirse presentes: deben, sí, adivinar los deseos de su amigo para satisfacerlos sin que éste los formule. Los amigos formales siembran campos para que sus amigos formales los cosechen; detentan una autoridad absoluta el uno sobre el otro, oficiarán el uno para el otro los rituales más graves, y el funeral de uno contará con la participación esencial del que le sobreviva; aun después de la muerte cada uno continuará portando el título de amigo del otro. Y antes de que llegue ese momento fatal, se apresurarán en reproducir en su propia carne los pequeños sufrimientos que su amigo padezca: una picadura de avispa, una quemadura. Esa amistad de los &lt;em&gt;ikritxua &lt;/em&gt;nos parecerá ejemplar mientras no prestemos atención a sus otras características. Es una amistad que viene dada por el nombre: quien sea llamado fulano será amigo formal de quien sea llamado mengano. Y su principal exigencia consiste en que ambos amigos, en el mundo diminuto de las aldeas circulares krahó, se eviten sistemáticamente, se desvíen del camino si es necesario para evitar cualquier encuentro, y a fortiori nunca se dirijan la palabra. Un buen amigo formal se sentirá avergonzado ante el otro, y ni siquiera el nombre del amigo deberá ser pronunciado en su presencia, o ante sus familiares; si por ventura, al toparse con un amigo al que no conocen de vista –lo que es muy posible cuando éste vive en otra aldea– se dirigen a él bromeando, esto es motivo suficiente para que esa relación imperecedera se pierda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una amistad formal, sí, pero aun así es posible sorprenderse de que alguien escogiese el término amistad para traducirla. Las letras europeas han prodigado, desde la Antigüedad clásica, páginas sobre la amistad: sus definiciones y sus valoraciones son diversas, pero de unas a otras predomina en ellas una percepción de la amistad como una variante del amor. La amistad es la forma en blanco del amor, una versión menor, más tenue que el amor; aunque también, en contrapartida, más libre y menos fatal que éste; más clara que el amor, más gentil, más desinteresada, más gratuita. Menos consagrada por los tronos y los altares: “amiga” es la amada en la poesía de los trovadores, o es la compañera en las uniones que, demasiado humildes o demasiado rebeldes, no pasan por las bendiciones oficiales: el amor, así, puede llamarse amistad cuando escapa de lazos y compromisos; no conoce los celos, o los padece menos. Pero, a pesar de esa soltura, y aunque soporte mucho mejor que el amor las ausencias, la amistad parece impensable sin un encuentro que la origine –impensable, también, como algo heredado a través de un nombre–. Amar a una persona desconocida, a la que se vio una vez, o nunca, es una posibilidad ardua pero interesante –ideal, incluso, en algunas escuelas amorosas pasadas de moda–; la amistad con un desconocido es, por el contrario, un absurdo que no vale la pena formular.&lt;br /&gt;(Puede leer el resto del artículo, si quiere, en la revista Humboldt&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.goethe.de/wis/bib/prj/hmb/the/ami/es4899542.htm"&gt;http://www.goethe.de/wis/bib/prj/hmb/the/ami/es4899542.htm&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-454634586018209684?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/454634586018209684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/06/de-la-amistad-como-estado-de-excepcion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/454634586018209684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/454634586018209684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/06/de-la-amistad-como-estado-de-excepcion.html' title='De la amistad como estado de excepción'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-8498822523428470430</id><published>2010-05-31T21:12:00.001-03:00</published><updated>2010-05-31T21:15:16.093-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='politica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Zapatero'/><title type='text'>Apedreando a Zapatero</title><content type='html'>Uno de los peores inconvenientes de la democracia es que ella refuerza aquella máxima de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece; diría mejor, el gobierno que se le parece, y esto incluye sin duda a la oposición, que ya habrá sido gobierno y volverá a serlo alguna vez. Bajo una dictadura siempre cabe decir ante el espejo –al menos por un tiempo- no, no nos parecemos a eso, eso ha sido un accidente. Pero en una democracia no, y no ya porque el rostro lo haya elegido una mayoría –no se elige tanto en una elección- sino porque no hay factores ilegítimos que interfieran en las vocaciones políticas. Políticos son los que se sienten aptos a parecerse a la gente que les rodea y son reconocidos por esa gente como aptos para representarlos: gente como Aznar, Zapatero o Rajoy se nos parece, al menos en media.&lt;br /&gt;La visión de mundo del señor Zapatero me aburre profundamente: pero podría votar en él por toda la eternidad para no coincidir con el coro de los que ahora se regocijan de sus infortunios que son de todos. No se qué tan repartidas andarán la ineptitud y la ignorancia que pregonan, pero es difícil que se las haya quedado enteras el gobierno sin dejar nada a quien lo ha elegido y a quien lo critica, que probablemente será después elegido por buena parte de esa misma gente. De propina, el coro exhibe una rabia que parece muy frecuente en los debates políticos españoles, que suena excesiva entre gente que come tres veces al día, y que es redundante en un juego como la política que ya se inventó para sustituir a la rabia. &lt;br /&gt;Un antropólogo inglés dijo una vez que la influencia de los políticos en la economía venia a ser como la de los hechiceros de la lluvia en las precipitaciones. No es que eso sea menospreciar a los políticos, porque los hechiceros de la lluvia son importantes: avisan a la gente para que prepare los huertos o los paraguas y guarde sus rebaños, dejan claro lo extraordinario y maravilloso que es que llueva, y finalmente celebran sus ceremonias cuando llega la época propicia y las nubes se juntan. Quizás sea menospreciar a los hechiceros de la lluvia, porque a ellos jamás se les ocurre celebrar sus rogativas en los meses en que no va a llover ni falta que hace. Ya los políticos pueden ser más innovadores: sus conjuros dependen de muchos otros factores, y tienen mucho de palos de ciego. Sirve entonces la norma que enunció hace años un ministro de Economía brasileño ante un micrófono que él pensaba apagado: “esto es así, lo que sale bien nos lo apuntamos, lo que sale mal lo escondemos” –y volvamos a decir que eso atañe a gobierno y oposición más o menos por igual. Así que no es que falten criterios para distinguir entre políticos mejores y peores; lo que pasa es que no suelen ser los mismos criterios que sirven para elegirlos –y eso no es un juicio elitista, es más cuestión de tiempo que de discernimiento. Después de mucho el tiempo, los políticos que fueron se parecen más a su tiempo y menos los unos a los otros, se distinguen mejor los cínicos, los tontos y los nefastos. Mientras pasa el tiempo, lo mejor seria que los ciudadanos (al menos los que no tengamos que revolver basuras en busca de comida) aprovechásemos la crisis -no cuesta dinero- para mirarnos al espejo con calma y pensar a quién queremos parecernos; la democracia debería dar por lo menos esa ventaja.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-8498822523428470430?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/8498822523428470430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/05/apedreando-zapatero.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8498822523428470430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8498822523428470430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/05/apedreando-zapatero.html' title='Apedreando a Zapatero'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-7400924762337660214</id><published>2010-05-23T01:00:00.000-03:00</published><updated>2010-05-23T01:01:41.036-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ecología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Craig Venter'/><title type='text'>Ecológicas I: Craig Venter descubre América</title><content type='html'>Nadie lo ignora ya: Craig Venter ha creado vida en laboratorio, sintetizando una bacteria capaz de reproducirse. En los próximos días, semanas, meses y años proliferarán artículos, libros y tesis sobre el particular. Buena parte de ellos serán textos prometeicos, que harán loas de ese paso decisivo, de esa frontera atravesada por el genio humano; otros, quizás menos, serán frankensteinianos, y preguntarán cabizbajos adónde vamos a parar.&lt;br /&gt;Pero, sin desmerecer la hazaña de Venter –un genio de la ciencia y del marketing-uno puede preguntarse, ingenuamente, a qué tanto ruido. A fin de cuentas cualquiera, o casi cualquiera, puede crear un ser vivo hoy mismo por la tarde, con un mínimo de colaboración por parte de alguien del otro sexo, y sin necesidad de laboratorio; basta una cama en el mejor de los casos; un ser vivo, además, bastante más complejo que una bacteria. &lt;br /&gt;Si, puede ser demasiado ingenuo, porque a fin de cuentas esa creación será natural e imprevisible, y lo que Venter ha hecho, de un modo controlado y por medio de la técnica, es acercarnos a un sueño antiguo de la humanidad, dominar la naturaleza y la vida. Pero lo interesante es saber porque ese sueño es tan interesante. &lt;br /&gt;Es un poco como el descubrimiento de América: cuando Colón la descubrió, ya la habían descubierto mucho antes los indios que allí estaban, o sus antepasados; o los pájaros que allí estaban o sus antepasados. El mérito de Colón estaba en que nadie tenía noticias de que unas cuantas hordas siberianas hubiesen pasado a América. El mundo estaba, por decirlo así, partido en dos, y Colón pudo poner el pie en la otra mitad como si encontrase un mundo nuevo. &lt;br /&gt;Lo de Venter es parecido. Como sabemos bien, somos parte de lo que llamamos naturaleza. A ella pertenecen los elementos de nuestra acción, de nuestra percepción y de nuestros gustos. En realidad se puede decir que ya la dominamos aprendiendo a andar (programación motriz de células musculares) o comiendo cerezas (procesamiento de energía heteroespecifica) pero eso siempre es un dominio muy relativo, demasiado natural, viene a ser como ganarse una partida de ajedrez a si mismo. Otra cosa es que inventemos –cosa que se hizo hace tres o cuatro siglos, véanse los elocuentes libros de Bruno Latour- un mundo partido por la mitad, Humanidad por un lado, Naturaleza por el otro. Esa dicotomía un poco forzada que se acabo haciendo forzosa permite que encaremos el mundo –la Naturaleza, vamos- como un objeto, que la ciencia se desarrolle y un día encontremos la cura del cáncer o de la esclerosis múltiple; aunque también que nuestras invenciones proliferen a su vez como nuevos cánceres; y, en fin, que, acostumbrados a celebrar a voz en cuello los goles del equipo de los humanos, acabemos prefiriendo los donuts a las cerezas y entendiendo que lo que hacemos en el laboratorio debe ser más genial que lo que hacemos en la cama. La mayor parte del tiempo, dominar la naturaleza viene a ser como correr las cortinas para poder encender la lámpara. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos, si no, las aplicaciones que Venter anuncia para su invento. Venter no es un genio del mal dispuesto a destruir el mundo, sino a venderle cosas al mundo; por eso se abstiene de proyectar usos letales para su innovación (ya los encontrarán otros) y los que anuncia no pueden ser mas políticamente correctos: crear organismos capaces de sintetizar energía a partir de la luz solar, o de neutralizar la polución. Pero el mundo ya esta lleno de organismos capaces de hacer eso –prácticamente cualquier vegetal sintetiza energía y recicla alguna polución- y es posible que Venter se limite a copiarlos, que es precisamente lo que ha hecho ahora. Claro está, lo que hay ya no es suficiente, porque el esfuerzo por dominar la naturaleza genera una polución y una demanda de energía infinitas, de modo que la iniciativa del conglomerado científico-empresarial nos proporciona las soluciones junto con los problemas que permiten que ellas funcionen, por un precio fijo. Los avances de la ciencia permiten que los paralíticos anden y el resto de la humanidad permanezca sentado; que los viejos no mueran y los niños no nazcan, que las escaleras eléctricas nos engorden y las esteras eléctricas nos adelgacen, y en suma que la humanidad continúe su imparable carrera sin salir del sitio. Interesante pero ruidoso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otra utilidad innegable en descubrir América. Siendo un Nuevo Mundo, cabe preguntarse a quién pertenece y organizar su reparto, como hicieron sin mayores ceremonias castellanos y portugueses en el Tratado de Tordesillas. Las bacterias que Venter cree pueden ser de propiedad privada, una estimulante condición de la que escapan las bacterias naturales, un acicate en tiempo de crisis.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-7400924762337660214?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/7400924762337660214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/05/ecologicas-i-craig-venter-descubre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7400924762337660214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7400924762337660214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/05/ecologicas-i-craig-venter-descubre.html' title='Ecológicas I: Craig Venter descubre América'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-6335376723294750141</id><published>2010-04-29T15:14:00.001-03:00</published><updated>2010-04-29T15:18:10.694-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='género'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conrad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bierce'/><title type='text'>Mujeres buenas, mujeres malas</title><content type='html'>&lt;em&gt;Para L.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo confesar que al menos dos de mis relatos favoritos son obras maestras de la literatura machista. Uno es muy conocido, “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad. El otro es un cuento de Ambrose Bierce de cuyo nombre no me acuerdo, uno de sus cuentos de soldados. En nada se parecen el uno y el otro salvo en su final, un episodio casi idéntico en los dos relatos, que es precisamente donde se concentra el machismo de ambos. En los dos ese final trata del encuentro entre un hombre, el narrador de la historia, que vuelve de la guerra o de la selva, y una mujer, novia de otro hombre. El primer hombre no la conocía antes, y la ha buscado para comunicarle que el segundo hombre –el novio- ha muerto, noticia que la mujer recibe con la debida serenidad. Ahí se acaban las semejanzas. En el relato de Bierce, el muerto era un joven oficial, un hombre magnífico que el narrador describe con una fascinación erotizada: bello, discreto, afable, pero sobre todo extravagantemente temerario. Se exponía a los peores peligros de la guerra tomando siempre la precaución de no tomar la mas mínima precaución. Claro está que acabó muriendo en virtud de esa manía, en un episodio en que su temeridad llevó a los combatientes a un baño de sangre muy entusiasta. En el bolsillo de su guerrera, el narrador encuentra la causa de todo: una carta arrugada de su novia. “Me han contado - dice la carta- que en la guerra te estás portando con demasiada prudencia. Malditas malas lenguas. Yo soportaría saberte muerto, pero no saberte un cobarde”. Cuando recibe de vuelta la carta ensangrentada, la autora (una hermosísima criatura) la desdobla, y al ver la sangre la tira al fuego de la chimenea diciendo que no soporta ver sangre. Mientras el mensajero rescata la carta del fuego, ella pregunta de que murió su novio. El mensajero, que aun no había contado la historia, responde “le mordió una víbora”.&lt;br /&gt;En “El corazón de las tinieblas” el muerto es muy diferente. Es un empresario que, con el honesto propósito de expandir las bendiciones de la civilización, ha acabado dirigiendo un oscuro reino de horror en las profundidades de la selva (Conrad tenia muchos casos reales en que inspirarse; hoy tampoco le faltarían). Enloquecido por el encuentro entre la barbarie local y la barbarie que él mismo ha traído, ese hombre, Kurtz, ha muerto  balbuciendo cosas sobre el horror. Su novia es muy diferente de la anterior. Es una mujer sensible que cree en la labor civilizadora de Kurtz y que quiere saber sobre sus últimos momentos. El mensajero no quiere desilusionarla, y por eso le evita lo mas interesante de la historia: le dice que su novio fue un gran hombre, y que murió con su nombre en los labios. &lt;br /&gt;No se si Conrad o Bierce creían realmente que las mujeres no soportan ver sangre o saber de horrores, o si simplemente pusieron en escena convenciones de su época. A fin de cuentas, ambas mujeres aparecen sólo en el final del relato, con el único propósito de simbolizar alguna cosa. Y es ahí, y no en el detalle común, donde se encuentra el machismo esencial de las dos historias. En la de Bierce se sugiere que entre las causas de los horrores de la guerra hay algunas criaturas hermosísimas: “y hay quien diga que la mujer es débil”, dice. Las mujeres son peligros fatales, un veneno del universo, un hermoso Mal en acción. La historia es vieja –se encuentra en las primeras paginas de cualquier Biblia- pero sigue rindiendo. En la de Conrad se dice que el mundo es en realidad un horror, del que sólo se salva un reducto verdaderamente humano que es aquel que las mujeres gobiernan. Un hogar cálido, morigerado y un poco artificial, que los varones deben cuidar para que la realidad monstruosa no se cuele por la puerta: las mujeres son buenas, hagamos por que puedan seguir así. &lt;br /&gt;Quien soy yo para decir que los dos relatos son obras maestras del machismo; pero es que ya se ha dicho, basta buscar en el google (en ingles, of course) para ver cómo ambos pueden ser fácilmente acribillados en cualquier seminario sobre modelos de genero. El de Bierce porque retrata una mujer maligna y agresiva cuando las mujeres  son las que históricamente han administrado el cuidado y el afecto. Y el de Conrad porque retrata a una mujer afectuosa, inocente y pasiva cuando basta dejar las anteojeras para saber que las mujeres son sujetos activos, incluso agresivas y malignas si llega el caso. Hay también, claro está, la posibilidad de condenar los dos relatos a la vez mostrando que el pesimismo es un recurso estratégico del machismo. Los hombres necesitan postular que el mundo es un horror para seguir por ahí jugando a las guerras: pero si las mujeres mandasen el pesimismo no tendría sentido. Por último se puede decir que los dos relatos juegan con viejos estereotipos, cuando las mujeres reales no son así. Pero no sé si las mujeres se resignan a todo ese realismo ni a todo ese optimismo. Un rápido examen de un vagón de metro o de la sala de espera de un aeropuerto permite comprobar que las mujeres leen más novelas –plagadas de estereotipos y violencias- y los hombres más informes empresariales y más obras de autoayuda corporativa (“El éxito a su alcance”). Es un buen índice de que los hombres son mas crédulos, lo que explica que siempre anden por ahí buscando una de esas mujeres mixto de ángel y víbora que en realidad no existen. Bien, alguna debe haber.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-6335376723294750141?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/6335376723294750141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/04/mujeres-buenas-mujeres-malas.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/6335376723294750141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/6335376723294750141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/04/mujeres-buenas-mujeres-malas.html' title='Mujeres buenas, mujeres malas'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-8253127292913847538</id><published>2010-04-10T11:50:00.000-03:00</published><updated>2010-04-10T11:51:55.044-03:00</updated><title type='text'>Una de piratas</title><content type='html'>Dime cómo me llamas y te diré quien eres. Se suele llamar piratería al acto de copiar músicas, películas, imágenes, softwares, textos, etc. sin pagar los debidos derechos autorales, y tanto en España como en Brasil el número de piratas debe ahora superar con mucho el de compradores que respeten la ley. El autor tiene que vivir de algo, se dice, y más vale que viva de lo que crea, y no, como ocurría hace no tanto tiempo –si es que dejó de ocurrir- de adular a patrocinadores. Guerra justa a los piratas.&lt;br /&gt;Pero es que pirata es una palabra reveladora. Aunque venga de la antigüedad clásica, ha quedado ligada a aquellos pequeños o medios empresarios del saqueo que acechaban la Flota de Indias con su carga espléndida de plata y oro, y otros puntos de acumulación de riquezas del imperio hispano. Ah, el punto es sensible; pero dejémonos de leyendas negras, doradas o rosas: el caso es que los piratas practicaban una apropiación oportunista, puntual y discutible a costa de una apropiación previa, la imperial, que era constante, sistémica e igualmente discutible. El pirata siempre es un malhechor subsidiario. Los piratas no asaltaban a los campesinos hechos mineros a la fuerza, a los indios, negros, medio indios, medio negros, medio blancos o blancos que de un modo u otro producían el tesoro: habría sido costoso y sobre todo poco lucrativo. Muy por el contrario, esperaban a que una enorme máquina colonial los asaltase a todos para arrancarle a ella, a su vez, al menos una parte del botín. &lt;br /&gt;Si se habla ahora de piratas es porque hay una maquina semejante –bien, talvez sea ya mucho mayor- que obtiene lucros fabulosos del arte, o del gusto humano por el arte, y es victima también de saqueos fabulosos: “por causa de la piratería hemos dejado de vender cincuenta millones de copias legales de nuestros productos”. Yo soy autor de algunos libros en venta y sueño con el día en que circule un millón de copias piratas de los mismos, señal de que ya seria lo bastante rico como para ser vastamente expoliado. Me temo que lo mismo le ocurre a la mayor parte de los autores de libros, músicas o softwares, que malviven en un mundo saturado por los productos de la máquina. De hecho la máquina tiene muy poca utilidad para la inmensa mayoría de los autores, que tienen que buscar patrocinios –el estado, la familia o el panadero de la esquina- como si el derecho autoral no se hubiese inventado. La máquina confía mucho mas en si misma que en los autores, y la razón es plausible: máquina no hay más que una, o casi no hay más que una; autores se encuentran en cada esquina. &lt;br /&gt;Y de hecho la autoría se ha vuelto ubicua. El mundo rebosa de autoría, o de derechos intelectuales. Si quiero reproducir la imagen de la Mona Lisa sin recurrir a la piratería tendré que pagar derechos al museo que la custodia, o a la compañía que le ha comprado los derechos al museo, o al fotógrafo que la ha fotografiado, o quien sabe si a los herederos legales de Mona Lisa; no a Leonardo, obviamente, ni a los herederos que no tuvo. Tengo de todos modos la posibilidad de pintarle gafas y bigotes a la dama, y convertirme en el punto de partida de una nueva estirpe de derechos autorales: Mona Lisa con bigotes pasa a ser mía, si soy capaz de registrarla en mi nombre. No es broma: los herederos del escultor que produjo el Cristo del Corcovado –una obra de arte debatible- han pretendido que se les paguen derechos por todas las imágenes del maravilloso paisaje de Río de Janeiro en que el dicho Cristo se deje ver.  Hay quien ha pretendido registrar en su nombre juegos infantiles que deben datar del neolítico, matices del color naranja, o pociones amazónicas cuyos usuarios tradicionales aseguran haberle robado el secreto a las anacondas. En algunos casos el pleito ha sido atendido. Vender la Giralda es un timo cada vez mas difícil, pero hacerse con los derechos intelectuales de la Giralda es una maniobra legal cada vez mas probable. La autoría deja de ser así un hecho singular para ser un derecho universalizable, y por eso no es una cuestión de autores sino de buenos abogados en una punta y de buenos expertos en marketing por la otra. La maquina administra en provecho de muy pocos el acervo de la naturaleza y de la invención, y los piratas, enjambres de piratas, roban en provecho propio una parte del producto; hasta para un autor es más fácil simpatizar con ellos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-8253127292913847538?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/8253127292913847538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/04/una-de-piratas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8253127292913847538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/8253127292913847538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/04/una-de-piratas.html' title='Una de piratas'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-6099238496401409254</id><published>2010-04-05T16:50:00.004-03:00</published><updated>2010-04-05T16:56:38.789-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Odisea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Indios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amazonia'/><title type='text'>Viajes amazónicos</title><content type='html'>Érase un viajero perdido en la ciudad, en su ciudad. Volvía de la guerra. Una guerra que, como siempre, había sido menos gloriosa que lo esperado. Humillado, vencido, dado por muerto, y además perdido. Todas las calles, todas las casas eran como la suya, pero ninguna era la suya. Ningún rostro le era totalmente extraño, pero no reconocía a nadie. Todos debían ser sus vecinos, pues todos sabían indicarle el camino de su casa: dos manzanas más allá, al final de la calle, allí a la vuelta de la esquina. Pero siempre en vano: era un hombre que no podía volver. Al fin, después de mucho tiempo de vagar, de ser un huésped clandestino en una casa, bien acogido pero inoportuno en otra, después de ser el amante de una noche de una mujer, de ayudar a otra, también sola, a dar a luz, después de ser adoptado por el matón del barrio –un matón decadente, enfermo y con dos mujeres borrachas que no sabían cocinar- llegó por fin a su propio hogar sin saberlo, sólo para caer  en la trampa de un asesino, un maníaco que guardaba carne humana en la nevera. Pero era su casa, y la esposa del monstruo era la suya: inconstante, pero no totalmente infiel, pues le ayudó a libertarse y le acompañó en la huida. La alegría duró poco: después de haber sobrevivido a la guerra y al laberinto, el hombre perdido murió en casa de un amigo, envenenado por un inocente pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta pesadilla del hombre perdido es un mito de los Yaminawa, que habitan en la Alta Amazonía, en regiones fronterizas entre Brasil y Perú. En su versión original, algunos detalles difieren: la ciudad es una selva, las calles son senderos, los vecinos son animales (venados, pecaríes, anacondas, jaguares) aunque hablan y se comportan como humanos; el pan fatal un pedazo de mandioca. Los cambios no se han hecho por el capricho de elidir el exotismo del cuento: son necesarios para traducirlo en profundidad. Sin ellos no nos daríamos cuenta de que la narración original es también, en sí, una negación del exotismo. El hombre perdido, un avatar selvático y torpe de Ulises, es también el contrario de Ulises: en lugar de recorrer un mundo hostil poblado de monstruos a veces con faz humana, él se encuentra con animales que en la quietud de la noche le revelan su humanidad. Presas o predadores que, sorprendentemente amistosos, no huyen de él ni lo hacen huir, porque hablan, y muestran que son a su modo gentes como él: viven como él, nacen y aman como él, aplican las mismas reglas de hospitalidad. La moraleja del cuento es que lo ajeno es perturbadoramente igual, o que nada es ajeno cuando descubrimos que es humano. Por eso, si a la ciudad, cuando nos resulta extraña, le llamamos selva, es justo que a la selva, cuando se revela tan familiar, le llamemos ciudad. A Ulises, empeñado en volver a Ítaca, se lo impiden extraños designios divinos que lo condenan a errar siempre demasiado lejos de su isla. El héroe de los Yaminawa, indeciso e indiscreto, da vueltas sin fin, siempre en torno de su propio hogar, sin saber que es precisamente allí donde acecha el monstruo. Más que un antihéroe, es un anti-aventurero.&lt;br /&gt;Lea si quiere el artículo completo en &lt;a href="http://www.ortegaygasset.edu/contenidos.asp?id_i=76&amp;txtBusqueda=Topología%20Calavia"&gt;Revista de Occidente&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-6099238496401409254?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/6099238496401409254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/04/viajes-amazonicos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/6099238496401409254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/6099238496401409254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/04/viajes-amazonicos.html' title='Viajes amazónicos'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-7676918497294006966</id><published>2010-03-25T17:48:00.011-03:00</published><updated>2010-04-05T17:04:24.002-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='jefe Seattle'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ecologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amazonia'/><title type='text'>Indios ecológicos</title><content type='html'>En 1854, el gobierno norteamericano propuso a los Suquamish, tribu indígena de la costa noroeste, la compra de buena parte de sus tierras. El episodio poco tendría de memorable si no fuese por el discurso que Seattle, el viejo jefe, pronunció en respuesta. Cada una de sus frases se ha convertido en un proverbio del movimiento ecologista, se ha visto reproducida en carteles o camisetas, glosada en libros de enorme éxito editorial, y aclamada por iglesias progresistas americanas como palabra de un quinto evangelio: &lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;El presidente, en Washington, nos avisa que quiere comprar nuestra tierra. Pero, ¿cómo podéis comprar o vender el cielo, la tierra? Esa idea nos es extraña. Si no poseemos la frescura del aire o el destello del agua, ¿cómo podéis comprarlo?... ¿Enseñaréis a vuestros hijos lo que hemos enseñado a los nuestros: que la tierra es nuestra madre? Lo que le ocurre a la tierra les ocurre a todos los hijos de la tierra... Eso sabemos: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre que pertenece a la tierra. Todas las cosas están conectadas como la sangre que nos une a todos. El hombre no teje la red de la vida, es sólo una hebra suya...&lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El jefe Seattle supo mejor que nadie sintetizar ese abismo que separa dos modos de relación con el medio ambiente: el diálogo y el equilibrio característico de los pueblos autóctonos, la conquista y la dilapidación emprendidas por la sociedad occidental. Hay un solo inconveniente en ese quinto evangelio: es apócrifo. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S7pB8tYCWMI/AAAAAAAAADQ/71TRa59FWuY/s1600/Caba%C3%B1as+Patax%C3%B3s.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 210px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S7pB8tYCWMI/AAAAAAAAADQ/71TRa59FWuY/s320/Caba%C3%B1as+Patax%C3%B3s.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5456746409741146306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El discurso de Seattle –de cuyas variantes y contexto se puede aprender bastante en el libro Answering Chief Seattle, de Albert Furtwangler- fue escrito en 1970 por un guionista de cine, Ted Perry, para un documental ecologista convenientemente titulado Home. En 1854, sí, el gobierno estadounidense hizo su propuesta de compra, y el jefe Seattle su discurso; pero todo lo que de él queda es un resumen publicado muy posteriormente, en el número de 29 de octubre de 1887 del Seattle Sunday Star, por un tal Henry A. Smith, que había estado presente en la ocasión, y que, muy impresionado por las palabras y la presencia del viejo orador, tomó algunas notas. Lo que dice Seattle-Smith se parece muy poco a lo que dice Seattle-Perry. En algunos puntos importantes dice exactamente lo contrario. Como todos los autores de apócrifos, Perry no creó de la nada: interpoló sus propias palabras en el viejo discurso; o mejor dicho, considerando la proporción, interpoló algunas frases truncadas de aquél en un texto totalmente nuevo. Eficaz escritor, pero no etnólogo ni geógrafo, cometió algunos errores de detalle -el más comentado, poner elegías a los bisontes muertos en boca de un jefe indígena de la costa noroeste, al que los bisontes no debían evocar gran cosa- y sobre todo ordenó el discurso en torno de una ontología que para el orador tenía probablemente muy poco sentido: la Tierra es una madre común de todos los seres, y así los ríos, los bosques, los antílopes o las águilas son nuestros hermanos; Dios es un padre común, lo que hace de indios y blancos hermanos también. En la versión Smith, el jefe Seattle elogia la oferta gubernamental, que le parece razonable ya que, derrotados y reducidos a un puñado, los indios no tienen ya derechos ni necesitan de mucho lugar. Nada de madre tierra, de fraternidad universal o de gran red que conecta a los seres, o de Dios común: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;¡Vuestro Dios no es nuestro Dios! ¡Vuestro Dios ama a vuestro pueblo y odia al mío! Él abraza con sus fuertes brazos protectores al rostro pálido y lo lleva de la mano como un padre lleva a un hijo pequeño. Pero ha olvidado a sus hijos rojos, si es que realmente son suyos. Nuestro dios, el Gran Espíritu, parece habernos desamparado también... somos dos razas diferentes con orígenes distintos y destinos distintos. Hay poco en común entre nosotros. &lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Eso sí; el jefe Seattle advierte que todo es pasajero, y que así&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;El tiempo de vuestra decadencia puede estar lejos, pero llegará, con certeza, porque incluso el hombre blanco cuyo  dios habló y anduvo con él como un amigo al lado de su amigo no puede estar exento del común destino. Podemos ser hermanos después de todo.&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Muy bien, ¿y qué? Aunque lo apócrifo del discurso de Seattle-Perry haya sido suficientemente difundido en la prensa y en la Internet, aunque los adversarios del ecologismo en los EEUU lo hayan esgrimido con malicia, aunque el propio Perry parezca arrepentido de su hazaña y se muestre adverso al papel excesivo que la invención de la historia se reserva en la historia sin más (Perry es ahora profesor en Vermont); aunque algunas de las páginas-web que difunden la versión Perry tengan el cuidado de advertir a sus lectores de toda esta trama, es muy improbable que frases como las citadas al inicio dejen de ser divulgadas, y de ejercer su función de quinto evangelio. Los textos fundacionales del cristianismo –cuya lejanía temporal de la fuente es, por cierto, más considerable que la que separa el discurso de Seattle de su primera versión escrita – ya fueron puestos en evidencia del mismo modo, con un escándalo que los años han apagado, y siguen siendo aceptados por muchos como verdad, y por muchos otros como fundamento de toda verdad posible. La historia no es propiedad de los historiadores; la verdad histórica no agota la verdad; o por decirlo de otro modo, un buen apócrifo nunca consigue ser totalmente falso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lea si quiere el artículo completo &lt;a href="http://www.ortegaygasset.edu/contenidos.asp?id_i=182&amp;txtBusqueda=ecológico%20calavia"&gt;en Revista de Occidente&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-7676918497294006966?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/7676918497294006966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/03/indios-ecologicos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7676918497294006966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/7676918497294006966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/03/indios-ecologicos.html' title='Indios ecológicos'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S7pB8tYCWMI/AAAAAAAAADQ/71TRa59FWuY/s72-c/Caba%C3%B1as+Patax%C3%B3s.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-573368574450506655</id><published>2010-03-21T12:43:00.000-03:00</published><updated>2010-03-21T12:44:33.451-03:00</updated><title type='text'>Taurinas II: en Brasil</title><content type='html'>Hace como veintidós años, en una entrevista en la televisión, una rockera brasileña respondía a la pregunta de un periodista: “¿qué es el Mal, entonces?”. Era difícil, porque la cantante había estado reivindicando la bondad de muchas cosas que muchos entienden como el Mal. Pensó un segundo y dijo, con énfasis: “El Mal es la Farra do Boi”. La Farra do Boi –lo cuento porque parece que en España se desarrolla una nueva polémica taurinos-antitaurinos- es, o era, la única tradición taurina que más o menos sobrevive en Brasil, en la región costera del estado de Santa Catarina, bien al sur. Una versión un poco deslavazada de esas fiestas pueblerinas con toros o vaquillas. Un buey –en general un híbrido de razas ibéricas e indias- se deja suelto en el campo o en la playa y la gente lo persigue o se deja perseguir por él. El animal, castrado, es manso y para que se manifieste es necesario provocarlo del modo que sea posible: golpes, gritos, piedras, o cualquier otro recurso casero. Una que otra vez la Farra, siempre realizada cerca de la Semana Santa, dejaba oir hace años su escándalo cerca de mi casa, y me hacia temer que buey y farristas en unión viniesen arrollando. Se puede sospechar que uno de los atractivos colaterales de la Farra era la oportunidad que daba de pasar en tromba sobre los jardines de los forasteros, que en aquel barrio no suelen tener tapias o cercas sólidas, a diferencia de las casas de los nativos. &lt;br /&gt;En los tiempos de la entrevista, la Farra era objeto de una fiera polémica en Brasil, desatada por grupos ecologistas o de protectores de los animales y apoyada por alguna estrella de la televisión. La propaganda describía la farra como una carnicería escalofriante, enumerando como si fuesen parte de un único ritual todas las vejaciones y torturas que quizás todos los bueyes habían sufrido a lo largo de décadas de farras. Una acumulación innecesaria, porque, como los propios militantes señalaban, ya era bastante intolerable el hecho de asediar por horas a un animal inofensivo hasta cansarlo, darle muerte y comerlo. La campanha consiguió que la Farra fuese prohibida aquel año, lo que llevó a una represión policial violenta que a su vez perturbó a los dirigentes de la campanha; ellos, claro está, detestaban la violencia. &lt;br /&gt;Cada año, al aproximarse la Semana Santa, se repite la polémica. La Farra do Boi ha sido definitivamente prohibida, como han sido prohibidas las medias tintas que se ensayaron durante algunos años desde aquel primer momento. La Farra sigue existiendo, propiciada por el gusto de la población local y fomentada por algún que otro politico también local que gana votos asi. Pero cada vez se organizan operaciones policiales más vastas para cohibirla, controlando el transporte de ganado, imponiendo multas, requisando bueyes. La Farra desaparecerá, sin duda, pero lo hará por el predominio creciente de los forasteros urbanos que se han ido instalando en la costa, y que ven la Farra con disgusto y horror.&lt;br /&gt;La costa de Santa Catarina era, hace unos cuarenta años, un rincón provinciano, habitado por los autores de la Farra, pescadores que complementaban su economia con un poco de agricultura, gente muy enjuta con una dieta basada en el pescado y la mandioca, que prácticamente no comía más carne bovina que la que resultaba de la Farra. No tenian grande aprecio por la llamada Naturaleza. En general acababan con la vegetación próxima a sus casas salvo la hierba, algunas flores y algunos arbolitos frutales; mataban, desde luego, cualquier mono u otro bicho salvaje que se les aproximase; no eran desde luego ecologistas avant la page. Pero no eran muchos, y vivían rodeados a una cierta distancia de bosque abundante, con una fauna numerosa. &lt;br /&gt;Desde entonces, con ritmo acelerado desde la época de la primera polémica, la costa ha sido invadida por una marea de inmigrantes de clase media, en su mayor parte procedentes de zonas muy urbanizadas de São Paulo, Porto Alegre y otras regiones devastadas. Virtualmente todos citan el amor por la naturaleza como la primera o segunda razón para instalarse –como residentes permanentes o a tiempo parcial- en la isla de Santa Catarina o en la costa próxima. Son en su totalidad o en su mayoría hostiles a la Farra, a pesar de lo cual no se puede decir que sean veganistas o cosa parecida, quitando alguna minoría no insignificante. En su mayoria han conservado el modo de vida de sus lugares de origen, que incluye el consumo de grandes cantidades de carne bovina –sacrificada humanitariamente, claro- y de productos lácteos –ordeñados humanitariamente, es decir a máquina, en granjas masivas – además de productos industrializados de todo tipo, coches (la región tiene una de las tasas mas altas de coches por habitante del mundo) y todo aquello que el confort moderno requiere. &lt;br /&gt;Los seres de la naturaleza, de los colibríes a los bueyes,  pueden darse por contentos con la llegada masiva de sus simpatizantes. Carreteras cada vez más imponentes, de seis pistas, cruzan ya la isla de un extremo a otro. Las urbanizaciones ocupan las llanuras o trepan por las laderas, en algunos lugares invaden los manglares o las dunas, entre polémicas interminables que enfrentan de un lado a los que ya se han instalado y no quieren que nadie más se instale y de otro a los nativos que tienen aún algún terreno para vender y a los representantes del imparable crecimiento económico del Brasil.  &lt;br /&gt;En casos como éstos siempre pasa lo mismo. Los argumentos contra el Mal son incontestables – ¿quien va a encontrar buenas razones para el martirio de un animal inocente? – pero sus resultados son paradójicos. La crueldad contra los animales va siendo cohibida, y los mismos animales inocentes van desapareciendo, a no ser en algunos reductos fortalecidos por la desaparición de la agricultura local. Salvo por el numero creciente de perros y gatos profundamente convencidos de su humanidad e inclinados a los mismos habitos de consumo de sus dueños. Los otros animales van escaseando. Eso si, en las aguas infectas de lo que ha quedado de un gran manglar se puede ver a veces algun caimán nadando entre basuras al lado de un enorme centro comercial. Los defensores de los animales, que cuentan con buenos polemistas, saben mostrar que la violencia de la Farra es hermana del atraso cultural y de otras violencias que lleva anejas, pero no admiten (con mucha razón, por supuesto) que se pueda relacionar  la desaparición de la Farra con la devastación humanitaria que la ha sustituido. Para que el mal sea El Mal tiene que estar todo en el mismo lado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-573368574450506655?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/573368574450506655/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/03/taurinas-ii-en-brasil.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/573368574450506655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/573368574450506655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/03/taurinas-ii-en-brasil.html' title='Taurinas II: en Brasil'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-2000499146270222719</id><published>2010-03-19T20:19:00.005-03:00</published><updated>2010-03-19T20:40:00.978-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='protectores de los animales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='toros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ecología'/><title type='text'>Taurinas I: sin argumentos.</title><content type='html'>De nuevo allá lejos, en España, polémica sobre toros. Debo reconocerlo, los argumentos antitaurinos son irrebatibles. Si me muestran un estoque o un chuzo de picador y me preguntan si pienso que eso no duele, tengo que admitir que debe doler, y mucho, incluso en un cuerpo de quinientos kilos. Si me preguntan si es admisible tolerar un mal que podemos evitar, no puedo hacer más que responder que no es admisible. No voy a los toros –y si fuese tendría que coger por lo menos dos aviones para llegar a tiempo- pero eso no exime de evitar que otros hagan el mal, prohibir debe ser posible cuando hay inocentes en el juego.&lt;br /&gt;Por el contrario, los argumentos pro-taurinos, reconozcámoslo, son muy débiles. El de la tradición es pésimo: hogueras inquisitoriales y guerras civiles también llegaron a ser una especie de tradición, y no las quiere nadie. Decir que es banal ocuparse del sufrimiento de los animales cuando hay tantos humanos sufriendo es una vileza tal que no la voy a comentar aquí. Decir que los rodeos o la caza de la raposa o cualquier otra caza son también crueles no pasa de una excusa vergonzosa, que busca librarse de la culpa señalando otros culpables mayores o menores; además una excusa que no funciona, porque los enemigos de las corridas lo son también de esas otras inhumanidades. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S6QJ6CwjuOI/AAAAAAAAADI/Pg-t-Dum8Nc/s1600-h/blog+goya-tauromaquia.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 210px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S6QJ6CwjuOI/AAAAAAAAADI/Pg-t-Dum8Nc/s320/blog+goya-tauromaquia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5450492341802744034" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Decir que castrar (de hecho o de derecho) a un animal y hacerlo nuestro mejor amigo, o sea un esclavo doméstico destinado a subvenir a nuestras necesidades afectivas y a las de nuestros hijos, y enjaularlo en un piso con una hora diaria de paseo, son actos tan dañinos para el cuerpo y el alma de un animal como las corridas, eso es por lo menos un argumento de efecto, pero sigue siendo una excusa. Además será mal entendida, porque las peluquerías para perros atraen más gente que las corridas, y a nadie se le ocurre que un perro no sea feliz por llevar una vida parecida a esa misma que todos viven y desean. Entre los mismos que van a las corridas no faltan los que se sublevarían si viesen maltratar a un perro o a un gato, no digamos a un caballo. Decir que peor que las corridas es la industria de la carne, con sus métodos nauseabundos de producción en masa, es una tercera excusa, además ineficaz, porque se nos responderá que al menos el animal ahí no sufre innecesariamente, y si algo o mucho sufre es necesario para que todos podamos comer carne. No todos los antitaurinos son vegetarianos; en realidad, lamentablemente, poquísimos lo son. Decir que un toro de lidia muere muy mal pero vive bien y que el ganado que comemos muere "bien" pero vive muy mal no convencerá; a la gente le da más miedo morir mal que vivir mal. Decir que los toros ayudan a la ecología, porque su cría preserva enormes áreas de dehesa, será cínico: claro está que si queremos proteger la naturaleza debemos hacerlo de un modo protector, y no a costa de una crueldad. Si se nos ocurre aludir al ritual, al sentimiento trágico de la vida o al arte eso nos valdrá sarcasmos: preserve usted el sentimiento trágico de la vida o haga arte a costa de su propio pellejo, opine después. Decir que la naturaleza en si es mas cruel que cualquier corrida, que los peces grandes seguirán comiéndose a los chicos, y los chicos a los grandes, aún vivos, a pedacitos (los cangrejitos a las murenas, las orcas a las ballenas, los virus a nosotros mismos) es pedante, deprimente y además significa renunciar al alto destino de la humanidad, que consiste en estar por encima de todo eso y en creer que algún día llegaremos a un mundo en que el león y las ovejas duerman tranquilos en el mismo prado. Si confesamos que no tenemos más argumentos, pero que ese prado idílico nos produce recelo, seremos tachados de estetas decadentes y quizás fascistas, y convidados a retirarnos a los reductos bárbaros que no faltan en el mundo. En fin, no hay argumentos: mejor callarse y retirarse antes de que alguien se de cuenta de cuántas otras tradiciones son también hábitos de gusto dudoso y causantes de sufrimiento innecesario: el tabaco, la mala vida en general, los cuentos de lobos y brujas, los deportes de riesgo, las novelas de Dostoievsky, la pasión amorosa, el parto, el aprendizaje, las ideas propias y la muerte. Antes o después ellos llegarán a cambiarnos todo eso por alternativas saludables.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-2000499146270222719?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/2000499146270222719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/03/taurinas-i-sin-argumentos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2000499146270222719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2000499146270222719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/03/taurinas-i-sin-argumentos.html' title='Taurinas I: sin argumentos.'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S6QJ6CwjuOI/AAAAAAAAADI/Pg-t-Dum8Nc/s72-c/blog+goya-tauromaquia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-1734166008692230287</id><published>2010-03-05T19:51:00.012-03:00</published><updated>2010-03-06T15:22:00.139-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes China Traducción Humor'/><title type='text'>Found in translation (Un traslado en el fondo)</title><content type='html'>Que el traductor es un traidor se sabe hace mucho tiempo. Traidor aunque no quiera: las lenguas son demasiado concretas y carnales para que se puedan intercambiar sin tropiezos. Pero por otro lado, la lealtad por la lealtad es una virtud monótona, y la traición, aunque sea involuntaria, tiene sus encantos. Sobre todo, como dice el antropólogo Eduardo Viveiros de Castro, si la traición es simétrica: de qué sirve traducir un poeta chino al castellano, haciéndole decir cosas impensables en chino, si eso no se hace en un castellano que suene a su vez extraño. En toda esa traición mucho se pierde; más vale consolarse pensando en lo mucho que también se gana: revelaciones inesperadas en un idioma que abandonado a la pureza nunca habría pasado de las interjecciones. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GMIyU804I/AAAAAAAAACY/QTxBLg7Ll6Y/s1600-h/chingli6.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GMIyU804I/AAAAAAAAACY/QTxBLg7Ll6Y/s320/chingli6.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445287507044127618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chinglish. Found in translation&lt;/strong&gt;, un libro del filólogo Oliver Lutz Radtke, alemán y profesor de inglés, se vende en las librerías de libros extranjeros de Pekín, con bastante éxito, en la sección de humor. Es una recopilación de fotografías de carteles chinos en que los ideogramas conviven con notables traducciones al inglés.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GLw3U99sI/AAAAAAAAACI/a1A9Z7nt-sw/s1600-h/chingli2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 232px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GLw3U99sI/AAAAAAAAACI/a1A9Z7nt-sw/s320/chingli2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445287096069519042" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es fácil –sabiendo un poco de inglés, claro está- reírse de los equívocos primarios y las chapuzas &lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GLPYe0nhI/AAAAAAAAAB4/m8tL-uK2sGM/s1600-h/chingli3.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 242px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GLPYe0nhI/AAAAAAAAAB4/m8tL-uK2sGM/s320/chingli3.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445286520853667346" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(¿como seria si tuviésemos que traducir nuestros carteles o nuestros menús al chino?). Pero se puede uno reír también con esa desesperada perplejidad ante las distancias que la traducción tiene que superar. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GL_V_Z1II/AAAAAAAAACQ/_WFIh2ECrlg/s1600-h/Chingli4.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 246px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GL_V_Z1II/AAAAAAAAACQ/_WFIh2ECrlg/s320/Chingli4.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445287344818738306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;O ante algo que suena a otro modo de ver las cosas.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GMTnyPUeI/AAAAAAAAACg/uD0sksoO5as/s1600-h/chingli7.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 239px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GMTnyPUeI/AAAAAAAAACg/uD0sksoO5as/s320/chingli7.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445287693192745442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Y que hacer cuando la traducción frustrada desemboca a profundidades difíciles de definir?&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GLgG-kC3I/AAAAAAAAACA/Zgsc2zt5a-M/s1600-h/chingli1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 246px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GLgG-kC3I/AAAAAAAAACA/Zgsc2zt5a-M/s320/chingli1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445286808212736882" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Publicado por Gibbs Smith, de Layton, UTAH.&lt;br /&gt;Impreso y encuadernado, cómo no, en China.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-1734166008692230287?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/1734166008692230287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/03/found-in-translation-un-traslado-en-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1734166008692230287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/1734166008692230287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/03/found-in-translation-un-traslado-en-el.html' title='Found in translation (Un traslado en el fondo)'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GMIyU804I/AAAAAAAAACY/QTxBLg7Ll6Y/s72-c/chingli6.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-4271007538761592577</id><published>2010-02-22T19:36:00.004-03:00</published><updated>2010-03-05T19:50:22.337-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='botellas señor Klein Scheherezade'/><title type='text'>Las botellas del señor Klein explicadas a los infieles.</title><content type='html'>Érase una vez, hace mucho tiempo, cuando Bagdad era la ciudad más rica y feliz, espejo del orbe, un sultán que sobre ella reinaba y que se llamaba Schariar. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GJuh6mpZI/AAAAAAAAABg/3JrMdhMFmi0/s1600-h/sche3.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 142px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GJuh6mpZI/AAAAAAAAABg/3JrMdhMFmi0/s320/sche3.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445284856938800530" /&gt;&lt;/a&gt;Era sabio y justo, pero una desgracia que sufrió en su primer matrimonio le hizo concebir un odio cruel a la perfidia y la deslealtad de las mujeres: decidió desposar cada día una doncella y hacerla matar a la mañana siguiente, después de la noche de nupcias. Y así lo hizo, sembrando la desazón entre los padres y agostando las flores de la ciudad, hasta que sólo quedó la hija de su gran visir, una virgen adornada a partes iguales por belleza y astucia, llamada Scheherezade. Contrariando las lágrimas de su padre, que quería esconderla para salvar su vida, Scheherezade se ofreció de buen grado a casarse con el sultán, y en su primera noche, antes de ir al lecho, recreó a su esposo con un relato de argumento tan sutil e intrincado que el alba sorprendió a los esposos antes de que acabase. El sultán, no queriendo privarse de escuchar el final de aquella historia, despidió al verdugo posponiendo por un día la ejecución. Pero Scheherezade era dueña de innumerables historias, y en las noches sucesivas deleitó a su esposo con la de Aladino y su lámpara, y la de la Ciudad de Bronce, y la de Alí Babá, y la de Kamaralzamán, y la de la Bella Sabiduría, y la del Primer Kalender que contaba la historia del barbero que contaba la historia de su hermano que contaba la del bufón del rey que murió al atragantarse con una espina de pescado. Y el barbero de la historia tenía siete hermanos, cada uno con sus historias de las que brotaban nuevas historias, y había otros tres Kalender con sus barberos o sus sastres o sus bufones y los hermanos de todos ellos, y así fueron pasando las noches, y Schariar dejaba siempre esperando al otro día al verdugo con su alfanje. Y así siguió, cada vez más pendiente de la boca y el dominio de su esposa, hasta que una noche Scheherezade comenzó como todas las noches su narración, y dijo así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Érase una vez, hace mucho tiempo, cuando Bagdad era la ciudad más rica y feliz, espejo del orbe, un sultán que sobre ella reinaba. Era sabio y justo, pero la historia desgraciada de su primer matrimonio le hizo concebir un odio cruel a la naturaleza implacable y celosa de las mujeres: decidió desposar cada día una doncella, y en la noche de nupcias, en lugar de tomarla en sus brazos, le decía que no sentía deseo de ir al lecho, y le exigía que le entretuviese contándole una historia nunca oída. Las esposas eran demasiado jóvenes para sobresalir en ese arte: y por mucho que intentasen aprender de memoria los cuentos de las viejas de su familia, antes o después el sultán empezaba a bostezar, y a la mañana siguiente las hacía matar aún vírgenes. Así hizo durante mucho tiempo, sembrando la desazón entre los padres y agostando las flores de la ciudad, hasta que sólo quedó la hija de un viudo, un modesto artífice cristalero, que fabricaba las botellas del palacio. Era una virgen adornada a partes iguales por belleza y modestia, pero su recato era tan grande, y la vida de su casa tan solitaria, que simplemente no tenía historia alguna que contar: el tiempo que le sobraba de los quehaceres domésticos lo pasaba puliendo las botellas que su padre había acabado de fabricar. Aun sabiendo que caminaba a una muerte cierta, cuando fue llamada por el palacio, obedeció las órdenes de su sultán y de su padre, recogió su ajuar y se dirigió a sus esponsales. Al despedirse de ella, su padre le dijo así: “Hija querida, has sido siempre tan frugal y trabajadora que sin duda extrañarás la vida en el palacio, con todos sus lujos. Lleva contigo estas cuarenta botellas: cuando te sientas afligida, podrás distraerte puliéndolas como hacías en tu casa”. Obediente como era, la muchacha agradeció a su padre el extraño presente y lo llevó consigo. Y en la noche de nupcias, mientras el sultán la esperaba en su alcoba, y cavilaba angustiada qué historia podría contarle, fue tanta su aflicción que tomó una de las botellas y empezó a frotarla con ahínco. Y entonces, con un terrible silbido, el tapón saltó, y del interior de la botella, como si fuese un genio, salió un hombre de aspecto feroz, tuerto, lleno de cicatrices y con una cimitarra en la mano. Hay que decir que el viejo cristalera era un brujo poderoso, que con sus artes mágicas había capturado a los ladrones que intentaban entrar en su casa, encerrándolos uno a uno en aquellas botellas. Eran cuarenta ladrones, y el que estaba allí recién salido, después de estirar brazos y piernas y frotarse los ojos varias veces, dijo: “Oh, doncella blanca como la luna, llevo muchos años encerrado en esta botella y ahora veo que sin saberlo ya estaba muerto porque me encuentro a una hurí del Edén. Oh doncella más bella que el amanecer: entrégate a mí”. Y la doncella,  siguiendo una súbita inspiración, dijo: “Así lo haré, oh misterioso hombre de la botella, si a cambio tu me cuentas una historia verdadera que suspenda el ánimo y seduzca la imaginación”. “¡Historias que contar no me faltan! ¡Así sea!”. Y dicho y hecho, el ladrón, ardiente, tomó en sus brazos a la sultana y le contó una historia maravillosa; no se sabe si antes, durante o después. La sultana, entonces, se acicaló lo más rápido que pudo y fue a encontrarse con su esposo que ya estaba impaciente, y le repitió la historia que había oído de labios del ladrón. Y esta era tan extraordinaria, tan llena de lances inauditos y aventuras escandalosas, que el sultán no quiso privarse de oír las otras que sin duda su nueva esposa tenía para contarle, y decidió posponer la ejecución para el día siguiente. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GKGDBbcjI/AAAAAAAAABo/kUgeX2zowXE/s1600-h/sche2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 267px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GKGDBbcjI/AAAAAAAAABo/kUgeX2zowXE/s320/sche2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445285260962787890" /&gt;&lt;/a&gt;No de otro modo ocurrió a la otra noche, y a la otra, y a la otra: de cada botella salió un ladrón rebosante de deseo y de magníficas proezas que contar, y la sultana se sintió reconfortada y llena de esperanzas, aunque preocupada porque las botellas iban disminuyendo. Y en la noche número treinta y nueve la sultana frotó su penúltima botella, y como siempre salió de ella un ladrón, y hubo entre los dos la misma conversación. Pero he aquí que la historia que el ladrón tenía para contarle no era nada menos que su misma historia: el sultán aburrido de las mujeres que quería una mujer que le entretuviera, la hija del cristalero que no sabía historias y que cada noche aprendía una a cambio de entregarse a un ladrón que libertaba de su botella. La sultana empalideció: ¿Cómo podría contarle tal historia al sultán, revelándole su secreto? Sus piernas temblaban, sus manos sudaban y su boca se secaba de desasosiego. Pero decidió de todos modos contarla sin mudar una palabra, porque no sabía ninguna otra y porque no tendría cómo explicar al sultán cómo, después de haberle deleitado durante treinta y ocho noches, podría enmudecer en la trigésimo nona. Así lo hizo, y acudió a la cita repitiendo lo que el ladrón le había dicho: que un sultán quería oír de su esposa una historia diferente cada noche, y su esposa, la pobre hija de un fabricante de botellas, había atendido sus deseos del modo más inconveniente. Le había ido contado, encuentro tras encuentro, el cuento que acababa de aprender de labios de un ladrón al que había dado lo que sólo al marido estaba reservado, hasta que el postrero le contó punto por punto la historia en que se manifestaba el vergonzoso recurso. El sultán, al oírla, se mostró primero sorprendido; después inquieto y al final furioso. Levantándose de un salto, gritó “Mujer pérfida y desleal!” y cogiendo su alfanje se dirigió a los aposentos de su mujer, donde encontró unas, dos, tres, cuatro, hasta treinta y nueve botellas abiertas y vacías, y una sola aún cerrada. Tomo con furia esta última, la destapó y miró en su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de la botella estaba Yo, el autor. El sultán parpadeó, sorprendido, y gritó: “Qué significa esto?”. Yo, que estaba escribiendo en su mesa,  levantó la cabeza y le respondió: “Con gusto lo haré, si me dices cuál de los tres sultanes eres tú”.&lt;br /&gt;“¿Qué dices, bellaco? –repuso el sultán- No hay tres sultanes. Yo soy el único y verdadero sultán”. &lt;br /&gt;“Oh, emir de los creyentes –le dijo el autor- la comprensible vanidad te ciega. Pues has de saber que en efecto por mucho que haya cuarenta ladrones por cada sultán son infinitas las historias; y así, al final, no hay tres sultanes, sino infinitos sultanes, tan infinitos como los ladrones, las arenas o las hormigas. Y como para cada sultán, curioso, celoso o melancólico, la historia significará una cosa diferente; un significado no será mejor que un par de babuchas viejas, buenas sólo para los pies que las han andado”. &lt;br /&gt;“Oh, infame charlatán; no me canses con tus infinitos sofismas, pues he sido víctima de un cruel engaño, y estoy ansioso por verlo acabar”&lt;br /&gt;“Oh, rey y sustancia del tiempo, has de saber que la lengua de los cuentistas es infiel, y nunca cuentan dos veces la misma historia; y si lo hiciesen aún así el oído de los que les escuchan es aún más infiel, y multiplica por mil lo que las lenguas ya multiplicaron por cien. Y por eso no hay nunca un final verdadero, porque si el linaje de las historias nunca se agota, y siempre habrá una nueva que pueda cambiar el principio, el medio o el final de la vieja, puede decirse que cabalmente no hay ninguna historia que en verdad acabe”&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GKd2BzhFI/AAAAAAAAABw/qVussexXQ3c/s1600-h/schee.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 319px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GKd2BzhFI/AAAAAAAAABw/qVussexXQ3c/s320/schee.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445285669791564882" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“Oh, escribidor infernal, maestro en hablar sin decir nada, te conmino a que te dejes de evasivas y me digas qué historia es esta, y cómo acaba, y qué significa”&lt;br /&gt;“Has de saber, luz de Bagdad, príncipe celoso e implacable, que Dios, desde el inicio de la creación, envió a sus profetas para hacer llegar su voz a los hombres; pero siempre hubo quien se apropiase de sus palabras, y dictaminase su razón, su final y su significado, pretendiendo decir a los hombres lo que Dios quería decir. Y que eso irritó a Dios, que sabe muy bien decir por sí mismo lo que le apetece. Y por eso envió entonces a Scheherezade, la que siempre cuenta y nunca explica, para que los sicofantes y los hermeneutas se pierdan en el laberinto de las historias, se desesperen y confundan”. &lt;br /&gt;Y así diciendo, tapó cuidadosamente la botella, encerrando en ella al sultán, y la puso al lado de otras en su anaquel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Otras informaciones sobre mi libro "Las botellas del señor Klein" en la web de la editora &lt;a href="http://www.lenguadetrapo.com/libro.php?sec=OL&amp;item=235"&gt;Lengua de Trapo&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-4271007538761592577?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/4271007538761592577/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/02/las-botellas-del-senor-klein-explicadas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4271007538761592577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/4271007538761592577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/02/las-botellas-del-senor-klein-explicadas.html' title='Las botellas del señor Klein explicadas a los infieles.'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S5GJuh6mpZI/AAAAAAAAABg/3JrMdhMFmi0/s72-c/sche3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2779492811479063031.post-2967324629913857427</id><published>2010-02-18T15:10:00.003-02:00</published><updated>2010-02-18T15:17:15.700-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ficción'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='antropologia'/><title type='text'>Escritores, antropólogos</title><content type='html'>Escritor y antropólogo (o historiador, no hay grandes diferencias) el autor de este blog ha sido lo primero un poco antes y un poco mas que lo segundo, pero la mayor parte del tiempo se dedica a la vez a lo uno y a lo otro. Estima que son ocupaciones distintas, pero por motivos diferentes a los que pueden parecer más obvios. &lt;br /&gt;Por ejemplo, no cree que lo sean porque deban hablar lenguajes diferentes. Las ciencias humanas han devanado muchos sesos para llegar a fórmulas o ecuaciones como las de las ciencias exactas: no lo han conseguido, o lo que han conseguido ha sido limitado o carente de interés. A falta de fórmulas hay quien se conforme con jergas especializadas (herramientas conceptuales, según cierta pedantería de taller) que suelen impresionar a los legos y especialmente a los burócratas. Pero las ciencias humanas no planean sobre los seres humanos; se mueven entre ellos, y por eso su único instrumento es ese mismo lenguaje corriente entre los humanos, con sus retóricas y sus metáforas. Historiadores, antropólogos, filósofos o literatos tienen en común ese recurso único (y mucho mas rico que cualquier conjunto de herramientas), y valen por lo que consiguen decir con él. No creo, así, que se pueda hacer ciencia humana de verdad que no sea al mismo tiempo una literatura al menos aceptable.&lt;br /&gt;Tampoco creo que la literatura pueda dejar de ser una especie de ciencia; ni siquiera un chiste tiene gracia si no descubre algo. No me parece aconsejable que escriba novelas o poemas quien no haya descubierto algo y esté dispuesto a contarselo a su lector. No es que haya que instruir deleitando, la literatura pedagógica se conoce porque recita, no porque piense; de lo que se trata es de escribir pensando, y no haciendo dormir.&lt;br /&gt;Pero sobre todo, ¿qué se puede esperar de alguien que nos diga que la ciencia trata de verdades y la literatura de ficciones? Ya Aristóteles dijo que la verdad poética es de un orden mas general que la histórica, ella trata de algo mas –otros posibles, alternativas- que los hechos que por acaso llegaron a realizarse, no más verdaderos por eso(aquí, lo reconozco, cito más los posibles de Aristóteles que a Aristóteles mismo). Y los buenos científicos, escaldados de sobra, ya saben que las verdades históricas son, antes que nada, ficciones mas autorizadas que otras, y no hechos que se encuentren por ahí, tangibles como guijarros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo hemos quedado en que se trata de oficios distintos. Es sabido que cualquier antropólogo o cualquier historiador fracasa si no cita debidamente sus fuentes o si no atiende a lo que sus fuentes dicen o piensan, a lo que van a pensar o decir de sus conclusiones; es el amanuense de una multitud. La literatura puede ser en el fondo una labor igualmente publica, pero el pretexto de la ficcion permite que su autor se haga el sordo. Es, como su nombre indica, algo mas abrazado a la tinta y el papel, un mensaje en una botella que alguien o nadie puede encontrar y leer.  Algo mas apropiado cuando el autor se siente mas a gusto trabajando a solas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2779492811479063031-2967324629913857427?l=cafekabul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cafekabul.blogspot.com/feeds/2967324629913857427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/02/escritores-antropologos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2967324629913857427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2779492811479063031/posts/default/2967324629913857427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cafekabul.blogspot.com/2010/02/escritores-antropologos.html' title='Escritores, antropólogos'/><author><name>Oscar Calavia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09677253142540494530</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_JNcilzi2MSY/S4rEjShWJoI/AAAAAAAAAAg/oiqhM7JYOZw/S220/el+autor+con+su+perra.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
